Según afirmaba recientemente el proyecto EuroHeart II, España es uno de los diez países más sedentarios de Europa. Si sumamos a esto el hecho de que ya está sobradamente demostrado que pasar entre ocho y diez horas al día sentado aumenta el riesgo de padecer diabetes, demencia o depresión, nos encontramos ante un panorama para nada adelantador para todos aquellos que tenemos trabajos de oficina.

Una realidad a la que también se añaden, por supuesto, los consabidos dolores de espalda y cervicales, dolencias muy comunes que, en muchas ocasiones, requieren incluso de rehabilitación para poder sanarse. Por suerte, existen algunas formas de paliar las molestias derivadas de esto: cambiar tu silla por una fitball, o pelota de pilates.

Esta medida que, de buenas a primeras, podría parecer tan sencilla, es defendida por muchos fisioterapeutas e incluso ya se está comercializando una pelota creada especialmente para ello y bautizada bajo el nombre de Wellness ball active sitting por la marca Technogym. ¿Y qué beneficios puede tener sentarse sobre una fitball? Tal y como explican los especialistas, nuestro cuerpo necesita dinamismo, y la columna vertebral está creada para estar en constante movimiento.

Por ende, cuando nos mantenemos sentados en una silla durante intervalos prolongados, la musculatura de la zona central del cuerpo no trabaja activamente para sostener la espalda, lo que hace que se vayan acortando ciertos grupos musculares. Al sentarnos sobre una pelota, obligamos a la columna a asentarse sobre una superficie inestable, por lo que forzamos a los músculos que la rodean a estar activos y a mantener una buena postura. Así, podemos llegar a fortalecer de forma inconsciente los grupos musculares de la espalda y de la zona abdominal, y corregir los dolores que se derivan de las posturas incorrectas. Además de esto, también existen otros beneficios.

 

Ventajas de sentarse sobre una fitball

  • Mejoramos el equilibrio

  • Uno de los ejercicios que se realizan más habitualmente en pilates es el de mantener el equilibrio. Si eso lo extrapolamos a las tareas cotidianas o al tiempo de trabajo frente a un ordenador, nuestro cuerpo se puede beneficiar notablemente.
  • Estiramos los músculos

  • La posición en la que nos sentamos sobre la fitball no sólo hace que trabajemos la musculatura, sino que también nos permite estirar otros grupos musculares antagónicos, como los isquiotibiales o el psoas.
  • Fortalecemos el core

  • Si haces uso de la pelota para sentarte fortalecerás de forma inconsciente varios grupos musculares, y mejorarás especialmente el tono muscular de tu tripa. Al intentar mantener el equilibrio, tendrás que utilizarlos.
  • Mejoramos la circulación sanguínea

  • Al tener que mantener cierta tensión en nuestro cuerpo para aguantar la postura, nuestros músculos se activarán y esto provocará una activación también a nivel circulatorio en nuestro sistema.
  • Corregimos nuestra postura

  • La forma de sentarnos sobre la fitball nos obligará a mantener la columna más erguida y poco a poco ir corrigiendo la mala postura que adoptamos al trabajar sentados diariamente frente al ordenador.
  • Es económico y sencillo

  • Se trata de una inversión que tiene muy poco impacto sobre nuestra economía, ya que se hace una sola vez, y se pueden encontrar fácilmente en cualquier tienda de artículos deportivos por algo más de veinte euros. Ahora, además, también encontrarás a la venta otros accesorios, como una base para que la pelota se mantenga fija, ¡e incluso fundas para “tunear” tu fitball como más te guste!

 

Cómo sentarse sobre la pelota de pilates

A la hora de acomodarte sobre la pelota, intenta formar un ángulo recto con tus piernas. Para hacerlo, apóyate hacia la parte delantera del balón y separa ligeramente las piernas entre sí, a una distancia que te permita oponer cierta resistencia al balón. Para ayudarte a mantenerte recto, tira del ombligo hacia la espalda. De esta forma, podrás ejercitar también los músculos abdominales. Asimismo, intenta respetar la forma natural de tus lumbares, sin forzar la curvatura. Por último, también conviene que botes de vez en cuando obre la pelota para añadir dinamismo a tu postura, o incluso que la aproveches para hacer otros estiramientos.

 

Cómo elegir nuestra fitball

Antes de elegir tu pelota, debes tener en cuenta ciertos parámetros, y en especial su tamaño. Es importante que escojas una que se adapte a tu estatura: si mides menos de 153 centímetros, opta por una de 45; si mides entre 155 y 170 centímetros, prueba con una de 55; si mides de 173 a 185 centímetros, escoge la de 65. Por último, si mides más de 188, búscate una de 75 centímetros.