Si somos lo que comemos, ¿qué serán los quesos, los yogures, la leche y la mantequilla? Probablemente, el resultado de la alimentación y del bienestar de las vacas lecheras que nos regalan esta materia prima tan apreciada para muchos de nosotros.

Y es que el bienestar animal tiene un impacto directo y evidente en la calidad de los productos que derivan de sus materias primas: el profesor de la Universidad de Newcastle Carlo Leifert publicó recientemente un estudio en el que explicaba que los animales criados al aire libre y alimentados a base de pastos producen leche y carne con más ácidos grasos deseables, como los famosos omega-3.

Por desgracia, muchas de las vacas que viven en explotaciones lácteas están alimentadas a base de pienso, están encerradas en espacios pequeños la mayor parte del día y forman parte de grandísimos rebaños. Pero hay otra forma de hacer las cosas y os traemos buenas noticias para todos aquellos que disfrutáis de los alimentos de origen animal, que sois amantes de los lácteos y que también os preocupáis por el bienestar de las vacas y el medio ambiente. Porque, afortunadamente, existen granjas comprometidas con los animales y con la naturaleza que aseguran la calidad de vida de sus animales, la sostenibilidad de su actividad y, como no, la calidad nutricional y organoléptica de sus productos.

 

Irlanda, el paraíso de las vacas lecheras

¿Sabías que dos tercios del terreno irlandés se utiliza para la agricultura y que un 80% de la tierra de cultivo se destina a pastos? En Irlanda, la lluvia es tan habitual que los campos reciben una irrigación natural muy constante, de manera que no padecen estrés hídrico y eso da paso a grandes terrenos de pasto óptimos para que los animales puedan disfrutar de hierba siempre fresca y en abundancia. De hecho, en la isla esmeralda, cada vaca dispone de media hectárea de terreno para pastar libremente, donde pasan la mayor parte de su tiempo: ni más ni menos que una media de 300 días al año.

Los rebaños, además, son de pequeño tamaño y no acostumbran a superar las 70 vacas. Es por todo ello que se considera a la industria lechera irlandesa como un ejemplo de método de explotación ganadera, transmitida de generación en generación, y que combina los métodos tradicionales con los modernos.

De hecho, entre las 17.000 granjas de propiedad familiar y las 36 cooperativas lecheras que existen, Irlanda produce cada año hasta 5 millones de toneladas de leche que, en su gran mayoría, acaba exportando a países extranjeros, y se considera el productor lácteo más eficiente de la Unión Europea en términos de emisiones de carbono.

Mantequilla irlandesa

Mejor marca de productos lácteos

El pasado 22 de noviembre, celebramos en Madrid la IV gala de Premios Objetivo Bienestar, en la que reconocimos el trabajo que muchas firmas realizan día a día a favor del cuidado personal, del bienestar y de la salud del planeta. Y, en esta cuarta edición, no quisimos pasar por alto la industria láctea: Ornúa Kerrygold recibió el merecido Premio a la Mejor marca de productos lácteos por la forma como mima a sus vacas, por el exquisito sabor de sus quesos y mantequilla y por la armonía con la naturaleza que caracteriza sus procesos de producción.

De ahora en adelante, recuerda, ¡lácteos sólo de vacas felices!