Las causas principales que se esconden tras la insuficiencia ovárica pueden ser de tres tipos: genéticas, inmunológicas y farmacológicas. Cuando esto sucede, los ovarios dejan de producir hormonas y aparecen síntomas propios de la menopausia como los sofocos, la sudoración nocturna, la irritabilidad o el insomnio. 

Y lo cierto es que, pese a que se trata de una fase que se repite de forma mensual en la mayoría de mujeres en edad fértil, todavía hay mucho que se desconoce a nivel general sobre cómo funcionan exactamente los ovarios y el proceso de ovulación. Se trata del proceso más importante del ciclo menstrual, durante el cual el óvulo está listo para ser engendrado, y cuando existen más posibilidades de quedarse embarazada.

Esto seguramente ya lo sabíais, pero creemos que no está de más recordar las “tecnicalidades” que se esconden tras el misterioso proceso de ovulación: se trata de un proceso que se produce por la acción de las hormonas. Al inicio del ciclo menstrual, el organismo de la mujer empieza a producir una hormona conocida como foliculoestimulante y encargada, como su propio nombre indica, de estimular los folículos, que se encuentran en los ovarios, en cuyo hay un óvulo que aún no está desarrollado.

Gracias a la acción de esta hormona, el óvulo empieza a madurar y los folículos, a su vez, empiezan a producir otra hormona: los estrógenos. Esto provoca que el endometrio, el tejido que recubre la pared del útero, empiece a engrosarse y a prepararse por si se lleva a cabo la fecundación, para que el embrión se implante en él.

En el momento en que el estrógeno alcanza un determinado nivel se empieza a segregar hormona luteinizante (LH) que es la que provoca que el óvulo ya maduro se libere del folículo. Así es como comienza la ovulación. Si se produjese la fecundación de dicho óvulo, éste anidaría en el útero y, más concretamente, en el endometrio. De lo contrario, si no se produce la fecundación, la capa del endometrio se desprende, y eso es lo que causa la menstruación.

Entorno a todo el proceso de ovulación, el desconocimiento ha dado pie a que con el tiempo fueran surgiendo ciertas creencias inacertadas que carecen de fundamento científico y que pueden dar lugar a confusión. Hoy te traemos 7 de estos falsos mitos sobre la ovulación, porque en lo que a nuestro cuerpo y a sus procesos se refiere, ¡es importante tener las cosas claras!

1. “Las mujeres solo producen hormonas femeninas”.

Los ovarios secretan hormonas sexuales femeninas, los estrógenos y la progesterona, aunque también producen, en menor cantidad, hormonas masculinas como la testosterona.

2. “Ovulamos cada mes por un ovario distinto”.

El proceso de liberación del óvulo es aleatorio. Es decir, se puede ovular varios meses seguidos por el mismo ovario.

3. “Los óvulos se producen mes a mes”.

A diferencia de los hombres, las mujeres nacen con todas las células sexuales de las que dispondrán a lo largo de su vida reproductiva. En cada ciclo menstrual se desarrollan unos 1.000 óvulos, pero solo uno llega hasta la ovulación.

4. “Ovular es garantía de embarazo”.

Más allá de la liberación del óvulo por parte del ovario, en la concepción intervienen numerosos factores. De ahí que, a pesar de mantener relaciones sexuales el mismo día o los días próximos a la ovulación, esto no concluya siempre en embarazo.

mujer embarazada funcionamiento ovarios

5. “La menstruación solo aparece si hay ovulación”.

Es cierto que la ausencia de la regla puede estar provocada por una falta de ovulación. Sin embargo, las menstruaciones muy abundantes o irregulares también pueden ser síntoma de que el ovario no ha liberado ningún óvulo.

6. “La regla sirve para expulsar el óvulo no fecundado”.

En realidad, este se elimina a través de los glóbulos blancos. La menstruación, en cambio, es el resultado de la descomposición del endometrio (el tejido que recubre el útero), junto con sangre, en caso de que no se haya producido la fecundación.

7. “La mujer es fértil mientras haya ovulación”.

Con el paso de los años, sobre todo, los óvulos pueden no tener la suficiente calidad como para permitir la fecundación o la progresión del embarazo. De este modo, la fertilidad no siempre viene determinada por la liberación del óvulo por los ovarios. Cabe recordar que a partir de los 35 años se suele presentar un declive natural de la fertilidad femenina.