Cuando estos tres parámetros están alineados, se puede afirmar que una persona "fluye con la vida". Por el contrario, si existe un desequilibrio entre ellos, puede afectar en aspectos como nuestra relación con los demás, el entusiasmo, la salud o el avance de la carrera profesional.

La relación de cada persona con su entorno viene definida por un lado, por aquello que percibimos fácilmente con los sentidos, lo que podemos ver, oír y oler, y por otro lado, lo que representa la fuerza vital envolvente en cada espacio, el qi (chi).

Pocas veces prestamos atención a nuestro ambiente cotidiano, vivimos con el piloto automático y no somos conscientes de todo lo que nos rodea. A menudo se producen bloqueos y estancamientos debido al desorden, la acumulación de objetos, etc. Por eso, mantener el orden y la limpieza, eliminar los obstáculos a nuestro paso, reparar todo aquello que esté estropeado (la bombilla fundida, el grifo que gotea, la puerta que chirría?) es fundamental en el día a día. Es una tarea relativamente fácil de poner en práctica.

Por otro lado, los factores intangibles del feng shui se refieren al tipo de chi del entorno exterior. Este feng shui interpreta las formas del paisaje, su orografía, el entramado urbanístico, los edificios, la vegetación, las estructuras agresivas, etc. y cómo repercuten en las personas.

En el exterior se genera un tipo de qi o fuerza vital que se manifiesta en el interior de las viviendas y afecta a las personas. Este qi es cambiante en el tiempo y en el espacio.

Cada recinto posee unas características determinadas en función de su entorno, del tiempo y de su orientación. Puede tener un carácter activo (yang) o pasivo (yin) y puede ser favorable o desfavorable. Con ello podemos determinar el uso correcto de cada estancia y su afinidad con los ocupantes, y, en definitiva, revelar el tipo de aprendizaje en la vida de esa persona a través de su vivienda.

El feng shui clásico, desde su origen en la antigua China, aplicaba todo este conocimiento mediante la observación de la naturaleza y de sus ciclos, siendo parte de ella, como espectadores e intérpretes.

En un primer momento, el feng shui se usaba para elegir los mejores lugares de enterramiento, entornos que ofreciesen la mejor protección para las tumbas de sus muertos y así honrar a sus antepasados. Para ellos, la buena fortuna de los descendientes dependía de una buena ubicación de la lápida. Este es el origen del feng shui yin, Yin Tou.

Más tarde, se comenzó a aplicar feng shui también en las viviendas, dando lugar al feng shui yang o Yang Tou, que es muy similar al feng shui clásico de nuestros días.

Esta gran filosofía de vida permite despertar la conciencia de uno mismo y lograr un verdadero bienestar personal a través de los distintos lugares que habitamos. Descúbrelo.


Esther Carrillo García, Arquitecto especialista en feng shui clásico