La estación más naranja del año ya está aquí: octubre ha llegado y, con él, la explosión de frutas y verduras del color insignia de este mes tan bonito de transición entre calor y frío. En octubre, el campo nos regala muchas verduras de raíz, símbolo de energía vital y de una alimentación más pesada (en el sentido positivo de la palabra) o más densa a nivel nutricional. Muchas de las verduras de esta estación ya no pueden comerse crudas, lo que nos indica que ha llegado el momento de empezar a volver a las cremas, sopas y a otras preparaciones más templadas o calientes y dejar atrás los crudos del verano.

Este mes, enmarcado en la medicina tradicional china dentro de la estación de verano tardío, es, junto a la primavera, la idónea para depurar el organismo y poder así dar la bienvenida al frío con las pilas cargadas y el sistema inmunitario a prueba de cañón, con el fin de prevenir y evitar posibles resfriados y gripes con los que probablemente conviviremos de forma directa o indirecta durante los próximos meses.

Lo interesante del mes de octubre es que aún encontraremos algunos frutos típicos de fin de verano, como los higos (que conviene degustar ya que no probaremos hasta el próximo año) o las uvas, a la vez que damos la bienvenida a otros más típicos de épocas más frías que nos acompañarán el resto del otoño y parte del invierno.

Recuerda que comer los productos de temporada que se cosechan cerca de tu casa es una de las poderosas formas que tenemos los consumidores de luchar contra el cambio climático y de promover la agricultura local. Así que, con el fin de disfrutar de fruta y verdura más sostenible pero también más rica, más económica y más nutritiva, vamos a ver qué alimentos debemos comer durante el mes de octubre.

La calabaza
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La calabaza

La podemos considerar prácticamente la reina del otoño. De sabor dulce, muy fácil de digerir (sobre todo, cocida), antiinflamatoria y depurativa, la calabaza nos aporta hidratos de carbono de absorción lenta, es decir, de los saludables que nos aportan energía para entrar en calor y rendir durante unas cuantas horas.

Puedes tomarla en puré, en crema, al horno, cocida, estofada, salteada, al vapor, espiralizada, rallada, en batidos, en zumos… ¡Sus posibilidades no se acaban!

El boniato
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El boniato

Delicioso y aún más dulce que la calabaza, el boniato se ha relegado injustamente en zonas como Cataluña a ser el acompañante de las castañas en la víspera de Todos los Santos, o Halloween. Pero su sabor y propiedades lo hacen un tubérculo igual de interesante que la calabaza (muy rico también en betacarotenos), que puede cocinarse de la misma manera e incluirlo incluso como ingrediente en unos postres, gracias a su dulzor natural.

Las castañas
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Las castañas

En el caso de las castañas repetiremos la misma reivindicación que con los boniatos: es un alimento tan interesante que conviene tenerlo presente en la dieta mientras esté de temporada. Las castañas son frutos secos de alto valor energético, ricas en vitaminas y bajas en grasas, que encontraremos en nuestros mercados hasta finales de enero.

Algunos artesanos elaboran todo tipo de productos con castañas: desde queso a licores, pasando por harinas, bombones o miel. Probadlos, ¡no tienen desperdicio!

El membrillo
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El membrillo

El membrillo es una fruta muy aromática típica de otoño que tiene un inconveniente: al estar envuelto en una piel dura de terciopelo, es difícil de consumir crudo y por eso tendemos a comerlo con preparaciones muy cargadas de azúcares, como el dulce de membrillo.

Es una pena, ya que el membrillo es una fruta saludable pero astringente que nos ayuda a tonificar las mucosas intestinales. Por eso se recomienda comerlo en caso de padecer diarrea o tener acidez de estómago.

La zanahoria
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La zanahoria

Otra de las verduras estrella de color naranja. La zanahoria es una raíz con múltiples propiedades, rica en antioxidantes y en betacarotenos (provitamina A), alcalinizante y depurativa. Por todo ello, es aconsejable consumirla para mantener la salud de nuestra piel, así como para tratar infecciones de piel o de las vías urinarias y digestivas.

El caqui
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El caqui

Proveniente de China, el caqui es una de las frutas más dulces que existen, o prácticamente una chuchería natural que tiende a gustar mucho a los niños. Esta fruta naranja nos trae hidratos de carbono en forma de azúcares y un cóctel increíble de poderosos antioxidantes.

Cuando aún no ha llegado a su punto óptimo de maduración, es útil para combatir la diarrea y la inflamación intestinal, mientras que, una vez maduro, ayuda a mejorar el tránsito.

El rábano
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El rábano

Al igual que las coles, las coliflores o el romanesco, los rábanos pertenecen a la familia de las crucíferas, un tipo de verdura que destaca por sus propiedades anticancerosas. Además, también son fuente de fibra, son diuréticos y combaten las enfermedades cardiovasculares.

Pueden comerse perfectamente crudos, así que lo mejor será que aprovechéis todo su potencial nutritivo añadiéndolos a vuestras ensaladas de otoño.

Las acelgas
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Las acelgas

Muy ricas en fibra, las acelgas son una de las verduras más adecuadas para combatir el estreñimiento. Estas verduras de hoja verde tienen pocas calorías y pocas grasas, pero nos aportan una buena cantidad de vitaminas y de minerales como el hierro. Por eso también puede ayudarnos en caso de padecer anemia.

Si cuando eras pequeño las aborreciste, tal vez fue porque no las comiste de la forma más atractiva posible… Cuando las prepares, sobre todo, ¡no las sobre cocines ni las ahogues en un exceso de agua! Una ebullición excesiva es la causante principal de su pérdida de sabor y de nutrientes.