Durante el confinamiento muchos de nosotros le dimos rienda suelta a la imaginación para ver cómo nos las apañábamos haciendo ejercicio en casa sin poder acudir al gym. 

Al final nos dimos cuenta de que, con un aparato de aquí, otro elemento de allá y actitud positiva podíamos montarnos un gym sin salir de casa para seguir manteniéndonos activos. 

De la misma manera que seguimos moviendo y ejercitando el cuerpo con lo que teníamos más a mano, hoy queremos explicarte cómo algunos de los objetos más cotidianos que encontrarás por casa pueden ayudar a realizarte un automasaje. 

 

Las claves del automasaje

Dentro de todo el amplio abanico de masajes que podemos encontrar en el mercado, el automasaje seguramente sea uno de los grandes desconocidos, a pesar de las múltiples ventajas que comporta. 

En primer lugar, es gratis, porque nos lo realizamos nosotros mismos. 

Además, el automasaje permite que nos conozcamos un poquito más porque entramos directamente en contacto con nuestro cuerpo. Gracias a la técnica del automasaje conseguimos aumentar nuestra conciencia. 

En un plano más físico, esta técnica tiene beneficios directos sobre nuestro organismo, como explica la fisioterapeuta Marisa Cabán en este artículo

El automasaje no solo es posible y efectivoes antiinflamatorio y liberador de endorfinas. 

La fisioterapeuta destaca en el mismo artículo que las mejores zonas para realizar un automasaje serán aquellas que no hagan forzar la postura más de la cuenta y podamos “llegar de forma fácil y relajada”. 

El automasaje lo podemos realizar solamente con nuestras manos o también con diferentes objetos para alcanzar una mayor profundidad en los tejidos blandos. Nuestras manos son el “objeto” que mayor sensibilidad va a proporcionarnos, pero es cierto que no siempre podemos llegar a todos lados. Algunos objetos pueden ayudarnos a alcanzar toda la zona que deseamos masajear o por lo menos una parte importante. 

A continuación, te contamos algunos de los objetos caseros con los que podrás automasajearte. 

Palo de escoba o escobón
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Palo de escoba o escobón

Te puede servir un palo de escoba, pero nosotros te recomendamos un escobón, que es más grande y más grueso que el primero. Este tipo de palo se utiliza para los masajes de las vértebras dorsales y para los pies. Conviene usarlo con precaución, pues al ser habitualmente muy duros, pueden provocar dolor si se utilizan durante demasiado tiempo. Son excelentes para sentir el peso de nuestro cuerpo. 

Una toalla enrollada
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Una toalla enrollada

Para este automasaje solamente necesitas una toalla de tamaño pequeño o mediano. La enrollas como si fuese una salchicha y la sujetas en cada extremo de manera que acunes la base de tu cabeza y la parte alta del cuello. Así relajarás la cabeza sobre la toalla. 

La toalla también puede servir para realizarte específicamente un masaje de cuello. 

Rodillo flotador
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Rodillo flotador

Los niños suelen usarlo como flotador cuando van a la piscina o incluso a la playa. Es muy probable que ya lo tengas en casa porque te has montado tu propio gym casero. El rodillo flotador puedes cortarlo a diferentes medidas con un cuter si quieres adaptarlo a la zona de tu cuerpo que quieras automasajear. Suele usarse para brazos, piernas y espalda, especialmente para dorsales, cervicales y plantas de los pies. La espuma que suelen llevar los rodillos permite que se deslicen mejor. 

Pelota saltarina de goma
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Pelota saltarina de goma

¿Te suenan esas pelotitas que son muy pequeñas pero que cuando las haces botar salen disparadas? Es una pelota muy pequeña, que bota mucho y que podemos usar para nuestros pies, porque en otros sitios, al ser tan pequeña, podría hacernos mucho daño. 

Pelota de espuma
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Pelota de espuma

Podemos usarla para la boca del estómago y la zona cervical. Es muy recomentable para personas que no toleran maniobras con pelotas más duras. 

Pelotas de tenis
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Pelotas de tenis

Las pelotas de tenis son ideales para realizar un automasaje. Eso sí, es importante que estén un poco deshinchadas para que no nos hagan daño cuando las utilicemos. Una técnica muy sencilla para aprovecharlas consiste en poner dos pelotas en un calcetín y asegurarlas con un nudo. Acuéstate boca arriba y coloca las dos pelotas a ambos lados de la columna vertebral, nunca directamente sobre ella. Si te mueves de arriba a abajo enseguida notarás cómo tu espalda se relaja.