Vivir en un hogar limpio, ventilado y con aire puro es clave para lograr un bienestar cotidiano. En este sentido, los humidificadores ayudan a purificar el aire que respiramos porque, gracias a sus sistema de funcionamiento, aumentan la humedad relativa y reducen la polución de las habitaciones donde los utilizamos ofreciendo una mejor calidad del aire.

El uso de determinados aparatos, como, por ejemplo, los calefactores en pleno invierno, pueden reducir los niveles de humedad del aire que respiramos en casa o a la oficina. Como consecuencia de ello, el ambiente a nuestro alrededor se reseca y podemos experimentar irritación de la garganta, notar la piel más seca de lo habitual o ver cómo se agravan algunos de los problemas respiratorios más habituales como el asma, las alergias o la bronquitis. Para subsanar este tipo de situaciones, los humidificadores, ya sean fríos, calientes, ultrasónicos o vaporizadores, entre muchos de los modelos que ya existen en el mercado, persiguen el objetivo de augmentar la humedad relativa del ambiente.

En muchas ocasiones resultan muy beneficiosos entre los más pequeños de la casa. El aparato respiratorio de los niños es más débil y propenso a sufrir pequeños problemas que pueden ser subsanados con el uso de estos aparatos. Además, entre sus beneficios destacan la neutralización de olores y microorganismos del ambiente, ayudan a precipitar la caída de partículas y alérgenos en suspensión, como el polvo, la nicotina o la contaminación; y mejoran el descanso y aligeran el dolor.