Cada pie y cada forma de pisar es única. No solo tenemos que vigilar los pies, también el calzado. “Un gran porcentaje de personas utiliza un zapato más pequeño de lo que debería. Detalles como una puntera muy estrecha, no acertar con la talla, materiales poco transpirables o un excesivo tacón, pueden provocar patologías como los juanetes, los dedos en garra o los callos”, explica el podólogo Víctor Alfaro, fundador de Podoactiva y asesor de deportistas de élite.

“Antes de arriesgarte con unas zapatillas inadecuadas, es mejor que acudas a un centro especializado y te hagas un estudio biomecánico de la pisada”, añade el autor de Todo comienza por un paso (Alienta). Otros de los consejos sería dejar 1 cm entre el final del dedo y la puntera, ya que al hacer ejercicio nuestros pies se dilatan. Y también por esa razón, probárnoslas por la tarde, además de tener en cuenta nuestro peso para la amortiguación de la zapatilla y el deporte que practicaremos. Las plantillas no son para todos y casi siempre sirven solamente para practicar deporte. “El mayor complemento para una plantilla es no llevarla en determinados momentos, así potenciaremos la musculatura del pie, que podría volverse más vaga”, afirma.

Errores a evitar

Puede que tengas el dormitorio repleto de zapatos o quizás no te apasionan tanto, sea cual sea tu caso, siempre deberías fijarte bien antes de comprarlos. ¡Te lo agradecerás! De lo contrario, podrían provocarte dolor de pies durante todo el día. 

Comprarlos sin probártelos

Cuando tenemos prisa, a veces, decidimos no probarnos los zapatos que deseamos adquirir. Creemos que se adecuarán perfectamente a nuestro pie porque no ha cambiado nuestra talla, pero puede que este sea tu mayor error. ¡Cada zapato es un mundo! 

No probártelos en ambos pies

La mayoría de la gente tiene un pie más largo que el otro, aunque la diferencia puede ser más o menos notable en función de la persona. Nuestros pies no son simétricos, de hecho, se puede tener hasta uno o dos centímetros de diferencia. 

Forzar la talla 

Tu taya es tu taya. No hay más. Forzando el zapato lo único que conseguirás es hacerte daño, ya que al caminar se te saldrá el pie del zapato o tus pies rozarán constantemente y estarán demasiado apretados. 

¿Con o sin calcetines?

En el caso de los zapatos de tacón, no deberías probártelos con calcetines. Por el contrario, cuando se trata de zapatos cerrados como botas, botines, zapatillas deportivas u otros, tenemos que ponernos los calcetines, así como haríamos diariamente, para asegurarnos de que luego no nos apretarán. 

No conocer la forma de tu pie

La forma de tu pie es tan importante como la forma del zapato. Seguro que alguna vez te has probado dos zapatos de la misma talla, pero uno te quedaba bien y el otro te molestaba, ¿verdad? Pues esto se debe a la forma del calzado y a como se adapta a tu pie. Escoge el que sea adecuado para ti y te aporte una mayor comodidad.

Comprarlos para una ocasión especial 

Una boda, una comunión, una celebración, una cita romántica... Si compras un zapato para un evento especial, estarás desaprovechando el dinero porque, seguramente, te lo pondrás únicamente en esa ocasión.

No preguntar

Ante cualquier duda, ¡pregunta! Los dependientes están allí para ayudarte en todo lo que sea posible. Si quieres saber el material con el que se ha elaborado un zapato o resolver otra cuestión, ya sabes lo que tienes que hacer. 

Creer que son flexibles

No te engañes, por mucho que te guste un zapato, este no va a moldearse a tu antojo, no son flexibles. Al transcurrir uno o dos días, el calzado seguirá teniendo las mismas características y si te iba pequeño, seguirá molestándote.