Tal vez porque durante las fiestas navideñas se gana medio kilo de peso de promedio (aunque hay que avisar que las personas con exceso de peso ganan más) o tal vez porque durante la crisis económica ha aumentado el número de mujeres y hombres con sobrepeso u obesidad (entre otros motivos, porque se ha incrementado el consumo de alimentos baratos que aportan muchas calorías y muy pocos nutrientes), el caso es que llevar una vida más saludable y, más en concreto, perder unos kilitos, es una de las peticiones más repetidas en la carta a los Reyes Magos. Esto explica, seguramente, que haya tantas dietas de moda: la de la alcachofa, la de la piña, la que prohíbe comer pan, la que exige comprar salvado de avena, la que obliga a beber sirope de savia de arce para purificarse, la que promete depurarte por dentro bebiendo batidos verdes, etc.

‘Desintoxicarse' con zumos verdes 

Este régimen para purificarse parte de la idea de que estamos intoxicados, por lo que propone depurarse bebiendo litros y más litros de agua y tomando unos batidos verdes elaborados con un cogollo de lechuga, espinacas crudas, agua, una manzana, una pera, un plátano, tres o cuatro tallos de apio y el zumo de medio limón con la promesa de que este combinado vegetal arrastrará por el torrente sanguíneo las toxinas de la comida basura y del alcohol. “El principal error de esta dieta es pensar que estamos intoxicados, cuando no es así. Una persona se depura con los riñones, el hígado y los pulmones. También nos depuramos cuando vamos al lavabo a orinar o evacuar”, aclara Revenga. “En el caso de que una persona tuviese realmente toxinas en sangre, por padecer una enfermedad renal crónica, por ejemplo, esta dieta se la agravaría”, avisa De Cangas.

Sin embargo, “ninguno de estos remedios funciona” –señala el nutricionista Julio Basulto, autor de libros de referencia como No más dieta o Secretos de la gente sana– “porque ningún experto en toxinas sabe de qué se supone que nos desintoxican. Incluso suponiendo que de verdad tuviéramos que desintoxicarnos de una sustancia tóxica (por ejemplo, de un metal pesado), que no es el caso en la mayor parte de la población, jamás recurriríamos a una dieta detox”. Sobre este particular, la organización británica Sense About Science analizó las propiedades de 15 productos que aseguraban desintoxicarnos y llegó a la conclusión de que las promesas eran “sinsentidos”. Por su parte, la bióloga Evelyn Harvey estableció que si una persona sigue una dieta saludable y un suplemento, “probablemente se sentirá mejor, pero la mejoría no tendrá nada que ver con el producto en sí mismo”. Por otra parte, tomar zumos o batidos de verduras y fruta naturales debe valorarse como el complemento de una dieta equilibrada. Un uso restrictivo y continuado pone en riesgo la salud, según un estudio de 2004 sobre más de 30 dietas milagro de la Asociación de Dietistas Diplomados de Navarra.

Cuestionamos más dietas milagro, como la macrobiótica, en el número de enero de la revista Objetivo Bienestar, en tu kiosko a partir del 19 de diciembre.