La manteca de karité es un producto natural elaborado a base de las nueces que produce el árbol del mismo nombre (Karité), que crece en el oeste y una parte central de África. Contiene muchas propiedades beneficiosas que podemos aprovechar al cien por cien, gracias a que es totalmente natural. Durante siglos ha sido valorada por sus capacidades hidratantes y versatilidad, ya que es aplicable a diferentes partes del cuerpo como remedio de belleza.

Un producto con diferentes usos, ¿qué más se podría pedir? La mayoría de los cosméticos tienen una función específica, pero la manteca de karité tiene muchas más. Pues además de su infinidad de usos, tiene una gran poder hidratante, nutritivo, emoliente y regenerador. Por algo es conocido como "el oro de las mujeres en África". 

¿Cómo se elabora? 

La manteca de karité se obtiene de forma artesanal, mediante una práctica considerada un ritual, cuyo conocimiento se transmite de madres a hijas. El primer paso es recolectar los frutos y secar las nueces, tostarlas y molerlas. Después de este proceso, se obtiene un líquido de color oscuro que se bate a mano durante varias sesiones, en las que se va desechando el líquido hasta conseguir una pasta homogénea y compacta de un suave color marfil.  

La producción de manteca de karité ha estado ligada, por tradición, a la vida de la mujer africana. Importante fuente de economía, bienestar y salud, este cosmético natural lo usan mujeres y niños en África, sobre todo, para protegerse la piel y el cabello del sol abrasador. Sin embargo, sus propiedades excepcionales han traspasado fronteras y lo han convertido en un ingrediente muy apreciado en la cosmética europea e, incluso, en la alimentación. 

Los grandes beneficios de la manteca de karité

La manteca que se obtiene a partir de los frutos del árbol de karité (Vitellaria paradoxa) esconde grandes secretos de belleza: soluciones para la piel, el cabello, las manos, los labios... ¡Qué poderío! 

Remedios para la piel

Es un producto con un alto contenido en ácidos grasos esenciales (palmítico, láurico y linoleico), los cuales estimulan la circulación y crean una capa lipídica que ralentiza la pérdida transepidérmica de agua. Por lo que mejoran la elasticidad y la tersura de la piel.

Además, la textura grasa de este tipo de manteca es de gran utilidad a la hora de protegerse de agresiones ambientales derivadas, por ejemplo, de las radiaciones ultravioleta, la contaminación o el frío. Estas grasas de origen vegetal son ricas también en nutrientes como las vitaminas A y E, antioxidantes naturales que tienen capacidad de contrarrestar la actividad de los radicales libres, una de las causas del envejecimiento prematuro de los tejidos cutáneos.

Bálsamo labial 

El ácido cinámico de este tesoro de la naturaleza protege los labios contra los elementos externos y tóxicos. Entre sus beneficios, la manteca de karité está indicada para ayudar a calmar, reparar y regenerar los tejidos gracias a sus vitaminas A, D, E y F.

Es sencillo y posible realizar en casa un bálsamo labial de karité para curar los labios agrietados, sabiendo además que el producto final estará libre de cualquier químico o aditivo. Para ello, empieza derritiendo en una cazuela la manteca de karité, cera de abejas y aceite dulce de almendras. Después mezcla los ingredientes y añade el aceite de una cápsula de vitamina E -este conservante natural es muy nutritivo para los labios secos-.

A continuación, llega el momento de elegir el sabor para la crema de labios. Los aceites esenciales de menta y naranja casan bien con la manteca de karité. Si te decides por uno de ellos, usa una o dos gotas de aceites de grado puro para la mezcla. Si prefieres un sabor más dulce, agrega un cuarto de una cucharadita de miel. Funde todos los ingredientes y rellena con el resultado alguno de tus frascos vacíos. Déjalo enfriar tres horas a temperatura ambiente y disfruta de tu propia crema de labios.

Protector corporal

Gracias a su poder emoliente e hidratante, calma la piel de nuestro cuerpo y acaba con la sequedad. Y su alto contenido en vitamina F, permite incrementar la elasticidad de la piel. 

También puede prevenir la aparición de estrías durante el embarazo y las grietas que surgen en los pezones a raíz de la lactancia. Asimismo, su poder antiinflamatorio permite suavizar la rojez de las quemaduras leves y calmar las molestias que ocasionan. 

Hidratante de manos 

Su alto poder de hidratación la convierte en la mejor alternativa para cuidar tus manos. Las nutre y las repara rápidamente devolviéndoles la suavidad, acaba con la rojez provocada por la resequedad y con el dolor que sentimos cuando las tenemos cortadas por el frío. 

Si quieres también puedes probar a aplicártela en los codos, las rodillas y en los talones, así conseguirás el mismo efecto y mejorarás la apariencia de estas partes del cuerpo. 

Recupera la vitalidad del cabello 

¿Tienes el pelo seco, apagado o encrespado? La manteca hidrata el cabello en profundidad y lo protege de las agresiones solares. Puedes utilizarla como champú o mascarilla, en el segundo caso déjala reposar durante 20 minutos antes de proceder al aclarado. Su aplicación permite recuperar el volumen, el brillo y la suavidad del cabello.