El 15 de septiembre celebramos el Día Internacional de la Salud Prostática.

¿Qué quiere decir? Que las sociedades urológicas de toda Europa y más allá, han decidido sensibilizar a los varones sobre la importancia de un control urológico periódico. 

¿Hacía falta? Sí, sobre todo teniendo en cuenta que más del 90% de los cánceres de próstata se detectan en estos controles y teniendo en cuenta también el desconocimiento que, aún a día de hoy, tenemos la mayoría de los hombres a cerca de nuestro propio aparato reproductor. Aunque en pleno siglo XXI, y gracias a internet, podamos descubrir fácilmente cómo funciona algo tan complejo como una central termonuclear, muchos de nosotros tenemos grandes dudas sobre nuestro cuerpo.

Por ese motivo, considero importante contestar a las cinco preguntas más frecuentes que me hacen los pacientes en la consulta.

Antes de empezar, vamos a repasar brevemente algunos conceptos básicos sobre anatomía.

  • La próstata es una glándula del tamaño aproximado de una castaña, que se encuentra debajo de la vejiga urinaria.
  • La uretra, es el conducto que conecta la vejiga con el exterior, la atraviesa como un túnel, para luego entrar en el cuerpo del pene y dirigirse hacia fuera.
  • Justo detrás de la glándula prostática se encuentran las vesículas seminales: dos bolsitas, cuya función es producir y almacenar buena parte del líquido seminal.
  • Los espermatozoides llegan a la próstata a través de los conductos deferentes que proceden de los testículos. Los deferentes, para entendernos, son los que se seccionan cuando se realiza una vasectomía.
  • Durante el orgasmo, el semen, desde las vesículas seminales y los conductos deferentes, fluye a través de los conductos eyaculadores en la uretra para ser expulsado.

En resumen, la próstata es la encargada de emitir el líquido seminal.

 

Anatomía de la próstata

Fig.1 - Anatomía de la próstata

 

Vamos ahora a resolver las dudas más frecuentes sobre salud prostática.

 

1 - ¿Qué le puede pasar a la próstata?

Las patologías más frecuentes que pueden afectar a la próstata son: la prostatitis, la hiperplasia prostática y el cáncer.

La prostatitis es la inflamación de la glándula y puede venir provocada por una infección. Las infecciones que causan prostatitis suelen ser trasmitidas a través de las relaciones sexuales. Sin embargo, también una infección urinaria puede pasar a la próstata causando posteriormente su inflamación. La prostatitis tiene su máxima incidencia a los 35 años, aunque también es común en hombres con más de 50 años que padecen de hiperplasia prostática.

La hiperplasia prostática es el aumento benigno del volumen de la próstata. Se presenta, en grados variables, en la casi totalidad de los hombres conforme van envejeciendo. El aumento de tamaño de la glándula ejerce una compresión sobre la porción del conducto uretral que pasa en su interior. Esto hace que la vejiga necesite empujar más para expulsar la orina generando dificultad en la micción y un defecto de vaciado.

El cáncer prostático es el segundo tumor más frecuente en el hombre. En España, solo en 2018, se diagnosticaron más de 30.000 nuevos casos. Su agresividad es variable y se clasifica según una puntuación denominada Gleason, en la base de sus características microscópicas. Gracias a las técnicas de detecciónn precoz, con el tiempo, ha pasado de segunda a tercera causa de muerte por cáncer, después del tumor de pulmón y del colon-rectal.

 

2 - ¿Cuáles son los síntomas del cáncer prostático y de las otras patologías que se pueden padecer?

El cáncer prostático solo da síntomas cuando se encuentra en su estadio avanzado; es decir, que cuando empieza a desarrollarse no hay forma de advertirlo. Esta es la razón por la que es tan importante realizar un control periódico a partir de los 50 años, o a partir de los 45, si ha habido esta afectación en otros miembros de la familia.

En su fase avanzada, puede ocasionar dolor pélvico, por la infiltración de los tejidos limítrofes, o dolor óseo en caso de metástasis. También, aunque es más infrecuente, puede presentarse con sangrado en la eyaculación, así como dolor miccional. Contrariamente al cáncer, las enfermedades benignas relacionadas con la próstata presentan una clara sintomatología.

La prostatitis, según sea aguda o crónica, puede causar fiebre, dolor intenso y molestias irritativas. En cuanto a la hiperplasia, suele presentarse con una disminución de la fuerza miccional, micciones nocturnas y urgencia para ir al baño, que en los casos más graves puede asociarse a la incontinencia urinaria.  

 

3- ¿Cómo diagnosticar a tiempo el cáncer de próstata?

Por su ubicación, es posible palpar la próstata a través de la pared intestinal introduciendo el dedo índice en el ano. A pesar de los avances tecnológicos, las líneas guía de las sociedades urológicas aun recomiendan realizar anualmente un tacto rectal. El examen, a pesar de mitos y creencias, no es doloroso y dura tan solo unos segundos. Conjuntamente al tacto se mide el valor del PSA, un marcador en la sangre que suele aumentar en caso de cáncer.

 

4 - ¿Existen curas para el cáncer prostático?

Diagnosticado precozmente, el cáncer se puede tratar. Entre las alternativas terapéuticas, la cirugía es el tratamiento más común y consiste en la extirpación de la glándula entera. También existe la posibilidad de realizar un tratamiento de radioterapia externa o interna, así como técnicas conservadoras como el congelamiento del tumor (crioterapia).

 

5 - ¿Puede un problema prostático afectar a mi sexualidad?

Pegados a la superficie externa de la próstata, se encuentran los nervios responsables de la erección, que proceden de la columna vertebral y que llegan al pene. Por ese motivo puede fácilmente quedarse afectada la transmisión nerviosa en caso de inflamación o infección de la próstata. Sin embargo, la prostatitis es un proceso reversible, igual que la dificultad eréctil que conlleva.

Diferente es el caso del cáncer, cuyo tratamiento en la mayoría de los casos lleva a un cierto grado de disfunción eréctil causado por el daño irreversible que sufren los nervios.

Aun así, disponemos de protocoles de recuperación y técnicas para restablecer una erección satisfactoria tras padecer una patología prostática grave.

Teniendo todo esto en cuenta, y como médico especializado en urología, te recomiendo empezar a realizar controles urológicos periódicos.

 

Dr.Nicola Tartaglia, urólogo