El estrés, la rutina, la depresión, la falta de autoestima, las fluctuaciones hormonales… Son problemas que pueden afectarnos en todos los aspectos de nuestra vida, y son también algunos de los peores enemigos de tu libido y disfrute sexual. Cuando no nos sentimos bien con nuestro cuerpo, por el motivo que sea, a menudo nos sentimos bloqueadas sexualmente y no conseguimos disfrutar del sexo y alcanzar el orgasmo como nos gustaría.

Si tú también sientes que últimamente no estás a gusto con tu cuerpo, que tienes la libido por los suelos y que no consigues disfrutar del sexo al máximo, quizá te sorprenda saber que practicar yoga te puede ayudar a reconectar con tu cuerpo y a reavivar la llama de tu energía sexual.

Cómo el yoga nos ayuda a disfrutar más del sexo

Sí, es bien conocido que practicar yoga nos ayuda a aumentar la flexibilidad, mejorar la respiración y la capacidad pulmonar. Todos estos beneficios, si los aplicamos a la práctica del sexo, pueden también ayudarnos en muchos aspectos diferentes:

  • Mayor flexibilidad y resistencia: las posturas de yoga trabajan especialmente la flexibilidad y la fuerza, lo que hará que tu resistencia durante tus encuentros sexuales sea más prolongada y que tu cuerpo fluya más fácilmente con el de tu pareja.
  • Mejora la circulación: los problemas cardiovasculares también pueden ser grandes enemigos del sexo, especialmente en el caso de los hombres. Las posiciones invertidas de yoga mejoran de forma exponencial la circulación sanguínea, lo que se puede traducir en una mayor vascularización de las zonas genitales, lo que a su vez mejora la erección masculina y, por ende, el disfrute sexual.
  • Elimina tus bloqueos emocionales: la práctica del yoga, el pranayama (control de la respiración), la meditación… Todo ello te ayudará a enfrentarte a esas situaciones y liberarte de ellas, desbloqueando tu mente, tu cuerpo y tu libido.
  • Aumenta tu energía a todos los niveles: uno de los grandes beneficios de la práctica del yoga es el aumento de la energía vital, algo que empezarás a notar rápidamente desde el inicio de la práctica y que también te ayudará a mejorar tu libido.
  • Te hará sentir mejor contigo misma: si los complejos físicos te impiden disfrutar del sexo al 100%, la práctica del yoga te hará sentir mejor, ya que con ella irás mejorando tu aspecto físico genera, tonificando y estilizando tu figura. Sin embargo, el mayor cambio lo notarás al sentir que reconectas con tu cuerpo, aprenderás a habitarlo mejor, a respetarlo y a quererlo.
  • Ganarás mayor conexión con tu pareja: la práctica del yoga también promueve una mentalidad más abierta. Empatía, respeto, comunicación y compasión son algunos de los principios que promueve la filosofía yóguica, algo que también podrás aplicar a las relaciones sexuales con tu pareja.  
  • Te relajarás más fácilmente: tanto la meditación inicial como la relajación final (o Savasana) de cada clase te permitirá aprender a bajar el ritmo, a escuchar a tu cuerpo y a cambiar el estrés por un estado de bienestar y buen humor que te predispondrán mejor al disfrute sexual.
  • Ganarás fuerza en el suelo pélvico: la falta de tono en el suelo pélvico es uno de los hándicaps para muchas mujeres a la hora de practicar sexo. El trabajo de los bandhas (o “cierres energéticos”) que se realiza en yoga ayuda a tonificar profundamente la musculatura del abdomen, lo que libra de carga al suelo pélvico y previene y mejora patologías como la incontinencia.

Para obtener todos estos beneficios, existen algunos asanas que, por facilitar la apertura de nuestras extremidades, promueven especialmente la adquisición de los beneficios que hemos mencionado. Aquí tienes estas 5 posturas de yoga, un tanto complicadas, pero perfectas para que recuperes todo el fuego en tus relaciones sexuales:

Baddha Konasana
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Baddha Konasana

Siéntate, flexiona las piernas y une las plantas de tus pies. Trata de que tus rodillas toquen el suelo (no pasa nada si aún no llegas), mientras aferras tus tobillos con las manos y llevas el torso hacia adelante. Realiza entre 10 y 15 respiraciones.

Este asana mejor la flexibilidad de tus caderas y activa tus órganos reproductivos.

Upavishtha Konasana
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Upavishtha Konasana

Siéntate y abre las piernas tanto como puedas. Aferra tus pies con las manos (si no llegas, puedes colocar tus manos sobre las piernas) y lleva el torso hacia adelante, intentando mantener la espalda recta tanto como puedas.

Esta postura es ideal para mejorar la flexibilidad de tus caderas y aumentar la circulación sanguínea en el área pélvica, lo que mejorará también tu libido.

Eka Pada Rajakapotasana (La paloma)
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Eka Pada Rajakapotasana (La paloma)

Lleva una pierna al frente y flexiónala, mientras dejas la otra detrás, estirada. Coloca tus caderas y el torso hacia el frente, y relaja los hombros. Esta sería la postura inicial. Si sientes que tus caderas ya están lo suficientemente abiertas, puedes probar a flexionar la pierna posterior y aferrarla con tus brazos. Haz 20 respiraciones y reposa apoyando la frente en el suelo. No olvides realizar el ejercicio en ambos lados.

Con esta postura estirarás el músculo ciático y fortalecerás la parte baja de tu espalda.

Setu Bandha Sarvangasana
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Setu Bandha Sarvangasana

Acuéstate boca arriba y apoya los pies en el suelo lo más cerca que puedas de tus glúteos, y separa un poco las piernas. Eleva el cuerpo, apoyando los hombros en el suelo, y coloca tus brazos estirados debajo de tu cuerpo (puedes entrelazar las manos o aferrar tus tobillos, lo que te sea más cómodo). Realiza 10 respiraciones y desciende.

Este asana trabaja la musculatura vaginal y te ayuda a aumentar tu resistencia física.

Salamba Sarvangasana
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Salamba Sarvangasana

Recuéstate sobre tu espalda, eleva las caderas y las piernas, estirando estas últimas hasta quedar en posición vertical. Haz 20 respiraciones completas.

Este asana ayuda a aliviar los síntomas de ansiedad, reduce la fatiga y regula tu energía.