Aunque en algunas zonas del país parece que las temperaturas se resisten a bajar, en otras ya hace semanas que se vive de pleno el ambiente otoñal. Más oscilación de temperaturas entre el día y la noche, menos horas de luz o más chubascos nos acompañan durante este mes de noviembre, de plena transición hacia el frío de invierno al que daremos la bienvenida el próximo diciembre.

Durante este periodo de cambio de temperaturas y de vuelta al frío, es muy común que también vuelvan las gripes y resfriados si nuestras defensas no están en plena forma. Pero la buena noticia es que la naturaleza es sabia y que, para evitar que eso ocurra, nos regala alimentos cargados de antioxidantes, más densos nutricionalmente y con un efecto calorífico que nos hace subir la temperatura interna de nuestro organismo y combatir así mucho mejor a las inclemencias del tiempo.

¿De qué estamos hablando? Pues de las frutas y verduras de temporada que, una vez más, nos aportan aquello que nuestro cuerpo necesita en este momento del año y en el lugar en el que nos encontremos. En este periodo, muy especialmente, destacan las verduras y hortalizas de raíz que deberían predominar en nuestra cesta de la compra si queremos seguir el ritmo que marca la naturaleza en nuestros campos.

En los mercados de noviembre seguiremos encontrando frutas y verduras de otoño que habían llegado entre septiembre y octubre como las granadas, el boniato, las calabazas, las uvas, las espinacas, las castañas, el caqui, la zanahoria o el membrillo. Los higos, en cambio, serán mucho más difíciles de encontrar, así como todo el resto de frutas y verduras que maduran en primavera, verano o principios de otoño, a menos que sean importadas de otros países con temperaturas más elevadas.

¡Vamos a repasar algunos de los alimentos frescos que estrenan temporada durante el mes de noviembre!

La col
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La col

También conocida como repollo, la col pertenece a la familia de las crucíferas y, como todas ellas, representa una verdura muy saludable a la que los celtas, griegos y romanos atribuían importantes propiedades medicinales. Nuestros ancestros la utilizaban, por ejemplo, como remedio para trastornos intestinales o pulmonares y para intentar incrementar la producción de leche entre las madres lactantes.

Hoy en día, a pesar de tener muy mala reputación entre el público infantil, la col es una verdura muy típica de distintas partes de Europa que se produce durante los meses más fríos del año, que destaca por su alto contenido en vitamina C y calcio y que se recomienda como alimento que ayuda a prevenir enfermedades como el cáncer.

Se puede hervir con poca agua, cocinarla al vapor o bien saltearla con un poco de aceite de oliva o de coco. Su versión fermentada, el chucrut, nos aporta una explosión de probióticos y bacterias beneficiosas para nuestra salud intestinal.  

La remolacha
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La remolacha

En las cartas invernales de los restaurantes del norte de Europa o de los países eslavos veremos como abunda el borsch, la famosa sopa de verduras con remolacha de sugerente color rojo intenso.

Es una verdura de raíz muy rica en antioxidantes, en fibra y en minerales como el hierro y, por ello, muy recomendable en caso de anemia o embarazo, que puede comerse tanto cruda en ensaladas, hummus o gazpachos, como cocida en sopas, albóndigas, hamburguesas veganas o tartas.

El cardo
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El cardo

Es una de las verduras reinas de los campos de Navarra y del norte de España durante el invierno. Muy rico en agua, tiene un alto contenido en fibra y también es una buena fuente de minerales como el potasio, el calcio o el selenio y se recomienda consumirlo especialmente en caso de diabetes, estreñimiento o en dietas depurativas.

Los champiñones
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Los champiñones

Los champiñones, y al igual que el resto de setas comestibles, con los grandes tesoros nutricionales de nuestros bosques. Tienen fibra, ayudan a reducir el colesterol y mejoran el funcionamiento inmunitario, por eso se recomienda incluirlos regularmente en nuestra dieta. Además, también cumplen con una función prebiótica ya que nos ayudan a alimentar la flora intestinal sana y a mantenerla activa.

También forman parte de las recomendaciones que los nutricionistas hacen a las personas que siguen tratamiento oncológico.

Cómelos a la plancha, al horno, hervidos o al vapor y como guarnición de ensaladas, platos de pasta o de legumbres.

El puerro
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El puerro

Perteneciente a la familia Allium, al igual que la cebolla o al ajo, tradicionalmente nos comemos el bulbo del puerro y descartamos las hojas (a pesar de que también son comestibles). Se trata de una hortaliza habitual en nuestras sopas y caldos de invierno que también puede disfrutarse cruda en ensaladas o bien cocida al vapor, al horno o salteada, y que nos aportará vitamina C, fibra y calidez.

El kiwi
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El kiwi

Con más del doble de vitamina C que la naranja, el kiwi es una fruta de la familia de los cítricos que representa uno de los productos más importados en nuestro país. Concretamente, muchos de los kiwis que encontramos en los mercados provienen de tierras tan lejanas como las de Nueva Zelanda, a pesar de que, desde hace un tiempo, ya se cultivan en nuestros campos.

Nos aporta, además, potentes antioxidantes y mucha fibra, por lo que su consumo regular se recomienda especialmente cuando hay problemas para ir al baño. También nos ayudará en caso de padecer insomnio o anemia.

La mandarina
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La mandarina

¡Por fin las mandarinas empiezan a ser dulces y de color naranja! En noviembre damos la bienvenida a esta fruta deliciosa que nos acompañará durante todos los meses de frío y que ayudará a nuestras defensas con un buen aporte de vitamina C y antioxidantes.

Sin embargo, no conviene abusar de ellas si somos personas muy frioleras ya que tienen un efecto refrescante en nuestro organismo. En cambio, puedes aprovechar la potencialidad de la piel seca de la mandarina: infusiónala y disfruta de sus efectos relajantes y reconfortantes.

La chirimoya
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La chirimoya

Tal vez poco consumida, pero de propiedades nutricionales destacables y de sabor y textura únicas. La chirimoya es una fruta muy baja en grasas que ayuda a evitar la retención de líquidos y que, por ese motivo, es recomendable en dietas de adelgazamiento.

Energética, muy digestiva y muy antioxidante, también ayuda a cuidar de nuestra piel y mucosas y nos ayuda a fortalecer las defensas.