Somos expertos en ello, nos cuesta una barbaridad adoptar nuevos hábitos, leemos decenas de artículos sobre el tema en concreto, nos informamos, probamos, volvemos a probar, ajustamos, tropezamos, nos levantamos y, cuando parece que el hábito ya se ha fijado, tenemos vacaciones. ¡Y no! No tienen que ser unas vacaciones de tres semanas, basta con escaparse tres días para que nuestros hábitos, de pronto, desaparezcan.

Esto que tantos dolores de cabeza nos da a algunos es totalmente normal, ¡piénsalo! Tus hábitos están perfectamente configurados para tu vida tal y como es normalmente. Lo adaptas a tus rutinas, tus horarios, tu trabajo, tus trayectos, tu descanso, tu tiempo y por eso, cuando te vas de viaje y todo eso cambia, el hábito queda en el olvido –o no hallas cómo mantenerlo-.

Pues bien, este ejercicio que te invito a realizar no es ninguna píldora mágica. Puede funcionarte o puede que no. Conozco algunas personas que lo han hecho y les ha sido de gran ayuda, pero también conozco gente que, después de hacerlo, no lograron el resultado esperado. Y es que, como vas a ver a continuación, no basta con sentarte un rato, hacerlo y dejarlo en casa, sino que tienes que llevarlo contigo, en papel, en el monedero o en la cabeza, en forma de foco.

¿Por qué perdemos el foco en vacaciones?

Bien, como te decía, es normal que el hábito cojee un poco en tus escapadas. Piensa que ni estás en tu casa, ni mantienes tu horario, ni llevas a cabo las mismas acciones que todos los días y, por tanto, para poder mantenerlo, tendrías que reelaborar el plan de acción que te has fijado.

Imagina que el hábito que has trabajo y quieres mantener es meditar a primera hora de la mañana, comer sano o caminar una hora al anochecer. Las personas que trabajan conmigo sus objetivos o que lo hacen con mi guía práctica consiguen sus objetivos, saben que la configuración del camino que lleva a la meta tiene en cuenta muchos valores y saben que, si las circunstancias cambian, el plan también debe cambiar.

Es difícil que mantengas tu hábito de meditar a primera hora, si trasnochas en vacaciones y te levantas con prisa para ir a la playa. Del mismo modo, parece más fácil comer sano en casa que comiendo siempre fuera de ella. ¡Y ni hablemos de salir a caminar al anochecer! Probablemente, a esa hora estés con un cansancio de campeonato deseando finiquitar el día en casa o arreglándote para salir a cenar y a tomar algo. ¡Dime! Con todos estos cambios, ¿quién es el majo que mantiene el foco?

¿Y qué hacen las personas que lo logran?

Muchas personas logran mantener sus hábitos en vacaciones, las he observado. No son una mayoría, pero son increíblemente llamativas. Pueden tener hábitos muy distintos, distintas rutinas diarias y distintos tipos de vacaciones, distintos gustos y se enfrentan a dificultades distintas, pero tienen algo en común: saben cuál es su prioridad y no se olvidan de ello en ningún momento.

¡Así es! Para estas personas no hay mejor truco que saber lo que quieren en todo momento y anteponerlo a todo lo demás. Así consiguen levantarse pronto por la mañana para meditar, mantener su alimentación contra viento y marea, o colar su caminata de una hora en algún momento del día. No hay más. Basta con saber lo que se quiere y continuar trabajando por ello.

Pero claro, y los demás, los mortales ¿qué hacemos? «Yo sé lo que quiero, pero cuando suena la alarma de mi despertador, pienso que estoy de vacaciones, la apago y continuo durmiendo». Pues no hay mucho donde buscar, piensa cuánto quieres eso que quieres y si realmente quieres mantenerlo en tus vacaciones.

En mi experiencia, personal y profesional, en esto de los hábitos en vacaciones hay tres tipos de personas: los que saben lo que quieren y van a por ello, los que saben lo que quieren, lo dejan y se lamentan, y los que saben lo que quieren, pero saben que en vacaciones no van a hacerlo, lo aceptan y disfrutan. ¿A qué grupo perteneces tú?

Los tres grupos son válidos, pero si me permites una recomendación, yo me quedaría en el primero o en el último. El segundo es una variante del perro del hortelano en la que ni vas a mantener el hábito, ni vas a disfrutar de las vacaciones. Así que, no, no puedo recomendarlo. Y ahora vayamos al grano.

¿Cómo mantengo el foco en vacaciones?

Vale, supongamos que eres de ese primer grupo que sabe lo que quiere y quiere ir a por ello. Si además del hábito, has logrado crear en ti una disciplina, quizás te funcione tener la cuestión en mente y nada más. Sin trucos, sin chisteras mágicas, ni ases bajo la manga; sabes lo que quieres y no estás en disposición de sacrificarlo por nada del mundo. ¡Pues a ello!

Ahora bien, si eres de esas personas que sabe lo que quiere, pero que corre el riesgo de cruzar esa delgada línea entre el primer grupo y el segundo… ¡Aquí va este sencillísimo ejercicio!

Coge papel y boli y contesta muy brevemente a las siguientes preguntas:

  • ¿Qué? Anota qué es eso que estás haciendo y qué quieres continuar haciendo en vacaciones. Piensa si quieres hacer alguna variación en el hábito para ajustarlo a tus nuevas necesidades. Por ejemplo, la meditación mañanera podría ser más corta de lo normal ¡o al revés!
  • ¿Cómo? Escribe cómo lo haces ahora y cómo lo harás en tus vacaciones. Recuerda tener en cuenta todas las variables posibles.
  • ¿Cuándo? En qué momento del día lo haces ahora y en qué momento lo harás en tus días libres.
  • ¿Dónde? ¡Lo mismo! Dónde lo haces ahora y dónde lo harás.
  • ¿Quién? ¿Depende de ti? ¿Dependerá de ti también en vacaciones? Pon especial atención a esta pregunta, a veces nuestros hábitos no interfieren en la rutina de nuestra familia porque lo tenemos bien adaptado, pero en vacaciones todos tenemos tiempo libre y quizás debas reajustar tus expectativas y las de los demás.
  • ¿Para/por qué? ¡Y aquí la guinda del pastel! Es importante que tengas un para qué potente que te ayude a centrarte.

Si haces este ejercicio antes de irte de vacaciones o, incluso, cuando ya estás en ellas y logras tenerlo presente, ¡es probable que te ayude a mantener el foco! Te invito a hacerlo y, sea cual sea el resultado, ¡cuéntamelo! Puedes encontrarme en Instagram en @spiritualwoman.

No quiero dejar pasar la oportunidad para animarte a mantener tu disciplina, si es lo que quieres, pero también a darte unas palabras de ánimo si te encuentras entre la espada y la pared de lo que quieres hacer y lo que crees que querrías estar haciendo.

Puede que, a priori, 10 días sin continuar con tus hábitos suene horrible. Puede que pienses que si lo dejas ahora, no lo retomarás después. Puede que hasta te enfades solo con pensarlo, pero déjame decirte algo: tus vacaciones de 2019 solo van a ocurrir una vez, piensa si quieres pasarlas peleando contra ti misma.