Según reveló un sondeo realizado en el año 2017 por Pornhub, uno de los portales de pornografía con más visitas a nivel mundial, el 26% de las visitas anuales a la página eran realizadas por mujeres. A esto se sumó el hecho de que, durante ese mismo año, aquellas búsquedas vinculadas al placer femenino alcanzaron cifras récord, y la búsqueda de las palabras “porno para mujeres”, por ejemplo, experimentó un incremento de casi e 1500%.

En efecto, en los últimos años la presencia de un tipo de pornografía que busca generar un producto audiovisual en el que se represente de forma más igualitaria el placer de hombres y mujeres es cada vez más marcado. Y no sólo entre consumidores, sino también entre los propios cineastas, con una cantidad cada vez mayor de artistas que han irrumpido en la escena del porno para ofrecer un contenido en el que el factor erótico pueda convivir con el respeto y la igualdad de género.

Sin embargo, el surgimiento (o, resurgimiento, ya que en realidad se trata de un enfoque por el que muchos artistas de géneros alternativos ya llevaban tiempo abogando) de este tipo de pornografía ha ido casi inexorablemente, podríamos decir, acompañado de toda una serie de prejuicios y estereotipos que en muchos casos distan de la realidad. Su intención de retratar el placer femenino de un modo más genuino y de promover un mensaje de igualdad y de inclusión desde la diversidad de cuerpos y prácticas y traído consigo toda una serie de mitos que lo rechazan o lo idealizan: que es “un género exclusivo para lesbianas”, que es un tipo de porno muy “light” o muy “naif” …

Teniendo en cuenta que se trata de un género cada vez más presente y más cuidado dentro de esta industria en la que la mujer ha sido siempre contemplada de algún modo como el complemento de deseo masculino, ya va siendo hora de que desmintamos algunos de los mitos que rodean esta pornografía orientada a satisfacer realmente el apetito sexual de la mujer.

 

1- El porno feminista es sólo para lesbianas

Esta es sin duda una de las creencias más extendidas, que se trata de un porno creado exclusivamente por y para mujeres. Ante este mensaje, muchas de las creadoras de este tipo de cine, como Anneke Necro, nos explican que “justamente, lo que se pretende huir es de excluir, para poder incluir cuantas más prácticas y diversidades posibles”.

Una de las dificultades de la pornografía tradicional es que no representa de ninguna forma el deseo femenino, y esto es precisamente lo que intenta reflejar el porno feminista: escenas que retraten realmente el placer de ellas.

 

2- Es un tipo de pornografía más bien light

Muchos arguyen que es un tipo de porno muy light, e incluso se niegan a categorizarlo dentro de este género. Sin embargo, en realidad, este tipo de porno se define por su gran variedad, y por combinar escenas de sexo suaves con otras más intensas. Ante este reclamo, los creadores de este género remarcan que esta forma de concebir el porno feminista viene dada en realidad por el hecho de que se derrocan dinámicas de poder y humillación en pos de un sexo en igualdad de condiciones, algo que tristemente sorprende a muchos espectadores.

 

3- Es propaganda feminista

Si bien es cierto que la pornografía feminista pretende dar un mensaje de igualdad, en ella existen también diversas corrientes: algunas productoras tienen un mensaje mucho más político y reivindicador, mientras que en otras el producto cinematográfico se asemeja mucho a la pornografía más mainstream.

Aunque es cierto que todas las productoras suelen coincidir en poseer una ética laboral que preste mayor atención a los derechos y la comodidad de sus actores, la mayoría de las firmas más conocidas, como la de Erika Lust, Jiz Lee, Irina Vega o Petra Joy, ofrecen escenas que contienen un “feminismo muy ligero y digerible”.

 

4- El placer es siempre fingido en el cine porno

Pocos son los que lleguen a creerse los orgasmos de una película porno. Se trata, en la mayoría de ocasiones, de una pantomima en la que se refleja un sexo que dista mucho de nuestra realidad y con el que difícilmente nos podemos identificar. En el porno feminista, al contrario, se intenta poner más cuidado en el hecho de que los actores puedan disfrutar mientras realizan la escena.

De hecho, en muchas ocasiones se pactan reuniones previas al rodaje de las escenas en las que los actores son invitados a definir sus preferencias sexuales. Del mismo modo, las escenas no siempre están pautadas por un director, no es una coreografía, sino un entorno creado para que ellos se sientan cómodos para poder transmitir toda su sensualidad a las cámaras.

 

5- Rompe con los cánones de belleza

Pese a que uno de los principales reclamos del movimiento feminista es la ruptura con los estereotipos de belleza, lo cierto es que la pornografía feminista, pese a contener un mensaje más inclusivo, todavía exhibe deudas a este respecto. Si bien es cierto que no aparecen las clásicas “chicas de silicona”, tampoco se puede observar una gran diversidad de cuerpos. Los artistas de este género alegan que se trata de una cuestión de responder a un mercado masivo en el que sí siguen existiendo estereotipos y cuerpos bastante normativos.