Limpieza, cuidado, aseo. Nunca habíamos tomado tanta consciencia de nuestra higiene personal como ahora. La Covid-19 ha desplazado todas nuestras costumbres. Siempre que podemos, evitamos saludar de manera afectuosa. Damos menos besos, menos abrazos, nada de tocar, sentir y volver a tocar. Y es que, las distancias de seguridad y las medidas de higiene forman parte ya de una realidad que, en un momento en el que se prevé una nueva oleada de casos, es importante volver a poner sobre la mesa.

Pero ¿cómo era nuestra higiene antes de la pandemia? ¿Cómo es ahora? Cuestiones que trata de responder el ultimo informe sobre 'La higiene en la nueva normalidad: Impacto de la COVID-19 en la percepción y hábitos de higiene de los españoles', elaborado por Essity, compañía líder internacional en higiene y salud. Los datos que se desprenden del informe confirman que, a pesar de que la conciencia sobre la higiene pública ha cambiado y que los españoles han mejorado en ciertos hábitos, todavía queda margen de mejora.

Es decir, aunque por lo general nos cuidamos, nos limpiamos más las manos y reducimos el contacto con el resto, no siempre lo hacemos de manera regular o adecuada. De hecho, una de las cifras más significativas del estudio es que, aunque para 8 de cada 10 personas el lavado de manos es esencial en su rutina de higiene básica, éste sigue sin realizarse de la forma adecuada.

 

Solo un 55% de la población se lava las manos durante 20 segundos o más y 1 de cada 4 no siempre usa jabón.

 

Pero, el impacto de la crisis sanitaria en nuestra forma de entender y relacionarnos con la higiene va más allá. Según los datos del informe La higiene en la nueva normalidad, un 84% de los españoles afirma haber incrementado la frecuencia con que se lava las manos con agua y jabón, hemos pasado de 5 a 10 lavados diarios de media. 

Además, la mayoría de personas se desplazan a lo largo del día para ir a trabajar u otras tareas, lo que implica tener contacto directo con superficies que podrían ser un foco de propagación del virus. Autobuses, metros, zonas comunes y otros espacios públicos en los que entramos y salimos y que implican una continua higiene personal si queremos evitar el contagio.

Tanto es así que, 7 de cada 10 personas afirma lavarse las manos continuamente a lo largo del día, especialmente tras haber tocado superficies fuera de casa (88%), estar manipulando comida (71%), haber usado el transporte público (70%) o después estornudar, toser o tocarse la nariz (76%).

Destaca la percepción sobre la propia responsabilidad, el 81% afirma lavarse las manos suficientes veces al día. Al mismo tiempo, existe cierta desconfianza de que el resto de los ciudadanos cumplan con las medidas de prevención: solo 4 de cada 10 piensa que los demás lo hacen de igual forma.

Pero ¿en qué contextos nos lavamos las manos y que otros nos parecen irrelevantes? Si bien los españoles tienen la costumbre de lavarse las manos en situaciones que podrían conllevar contagio, algunos todavía carecen del hábito en contextos importantes como al compartir dispositivos electrónicos (solo el 34% lo hace antes y el 58% después) o viajar en taxi (un 32% y 56%, respectivamente). 

 

El cambio de hábitos en las relaciones personales

Otra de las consecuencias de la pandemia es el cambio de hábitos cuando nos relacionamos con los demás. El 76% de los españoles ha dejado de estrechar la mano, el 73% ya no da besos para saludarse y el 72% no abraza a otras personas.

Las recomendaciones de distanciamiento social emitidas por las autoridades están siendo respetadas por la mayoría, aunque una cuarta parte de la población sigue sin renunciar al contacto físico. De hecho, y a pesar de que las reuniones familiares y de amigos se han determinado como una fuente habitual de contagio, solo un 21% de los españoles tiene previsto dejar de visitar a amigos o familiares.

 

A pesar de que la mayoría de los españoles ha dejado de dar besos y abrazos, 1 de cada 4 sigue sin renunciar a estas expresiones de afecto.

 

Ahora que tenemos presentes los datos del informe y, en un momento en el que la higiene personal vuelve a estar en el punto de mira antes de que se desate otra ola de casos, te dejamos una pequeña recopilación de recomendaciones en materia de higiene y contacto personal para evitar la propagación del virus. 

 

Uso de gel desinfectante como alternativa al agua corriente y jabón
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Uso de gel desinfectante como alternativa al agua corriente y jabón

Las autoridades sanitarias recomiendan el uso de gel desinfectante como alternativa al agua corriente y jabón. De hecho, el gel hidroalcohólico es recomendable en casos en los que no disponemos directamente de un espacio donde poder lavarnos las manos, pero que requieren de una desinfección inmediata como transportes públicos y otras superficies por las que pasan muchas personas.

Un correcto lavado de manos
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Un correcto lavado de manos

Aunque para 8 de cada 10 personas el lavado de manos es esencial en su rutina de higiene básica, éste sigue sin realizarse de la forma adecuada. Solo un 55% de la población se lava las manos durante 20 segundos o más y 1 de cada 4 no siempre usa jabón. Es importante que tengamos en cuenta los siguientes pasos para proceder a un correcto lavado de manos:

  • Humedece las manos con agua corriente limpia. Luego cierra el grifo y enjabona las manos.
  • Frota las manos con jabón hasta que salga espuma, incluyendo el dorso de las manos, entre los dedos y debajo de las uñas.
  • Lo más importante es el tiempo que permanezcas lavándote las manos. Hazlo durante al menos 20 segundos, porque esto permitirá acabar con la totalidad de las bacterias.
  • Por último enjuaga bien las manos con agua corriente limpia. Luego seca las manos con una toalla limpia.
La importancia de secarse bien las manos
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La importancia de secarse bien las manos

El secado también es algo que todavía cuesta a muchas personas, ya que únicamente un tercio de estas suele secarse las manos tras el lavado. La OMS recomienda secarlas con un método que nos las contamine de nuevo, como una toalla desechable.

Proceder con un secado de manos es necesario no solo para prevenir el contagio, sino que, la continúa exposición a geles desinfectantes y otros productos de limpieza, sumado a la bajada de temperaturas, puede hacer que nuestras manos se irriten si no las secamos bien tras el lavado.

Limpieza de objetos y otros utensilios
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Limpieza de objetos y otros utensilios

No solo se trata de lavarnos las manos o echarnos gel, también debemos protegernos del virus limpiando esos objetos que utilizamos con regularidad o que han sido expuestos a otras personas.

Por ejemplo, los objetos de uso personal como gafas, móviles, teclados, ratón, tarjetas, carteras o bolsos se deben limpiar con frecuencia con los productos indicados por cada fabricante. Para desinfectarlos, cuando el material lo permita, usa un paño limpio con solución hidroalcohólica. En su defecto, puedes usar alcohol común (concentración de 96%) diluido de la siguiente manera: mezcle 70 ml de alcohol con 30 ml de agua. No hace falta aclarar.

Reduce tus contactos sociales
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Reduce tus contactos sociales

Hace tiempo que las recomendaciones de distanciamiento social emitidas por las autoridades calaron en la mayoría de la sociedad. Aún así, una cuarta parte de la población sigue sin renunciar al contacto físico. 

Sin embargo, es en la reducción de los círculos sociales y las muestras de afectos donde podemos intentar evitar la propagación de virus. Llevar una vida tranquila, acorde con el momento que vivimos y, dejar de lado los besos y abrazos con esas personas que no son de tu círculo más cercano, es una de las maneras de tu cuidar de ti y de los que te rodean.