Hace siglos que el patriarcado impuso la idea de la mujer como objeto que seduce, que se deja seducir. Y aunque en los últimos años se ha ido desterrando esa dinámica que reduce la libertad sexual y sensual de la mujer, hasta hace muy poco estaba presente en nuestros días. Incluso todavía hay ocasiones en las que se deja ver esa punta del iceberg. Centenares de películas en las que la mujer se viste para el hombre, se peina para él, lo prepara todo por y para complacer. Sin embargo, ¿dónde reside entonces la escucha de decir: "y yo, ¿qué es lo que quiero?"

Como explicó Nuria Peguera en la Cumbre online Tu mujer salvaje: "El patriarcado pone en una caja hecha a su medida a la mujer y la obliga a comportarse de una determinada manera". Lo que Peguera confirma es que durante años la sensualidad, que es un don de la naturaleza de la mujer, ha quedado enterrada, sometida a las pretensiones de los otros. De las mujeres se ha podido decir que van provocando, como si su fuerza y su sensualidad fuera incómoda. Sin embargo, cuando una mujer se apodera de su propia sensualidad se nota porque:

"Entra en un espacio y el tiempo se para. Esa mujer está habitada, ama y respeta su cuerpo, no abandona sus partes, se ama a sí misma", explica Nuria Peguera, para quien "hace tiempo que las mujeres nos desconectamos de nuestros cuerpos" al buscar la aceptación del resto, al estar ocupadas en criar, educar, cuidar de la familia. Ahora bien, existen maneras de pasar de ser "la mujer domesticada a la mujer salvaje". Y todas ellas empiezan con el movimiento, la danza, la energía de la presencia.

Concretamente la respuesta está en la danza útera. Una disciplina poco conocida que hace años que Peguera comenzó a gestar. La Danza útera, Alquimia Esencial mantiene viva la esencia del Flamenco Sagrado pero tomando como base la conexión útero-corazón, además de otros instrumentos que la nutren y completan dando lugar a la técnica.

 

Se trata también de un viaje íntimo hacia el cuerpo y la escucha. En las sesiones de danza útera el objetivo es crear espacios protegidos para que las mujeres puedan ser ellas mismas, decidiendo cómo y de qué manera quieren moverse. Tanto dentro de la zona de baile como en la vida misma. Pero reconectar con nuestra energía, con esa fuerza interna y sensual que llevamos dentro no siempre es fácil. Más aun en una sociedad rodeada de estímulos, horarios y obligaciones. Sin embargo, al bailar el cuerpo se relaja y se libera.

 

"La sensualidad es una danza con la que habito mi cuerpo, disfruto del movimiento, del olor y me concentro en el placer de disfrutar de todos los sentidos".

 

La importancia de la danza útera reside sobre todo en el movimiento de las caderas, entrando en contacto con el útero y la zona lumbar. A partir de esos movimientos vamos liberando la cadera, evocando sensualidad y evitando cualquier tipo de bloqueo. Para Peguera lo importante es "jugar con las caderas, mover la pelvis, ir ganando confianza, libertad de movimiento y estar anclada a la tierra".

Con este tipo de danza, que conecta directamente con corazón y útero, las mujeres aprenden a respetar y honrar su cuerpo, un vehículo que nos acompaña cada día y requiere "mucho amor y honestidad".