Somos seres sociales y el mundo que nos rodea nos influye constantemente. Nuestros comportamientos, pensamientos, incluso la forma de vestir o cómo desempeñamos nuestro trabajo viene determinado por nuestro entorno.

Ni siquiera cuando pensamos que hemos tenido una idea única podemos afirmar al 100% que nada ni nadie nos ha influido. Siempre habrá un factor externo que dará forma a nuestros pensamientos y conclusiones. Por tanto, es normal que seamos influenciables. Es más, es beneficioso ya que los puntos de vista de los demás pueden abrirnos nuevas formas de entender el mundo. No hay que temer las influencias, aunque sí escogerlas bien o no dejarnos llevar solo por ellas.

Hay personas que cambian de opinión constantemente y no consiguen tener una identidad o un discurso propio. Esto puede conducir a una falta de coherencia y dificultar las relaciones sociales, personales, laborales y el desarrollo profesional. Detrás de esta actitud puede esconderse un problema de inmadurez, autoestima o, en los casos más graves, un trastorno de la personalidad.

¿Cómo saber si soy influenciable?

Puedes hacerte las siguientes preguntas para saber si te importa demasiado lo que dicen los demás o lo que ocurre a tu alrededor. Por ejemplo, ¿Le das demasiada importancia a las firmas que se ponen de moda? ¿Te han convencido en la calle para comprar algo que no tenías previsto? ¿Y tus amigos, influyen en tu opinión? ¿Cuándo discutís o diferís en un tema, defiendes tus argumentos o cambias de inmediato de opinión? ¿Eres incapaz de salir a la calle sin que alguien apruebe tu vestimenta? ¿Puedes llegar a idealizar a alguien y al tiempo despreciarle?

Si al responder te das cuenta de que te cuesta mantenerte firme en tu propio criterio, quizá sea el momento de comenzar a confiar más en ti misma. En primer lugar, debes convencerte de que tus ideas pueden ser tan válidas como las de los demás y debes confiar en tu capacidad para llegar a la respuesta correcta.

Como decíamos, no es malo que te influyan pero siempre que sea de forma positiva y constructiva y no permanente. Intenta rodearte de personas que te aporten positividad y constrúyete a ti misma adaptándote, no sucumbiendo, a las circunstancias.