Afecciones dermatológicas, respiratorias y neurológicas, psicológicas pero, sobre todo, dolencias gastrointestinales. Los principales síntomas de las intolerancias alimentarias, que se cree que afectan hasta un 20% de la población adulta, son muy numerosos. El crecimiento notable de las personas con restricciones alimentarias ha desembocado en numerosos estudios científicos que han probado la importancia de la alimentación en la salud del organismo: como herramienta de prevención, pero también como causa de muchas patologías.

Las intolerancias alimentarias más comunes son las relacionadas con la histamina, la lactosa, el y el gluten.

1. Gluten. Es una glucoproteína presente en cereales como el trigo, la cebada, el centeno y probablemente, la avena. Los celiacos sufren una reacción inflamatoria en la mucosa del intestino cuando toman gluten. Los síntomas más frecuentes son la pérdida de peso o de apetito, fatiga, náuseas, vómito, diarrea, distensión abdominal, etc.

2. Lactosa. Es un azúcar presente en todas las leches de los mamíferos (vaca, cabra, oveja e incluso, en la humana) y en otros muchos alimentos preparados. La intolerancia a la lactosa implica que la persona que la padece no posee suficiente enzima de la lactasa en el intestino delgado como para romper toda la lactosa consumida. En consecuencia, esa lactosa pasa al intestino grueso y genera unas substancias, causantes de los síntomas de la intolerancia a la lactosa: dolores, hinchazón abdominal, diarrea, etc.

3. Histamina. A diferencia del resto de intolerancias, la histamina es una substancia que fabrica nuestro propio cuerpo, aunque también está presente en muchos otros alimentos (quesos, verduras, vino, chocolate, etc.). Las personas sanas tienen enzimas que, como en el caso de la lactosa, degradan la histamina cuando ésta se acumula en el cuerpo. Es la enzima DAO. Cuando se produce intolerancia, el cuerpo no es capaz de absorberla y se acumula. En altas concentraciones, la histamina es tóxica. Puede desencadenar crisis asmáticas, problemas gástricos, mal rendimiento físico y dolor de cabeza. Algunos estudios elaborados por alergólogos apuntan que la intolerancia a la histamina podría ser la causa de muchas crisis migrañosas.