Es recomendable hacer dos limpiezas generales del hogar dos veces al año: de cara a primavera y verano y antes de la llegada del nuevo curso, para estar preparados de cara a otoño e invierno.

No hay una manera correcta de hacerla, pero estos consejos ayudarán a organizarse mejor y aprovechar el tiempo:

- Organizarse: y determinar qué se va a ir haciendo y en qué momento. Lo deseable es que al limpiar unas partes no se ensucien otras, para no desandar lo andado. También, así, sabremos si será cuestión de horas o días, y no dejaremos la tarea sin terminar.

- Comprar los productos de limpieza necesarios con antelación, para no verse sin este o aquel limpiador a la hora de hacer el baño o la cocina, por ejemplo. En caso de no disponer de alguno, un sustituto universal es una solución de agua y amoníaco. - Ir recogiendo a medida que se va limpiando, para no tener una tarea doble.

- Aprovechar para hacer cambio de ropa y limpieza de armario.

- Limpiar paredes y altos de armarios con un plumero, así como sacudir el colchón (y cambiarlo de posición), así el temido polvo estará fuera antes de empezar a centrarse en detalles.

- Recordar deshacerse de todos aquellos alimentos caducados del fondo de la despensa, así como medicamentos pasados de fecha (que se llevarán a la farmacia).

- No hay que olvidarse de limpiar horno, nevera y microondas y guardar en un cajón cualquier utensilio de cocina que se use menos de una vez por semana. Quedará todo más despejado.

-Las lámparas y bombillas también se limpian: después del verano es posible que encontremos algún bicho despistado.

- Otro elemento que hay que limpiar y no debemos olvidar es el ordenador: con una aspiradora y con la ayuda de un bastoncillo de algodón nos desharemos de toda la suciedad acumulada en el teclado.