Los trastornos de la alimentación se han convertido en un importante problema sanitario, especialmente en los países desarrollados, donde los índices epidemiológicos de incidencia de este tipo de patologías son más elevados que en el resto. Pero también en un problema social. La enfermedad no sólo afecta al enfermo, sino a su familia y al entorno más directo.

Los investigadores han llegado a la conclusión de que los trastornos relacionados con la alimentación deben ser abordados desde diversas disciplinas, ya que tanto en el desencadenamiento como en el mantenimiento de la enfermedad intervienen múltiples factores. Hay evidencias de que existe una cierta predisposición biológica y genética que puede desarrollarlos, pero también afectan otros elementos como las relaciones familiares o los rasgos de la personalidad.

En los últimos años se ha detectado incluso que este tipo de trastornos no siempre pueden identificarse de forma nítida, ya que lo pacientes pueden exhibir patrones alimenticios de distintos trastornos o incluso pasar de unos a otros. Es decir, una dieta estricta propicia la aparición de atracones y las posteriores purgas, pero es a la vez resultado de la bulimia nerviosa, que se utiliza para intentar controlar la ingesta.

La American Psychological Association (APA) señala que los tres trastornos más frecuentes son:

- Anorexia nerviosa. Aunque el enfermo experimenta una delgadez peligrosa, cuando se mira en el espejo ve una figura con muchos quilos de más. Se caracteriza por una preocupación excesiva sobre la alimentación y una fobia a ganar peso.

- Bulimia nerviosa. El enfermo ingiere una cantidad excesiva de alimentos, pero acto seguido expresa un importante malestar. Se habla de bulimia nerviosa cuando se compensa el atracón con conductas purgativas como pueden ser el vómito, laxantes y diuréticos.

- Comedor compulsivo. Es un trastorno parecido al de la bulimia, pero quienes comen compulsivamente no purgan sus cuerpos del exceso de calorías. No hay conductas compensatorias.

Sin embargo, durante la última década en España se ha añadido otro, la obesidad. Definida por el Institut de Trastorns Alimentaris (ITA) como un trastorno caracterizado "por un exceso de grasa corporal que altera la salud del individuo y conlleva un riesgo de desarrollar una enfermedad crónica", la obesidad es ya un problema de primer orden sanitario en nuestro país.