Dicen que el tiempo es el bien más preciado del hombre, pero lo cierto es que mucha gente no dispone del suficiente, y si lo hace, no sabe aprovecharlo de manera óptima para encargarse de sus tareas. Los aparatos electrónicos y la conectividad de hoy en día se unen a las distracciones más tradicionales como quedarse en babia y hacen que procrastinemos en vez de cumplir con nuestras obligaciones diarias.

Se han inventado muchos métodos y técnicas para tratar de gestionar mejor nuestro tiempo, pero la mayoría no han resultado ser demasiado eficaces. Un cambio simple en la rutina puede duplicar nuestra productividad y disminuir las horas de trabajo para tener más tiempo libre. Eso es posible si se aplica una de las técnicas más reconocidas en este campo como es la del Pomodoro.

Lo más llamativo de esta solución es que el protagonista es un tomate. ¿Y cómo puede ayudarnos un tomate a optimizar el tiempo? El creador de esta técnica, Francesco Cirillo, la llamó Pomodoro porque cuando era universitario usaba los clásicos temporizadores de cocina con forma de tomate. Lo importante no es el nombre, sino el mensaje de que es más efectivo hacer pausas cortas para evitar distracciones durante nuestras tareas.

 

Pomodoro contra el multitasking

El objetivo es dividir el día laboral en varios intervalos de 25 minutos de máxima concentración, intercalados con descansos breves para no agotarte, pero lo bastante largos para conseguir la suficiente concentración para avanzar.

Destinamos mucho tiempo a tareas que nos desconcentran de lo que estamos haciendo y que, muchas veces, son innecesarias: como revisar el móvil cada 5 minutos o distraerse con pensamientos tontos. Estos "tomates de 25 minutos" buscan eliminar todas esas distracciones y focalizar nuestro trabajo evitando el multitasking.

Está demostrado que hacer muchas cosas a la vez no solo disminuye nuestra eficacia, sino que baja nuestro rendimiento, porque tenemos que dividir nuestra atención y es más fácil cometer errores.

 

Temporizador Pomodoro

 

Pasos a seguir con Pomodoro

  1. Elige una sola tarea que tengas que hacer
  2. Pon un temporizador con 25 minutos
  3. Trabaja concentrado y sin distracciones hasta que suene
  4. Descansa 5 minutos
  5. Repítelo tres veces más y luego tómate un descanso de 15 minutos

 

Consejos para que funcione

El ingeniero Andrea Giuliodori también nos habla de la técnica Pomodoro en su libro “Reconquista tu tiempo” con unos consejos para que este método sea eficaz y funcione.

  • Aprende a gestionar las interrupciones: Las primeras veces que apliques la técnica Pomodoro vivirás lo largos que puede ser 25 minutos privados de cualquier distracción. Para ayudarte a mejorar la concentración, existen un par de estrategias con el fin de gestionar las interrupciones internas y externas. Cada vez que estés a punto de ceder a una distracción, apunta qué te gustaría hacer en una hoja y perderá fuerza. Y si te interrumpe alguien, explícale que estás ocupado.
  • Busca un espacio tranquilo: Si estamos tratando de focalizar la atención, hay que ayudar con el entorno. Intenta que el lugar donde apliques la técnica sea relativamente silencioso, la oficina está bien, y de no ser así, unos audífonos pueden salvar la situación.
  • No caigas en la trampa de “solo dos minutos más”: Si al principio los pomodoros te parecen largos, al final te parecerán demasiado cortos. Verás que la alarma sonará en medio del trabajo y pensarás en alargarlo para acabar. Cuando los 25 minutos terminan, debes dejar lo que estés haciendo sin dudar. Si lo alargas, también querrás compensar la siguiente pausa y se hará eterna. Además, interrumpir en medio de tu actividad hará que cuando la reemprendas sepas por donde seguir y no procrastines.
  • Aprovecha las pausas de forma inteligente: Cinco minutos no dan para mucho así que no es recomendable mirar el móvil o redes sociales. Es mejor beber un vaso de agua, tomar un café, hacer estiramientos o andar un poco. También se puede aprovechar para hacer alguna tarea doméstica.

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