Si algo retumba entre nosotros de una manera perceptible, es la situación de amenaza en la que vivimos desde que la Covid-19 irrumpió en nuestra cotidianidad. Una crisis social que, como ya vimos hace unos días, también ha dejado consecuencias en nuestra salud mental. De hecho, cada vez son más las personas que padecen ansiedad y que no son capaces de alejarse de esa percepción de amenaza que les invade.

Por eso hoy, y coincidiendo con que el sábado pasado se celebró el Día Mundial de la Salud Mental 2020, queremos sacar a relucir no solo las consecuencias que la pandemia ha dejado en la salud mental de muchas personas, sino las herramientas con las que contamos para superar esos momentos de ansiedad

Para ello, nos apoyaremos en las ideas comentadas en el encuentro virtual sobre 'Ansiedad en tiempos de Covid', que organizó la farmacéutica Schwabe y en el que participaron expertas como la psicóloga especializada en ansiedad Patricia Ramírez y el médico médico de familia, coordinador del grupo de salud mental de SEMERGEN, Vicente Gasull. Ahora vayamos al centro de la cuestión: la ansiedad.

 

La ansiedad es la respuesta que nuestra biología, nuestra mente y nuestro físico dan ante la percepción de una amenaza.

 

Una patología que ha aumentado debido a la situación de incertidumbre provocada por la Covid-19. Miedo a perder el trabajo, a que tu hijo o hija se contagie en el colegio, a que no haya vacuna... Un conjunto de preocupaciones que, muchas veces, nos invaden como un bombardeo y nos generan más y más ansiedad.

Ante estas preocupaciones o anticipaciones en las que nos situamos en el peor, "nuestro organismo responde con la ansiedad para ponerse a salvo al percibir esa amenaza que ataca nuestra vida", explica Patricia Ramírez.

Pero ¿cómo frenar ese círculo vicioso de pensamientos? Para empezar, lo importante es centrarnos en un tipo de vida serena. Algo que solo podemos conseguir si construimos mentes serenas; dando importancia y valor a lo que tenemos.

 

Tomar distancia emocional con las preocupaciones y mantener un idioma positivo con nosotros mismos ayudará en nuestra salud mental.

 

“Ocuparte de lo que depende de ti, desocúpate de lo que no depende”, explica Ramírez, poniendo el acento en la importancia de centrarnos en el aquí y el ahora, dejando de lado todo aquello que no está a nuestro alcance. Cuando la solución al problema no depende de ti, preocuparte no tiene premio.

Hay personas que rumian, dándole vueltas a muchas ideas, como una manera de responsabilizarse de las cosas que ahora no tienen solución. Pero no, no es necesario. La idea es cambiar la ansiedad anticipatoria; es decir, la habilidad de nuestro cerebro de encontrar el peligro donde no lo hay, por el placer anticipatorio. De hecho, el placer anticipatorio consiste en que nuestro cerebro se prepara para lo que programas, aumentado la probabilidad de que ocurra la mejor experiencia.

Básicamente porque, por mucho que nos anticipemos a esas situaciones externas, desconocidas o que están fueran de control, la mayoría de las veces nos sorprendemos al darnos cuenta de que somos capaces de superar aquello que percibíamos como adverso.

En el encuentro virtual, Vicente Guall también destacó el aumento de los trastornos de ansiedad, depresivos o el insomnio, debido al confinamiento y el teletrabajo, los cuales alteraron las pautas de nuestro sistema nervioso.

Lo importante, como explican los expertos es tratar estos problemas antes de que se cronifiquen y aparezcan formas más graves. De hecho, muchos de los casos registrados no son técnicamente trastornos de ansiedad, sino una ansiedad transitoria promovida por ciertos escenarios de incertidumbre.

Te mostramos ahora algunos consejos para reducir la ansiedad y distanciarte de esos pensamientos que solo hacen que generarte más y más preocupaciones:

Antes que nada, escúchate
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Antes que nada, escúchate

Ante esa sensación de incomodidad, nerviosismo y tensión que nos provoca la ansiedad, lo primero que hay que hacer es parar y escucharse. Sin presiones, dejando de lado la preocupación por ese malestar y ese descontrol. Respira, escucha y que no te invada el miedo.

 

 

Dedica un momento del día a la meditación o el deporte
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Dedica un momento del día a la meditación o el deporte

La amígdala es una estructura cerebral encargada de procesar los eventos que pueden producir miedo, y puede dispararse ante estímulos que objetivamente no son amenazantes cuando sufrimos un trastorno de ansiedad. 

Así, si realizas una rutina de meditar a diario, le dedicas tiempo a tu respiración y regulas la amígdala. Hacer ejercicio físico, mínimo tres veces por semana, también te ayudará a reducir la ansiedad.

Practica un idioma positivo contigo
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Practica un idioma positivo contigo

Es importante que, tanto si tienes ansiedad como si no, practiques el cuidado de ti misma. Puedes hacerlo con un idioma positivo, reformulando frases dañinas por otras más amables. Al cambiar tu vocabulario también puedes anticipar la sensación de paz y tranquilidad.

 

Ocupate solo de lo que depende de ti
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Ocupate solo de lo que depende de ti

Ocúpate de lo que depende de ti y deja de lado lo que no depende de ti. Esta es una de las grandes claves para mantener en equilibrio tu salud mental. Una mente serena, en la que lo importante es tomar distancia emocional con esas preocupaciones que no corren a tu cuenta.

Piensa de forma útil
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Piensa de forma útil

No hay una goma para borrar los pensamientos negativos. No se pueden sacar, pero sí que puedes plantearte qué pensamientos atiendes y cuáles no. Ellos no son tan poderosos como creemos, pero nuestra capacidad para elegir sí que lo es.