Hace un siglo y durante gran parte del siglo XX lo conocíamos como psicosis maniacodepresiva. A medida que el estudio de las enfermedades mentales fue profesionalizándose y aumentaron las investigaciones, se produjo un consenso científico para llamar a esta patología trastorno bipolar. 

En la actualidad celebramos el Día Mundial del Trastorno Bipolar el 30 de marzo, en honor a la fecha en que nació el pintor neerlandés Vincent Van Gogh. Aunque no existe consenso entre historiadores y psiquiatras en determinar si el genio del postimpresionismo sufría o no trastorno bipolar, los síntomas que presentaba coincidían con los valores que hoy utiliza la psiquiatría moderna para determinar si una persona sufre o no esta enfermedad. 

Van Gogh tenía un temperamento fuerte y difícil y durante su primera edad adulta fue un fanático religioso que tenía problemas de subordinación: le costaba adaptarse a las órdenes de sus superiores y someterse a que alguien le dirigiese. 

En sus últimos años a finales del siglo XIX, el pintor vivió en Arles, en el sur de Francia, donde fue ingresado en varias ocasiones en sanatorios por presentar manía persecutoria: se imaginaba que lo querían envenenar. 
 

¿Qué es exactamente el trastorno bipolar?


El trastorno bipolar se clasifica en diferentes tipos, cada uno de ellos con sus características y sintomatología asociada, pero en este artículo queremos contarte, a grandes rasgos, en qué consiste, como homenaje y solidaridad a todas aquellas personas que se enfrentan a la enfermedad en su día a día.

Hoy sabemos que los episodios de manía son clave para diagnosticar un trastorno bipolar. A lo largo de la vida del paciente pueden existir episodios de depresión, pero es el episodio de manía el que define la enfermedad.

Si una persona solamente tiene episodios depresivos, no estamos ante un trastorno bipolar, sino ante trastornos depresivos recurrentes. Como nos recuerda el doctor Víctor Navarro, médico psiquiatra del Hospital Clínic de Barcelona, “en el momento en el que un paciente tenga episodios de manía, tenga o no episodios depresivos, entonces ya hablamos de trastorno bipolar".


¿A qué edad empieza el trastorno bipolar?


La enfermedad puede empezar a cualquier edad. En la infancia y la tercera edad no es habitual que se inicie y la mayoría de las veces empieza en la etapa de adulto joven o en la etapa de adulto. El doctor Víctor Navarro considera que es entre los 16 y los 50 años cuando suele producirse e primer episodio de un trastorno bipolar.
 

¿Cómo se diagnostica el trastorno bipolar?


La Clínica Universidad de Navarra recuerda que el diagnóstico se basa en la evaluación clínica del médico especialista en psiquiatría.

El Dr. Navarro apunta: 

Como en todas las patologías de psiquiatría, detectamos la enfermedad en la historia que nos cuenta el paciente. Los síntomas que nos pueda narrar nos acercan al diagnóstico.

La entrevista diagnóstica, así, se convierte en la mejor aliada.  
 

¿Cuál es el tratamiento del trastorno bipolar?


Esta enfermedad debe tratarse con farmacología. Existen tratamientos para los síntomas y existen tratamientos que se aplican cuando el paciente está bien, precisamente para que no tenga una recaída.

El tratamiento del trastorno bipolar debe basarse en la medicación, aunque el tratamiento psicológico también puede ayudar. En todo caso, el tratamiento psicológico por sí solo nunca es suficiente para tratar el trastorno bipolar. El Dr. Navarro recuerda que el tratamiento es clave para ayudar al paciente:
 

Si no lo tratamos, el paciente va teniendo episodios de enfermedad. Algunos episodios serán de manía y, tal vez, otros episodios sean depresivos. Los pacientes tienen episodios sueltos de la enfermedad.  No es correcto decir que después de un episodio de manía siempre vendrá un episodio depresivo. Tampoco es correcto decir lo contrario. Son episodios sueltos de enfermedad, como las piedras en el riñón, a modo de ejemplo comparativo.

Hoy sabemos que el trastorno bipolar es una enfermedad para toda la vida, pero que cursa en episodios. Si no se tratan, los episodios pueden durar semanas, e incluso meses. Lo que permite la medicación es reducir el tiempo que duran los episodios y evitar que aparezcan más o con mayor frecuencia en el futuro.

¿Cuáles son los síntomas del trastorno bipolar?

Cuando nos referimos a los síntomas, conviene referirse a los que presenta una persona con episodios de manía o euforia (son sinónimos), y que forman parte del trastorno bipolar.
 

  1. Insomnio sin sensación de cansancio al día siguiente. Las personas con este síntoma duermen mucho menos de lo habitual, entre tres y cuatro horas cada noche, pero curiosamente no están cansadas al día siguiente. Llama la atención que el paciente duerme pocas horas y no acumula cansancio. 
     
  2. Hay ideas nuevas. La persona comunica a sus seres cercanos que quiere poner en marcha cosas nuevas. La alerta se despierta cuando el círculo más cercano del paciente afirma que nunca había oído que esa persona quisiera poner en marcha una idea o un proyecto nuevo. Por ejemplo: una persona que nunca había mostrado interés en viajar de repente compra billetes de avión para viajar lejos. Además de tener ideas nuevas, el síntoma se caracteriza porque la persona quiere ponerlas en práctica sin ningún tipo de duda. 
     
  3. Desaparece el miedo. El paciente presenta el síntoma de dejar de ser autocrítico y considerar que las cosas pueden salir mal. Por ejemplo: todos tenemos dudas de si lanzar o no un proyecto empresarial, realizar un viaje o qué tipo de coche nos vamos a comprar. Sin embargo, las personas en un episodio de manía consideran que lo que les llega a la cabeza está bien y no tiene riesgos. Desaparece el miedo porque desaparece la autocrítica. Pierden conciencia del riesgo y son lo que el Dr. Navarro llama "optimistas patológicos".  

Además de estos tres síntomas clínicos, una persona que esté viviendo un episodio de manía puede presentar otros síntomas. Sin embargo, cabe recordar que estos otros síntomas, por sí solos, no diagnostican un episodio de manía o trastorno bipolar. 

Estos síntomas son: 

  1. Tener mucha energía. La persona está muy orgullosa y satisfecha de sí misma. Se considera feliz y muy alegre, pero no está siempre con una sonrisa de orjea a oreja. En ocasiones presenta irritabilidad e incluso puede llorar. 
     
  2. Habla más rápido y cuesta seguirle. Su círculo más cercano tiene dificultad para comprender la relación que existe entre una frase y otra. Las personas con este síntoma dicen que la cabeza les suele ir muy rápido porque les vienen pensamientos constantemente. Y tal como les vienen, los expresan. Sin filtros ni coherencia elaborada. 
     
  3. Casi siempre son muy sociables. Pueden llegar a parar a otras personas, que no conocen, sin motivo aparente por la calle. Tienden a tomarse confianzas con compañeros de trabajo o jefes que están fuera de lugar, como por ejemplo, realizar bromas de contenido sexual revelando su intimidad.
     

Si quieres profundizar en los síntomas directos e indirectos que caracterizan los episodios de manía y otras características del trastorno bipolar, puedes encontrarlos aquí.

El trastorno bipolar es una enfermedad mental grave para toda la vida. Aun así, la medicación adecuada consigue tener los síntomas bajo control y permite a las personas que lo sufren realizar una vida prácticamente normal.