Las palabras japonesas 'wabi' y 'sabi' tienen significados negativos relacionados con la soledad, la pobreza y la desdicha. Sin embargo, unidas entre sí crean un nuevo término relacionado con la estética de los hogares y ambientes que se caracterizan por su simplicidad y minimalismo. En este sentido, es una forma de expresión que rehúye del materialismo y de las pretensiones y busca una conexión directa con lo natural, lo primitivo, la simpleza y, sobre todo, la imperfección.

Según este estilo, para encontrar la paz y la armonía lo más importante es entender que la vida es un constante cambio en el que nada dura para siempre y en el que la perfección no existe. Los ideales del Wabi-sabi (austeridad, misterio, fugacidad) son lo opuesto a los de Occidente, en los que prima la exuberancia, la perfección y los ambientes acogedores.

Las formas irregulares y desgastadas, los objetos artesanales, rústicos, y los materiales de origen natural (como el bambú o el algodón, entre otros) son algunas de las características más típicas de la estética Wabi-sabi. Además, las casas que cumplen con los requisitos de esta actitud resultan relajantes y tranquilas y completan un ambiente sencillo, armonioso y equilibrado en el que se respira paz.