Se habla de la belleza exterior sin fijarse en nada más que en aspectos superficiales que, precisamente, son más fáciles de controlar. Existen mil cosméticos con los que disimular, pero estaremos obviando los factores internos que también pueden provocarnos levantarnos con buena o mala cara. Pues son las emociones y las sensaciones las que se reflejarán en cada persona.

La piel, el cabello, el rostro y la salud son el espejo de nuestro yo interior. Y el cómo te sientes marcará la diferencia. ¿Has pensado en tus prioridades? ¿Sitúas antes tu trabajo y tus tareas que a ti misma? Aquí entran en juego el estrés, la falta de tiempo, la rutina, la ansiedad… Por eso, debemos aprender a gestionar bien las situaciones que pueden afectar nuestro bienestar y acabar con el equilibrio y la armonía.

Por lo que es el momento de dejarse de estereotipos y de conocerse mejor a una misma, ya que lo que ves en el espejo es lo que expresa tu interior. Si crees que tienes algún motivo para preocuparte, sea el que sea, detente y encuéntrate a ti misma. Céntrate en localizar la causa y el origen del problema, allí localizaras la solución.

¿Qué es el Ayurveda?

Es una ciencia de la salud y el nombre con el que se conoce la medicina tradicional de la India. Su mayor objetivo es la unificación del cuerpo y la mente, situándose dentro del ámbito espiritual. Es un concepto que surgió con el fin de descubrir la realidad interna del individuo, a partir de la salud. Por lo que están íntimamente relacionadas y, en consecuencia, las experiencias y sensaciones más íntimas repercutirán sobre el estado del cuerpo y la apariencia.

Una de las estrategias del Ayurveda es ofrecer ayuda, a quien quiera reestablecer el equilibrio y la armonía entre la mente y el cuerpo, mediante la planificación y la organización. Según la Fundación de Salud Ayurveda Prema, para conseguirlo se traza una metodología específica que incluye un plan de alimentación, actividad física, desarrollo espiritual, armonía mental, rutinas cotidianas e, incluso, se pueden añadir hierbas medicinales y métodos de desintoxicación o rejuvenecimiento.

¿Qué indican los signos físicos del rostro?

Los pequeños detalles de tu cutis pueden identificarse con posibles problemas por los que quizás estás pasando. En el libro Ayurveda: Las mejores técnicas para conseguir una belleza verdadera, la autora Pratima Raichur explica qué indican los signos físicos del rostro. Y es que, a veces, los problemillas se esconden en el subconsciente y no nos damos cuenta de cómo se dejan ver a través de nosotras.

Arrugas horizontales en la frente

Este signo físico se relaciona con las preocupaciones. Si día tras día no dejas de pensar y darle vueltas a las cosas, empieza a plantearte cómo resolver eso que no te quitas de la cabeza. Y si no lo logras, prueba con la meditación, el yoga u otras actividades con las que puedes desconectar.

Papada

Podría ser el reflejo de un problema de tiroides, aunque si fuera este el caso, el proceso sería lento y la afectación débil. La tiroides es necesaria para regular el metabolismo y, precisamente, su correcto funcionamiento contribuye a la pérdida de peso.

Sueco horizontal profundo al comienzo de la nariz

En este caso podría indicar una disminución del deseo sexual, por lo que tus relaciones y vida sexual podrían no ser las mejores. Ten en cuenta que esto afectará tu estado de ánimo, tu bienestar y, en consecuencia, también tu salud.

Bolsas debajo de los ojos

La retención de líquidos se produce cuando acumulaos demasiados líquidos en los tejidos y puede causar problemas circulatorios y enfermedades renales o cardíacas. Es muy molesta y podría reflejarse en el rostro en las bolsas que se forman debajo de los ojos.

Zona sensible en el centro de las mejillas

Los problemas digestivos pueden ser la relación directa con tener el área del centro de las mejillas sensible. Quizás ingieres los alimentos muy rápidamente por falta de tiempo o comes con ansiedad cuando buscas satisfacer tu organismo, mientras escondes detrás el problema que te provoca esa ansia.

Patas de gallo

El hígado es el órgano que ayuda a la desintoxicación corporal de las sustancias que pueden provocar cáncer. Si es débil, no funciona adecuadamente y aumenta el riesgo de padecer esta enfermedad. Si tienes patas de gallo demasiado pronto, puede que sea signo de un hígado graso.