Cereales como el arroz, el trigo o el maíz son alimentos que han servido durante miles de años para suministrar nutrientes a generaciones de seres humanos, ya sea consumiéndolos como tales o bien en forma de pan, pasta o puré. Sin embargo, cada vez están ganando más popularidad los llamados pseudocereales, que son plantas de hoja ancha no pertenecientes al grupo de los cereales pero con propiedades muy parecidas a éstos.

Quinoa, amaranto, chía, tef, kañiwa o el trigo sarraceno (también conocido como alforfón) son sólo algunos de los pseudorecerales que se pueden encontrar en el mercado, aunque los dos primeros son los más conocidos y consumidos a nivel mundial. Éstos se cultivan en su mayoría en América Latina (especialmente en Perú y Bolivia) y producen semillas y granos muy similares a los cereales que se usan de igual manera (molidos o con el grano entero).

La principal cualidad de los pseudocereales es su alto valor nutricional, lo que los convierte en un perfecto sustituto de las proteínas animales en personas que siguen dietas vegetarianas y veganas. Además, al no contener gluten, también son ideales para personas que sufren de celiaquía. Cada pseudocereal tiene sus propios contenidos nutricionales, pero en general son alimentos muy completos y con gran variedad de vitaminas y minerales muy beneficiosos para la salud.