La felicidad humana es la máxima aspiración en la vida de muchas personas y, por fortuna para ellos, es susceptible de aumentar mediante el entrenamiento mental adecuado sustentado en acciones virtuosas. Los doctores en psicología, Ausiàs Cebolla y David Alvear, son los autores del libro “Psicología positiva contemplativa” donde explican los fundamentos para un entrenamiento en bienestar basado en prácticas contemplativas como el mindfulness y la compasión, en la psicología positiva. Se apoyan en decenas de investigaciones relativas al campo de las ciencias contemplativas y la psicología positiva.

Este libro es la primera aproximación rigurosa entre estos ámbitos porque ahonda en la posibilidad de entrenar habilidades que funcionan como causas del bienestar: la detección y mantenimiento de emociones positivas, la recuperación funcional ante emociones difíciles, la gestión de la atención y el aumento del altruismo y la compasión. Al ser un protocolo basado sobre todo en técnicas meditativas generativas, profundiza en aspectos no abordados habitualmente, como es la imaginería, una habilidad que incrementa la eficacia de estas técnicas generativas.

Portada de Psicologia positiva contemplativa

La psicología positiva ha integrado de manera más o menos clara las prácticas contemplativas, como mindfulness, dentro del abanico de técnicas enraizadas y potenciadoras de los aspectos positivos del ser humano. A pesar de esto, apenas se ha profundizado desde este movimiento sobre las implicaciones que tiene y las inconsistencias existentes entre mindfulness y psicología positiva, y las similitudes que sin duda pueden potenciarse para establecer puentes en la mejora de la eficacia de ambas formas de entender el desarrollo humano y la búsqueda del bienestar psicológico.

A pesar de que mindfulness está integrado en muchos manuales de psicología positiva como una técnica “positiva”, apenas se han desarrollado las implicaciones que tiene su uso ni se ha investigado la relación entre mindfulness y bienestar humano. Analizar las principales potencialidades de los dos ámbitos, las posibilidades de integración, así como las posibles contradicciones entre sus mensajes, es fundamental de cara a establecer puentes.

 

‘Mindfulness’

Mindfulness es más que una técnica de meditación, lleva implícitos una serie de valores y condicionantes éticos que se adecuan en buena medida con los presupuestos que se proponen desde la psicología positiva, como el desarrollo de la amabilidad, la compasión, y las emociones positivas.

El denominado mindfulness no es más que trabajar para ser capaces de prestar atención al presente. Evitar esta divagación es esencial, “el diálogo interno puede ser bueno, nos permite planificar y desarrollar otras cosas. Pero esta voz interna, en momentos de vulnerabilidad, puede ser algo que nos genere mucho sufrimiento”, según explica Ausiàs Cebolla.

 

Mindfulness

Compasión

La compasión se entiende como la sensibilidad ante el sufrimiento de uno mismo y de otros, con un profundo compromiso para impedir y aliviar ese sufrimiento. Estos mismos autores, plantean la compasión como una herramienta de autorregulación y como un método para incrementar el bienestar y las cualidades mentales positivas. En definitiva, la compasión no es tanto un estado emocional reactivo al sufrimiento, sino una motivación, un motivo capaz de enfocar nuestra vida, lo cual permite una mayor capacidad para organizar la mente y la conducta.

David Alvear advierte que no debemos confundir virtud y valor, porque la primera tiene un condicionamiento ético y el segundo no. Ambos autores enumeran las virtudes como cosas naturales que portamos de manera intrínseca como seres humanos: fortaleza, valentía, compasión, lealtad...

Si actuamos alineados con las virtudes, esto tiene un impacto positivo en nuestro bienestar. Ese es el único bienestar sostenible en el tiempo. El resto es una felicidad centrada en el hedonismo

Existen diferentes tipos de compasión:

  • Reconocimiento emocional
  • Resonancia emocional
  • Compasión familiar
  • Compasión global
  • Compasión hacia todos los seres sintientes
  • Compasión heroica

Cuando hablamos de compasión, en realidad estamos hablando de dos aspectos diferentes, por un lado, el deseo de que los demás y uno mismo sean felices y, por otro, el deseo de que estos se liberen del sufrimiento. Por tanto, podemos entender la compasión como una motivación, una emoción, o un rasgo estable.

Para su entrenamiento se utilizan meditaciones basadas en mindfulness en las que añaden estrategias de imaginación, focalización en sensaciones corporales de ternura y cariño, y autoinstrucciones. Teniendo en cuenta este deseo de felicidad, la autocompasión podría jugar un papel clave como mediadora entre la psicología positiva y el mindfulness, ya que comparte las bases de ambos enfoques.