Necesitas llegar a una cita y pasa algo que lo complica, quieres ver a alguien y todo se termina cancelando, o simplemente no te sientes bien emocionalmente. En esos momentos, seguro piensas que nada puede salir bien o incluso, te puede parecer que las personas actúan en tu contra cuando en verdad no es así. Entonces, ¿qué hacer cuando todo va mal? Cuando sientas que te levantaste con el pie equivocado solo ten en cuenta lo siguiente:

  • La vida no es fácil

Es importante saber que para nadie, incluyéndote, la vida es de color de rosas. La vida no es perfecta y eso es bueno, porque puedes aprovecharla para evolucionar como persona. Cuando las cosas están saliendo mal es porque solo estas tomando en cuenta tus fracasos. Es posible que debas evaluar las expectativas que tienes y sopesarlas con la realidad. Los ajustes o cambios a veces son necesarios. Aquellas personas que esperan que la vida sea totalmente fácil se encuentran con muchas desilusiones en el camino.

  • El éxito no llega de la noche a la mañana

Todos queremos ser exitosos en lo que emprendemos o estudiamos, es normal, pero no siempre estamos dispuestos en hacer lo que sea necesario para lograrlo. ¿Ahora mismo sientes que todo va mal porque no tienes el éxito que quieres? Es momento que tomes en cuenta lo que tienes y empieces a darle el valor que merece. Entonces, puedes pensar en las cosas que quieres y crear planes de acción para lograrlo. Los objetivos se logran con paciencia y esfuerzo, así que no te dejes llevar por la frustración. Establece pequeñas metas y ve por ellas poco a poco.

  • Aprende la lección

Detente un momento y hazte estas preguntas: ¿por qué sientes que todo va mal?, ¿qué te está generando este sentimiento?, ¿qué puedes aprender de él? No te quejes de todas las cosas que no suceden de la manera que quieres. Eso solo hará que te sientas peor. Mejor analízalas y tómalas como un reto. Aprende a ver lo divertido y a romper tus límites.

  • Aprecia lo bueno

No dejes que la tristeza o el desánimo se apoderen de tu vida. Sí, no es fácil estar alegre cuando sientes que todo va mal, pero, ¿de qué otra forma mejorarás tu visión de las cosas? Trata de ver las malas experiencias como etapas que deben pasar en tu vida y aprende de ellas. Luego, aprende a valorar las pequeñas cosas de la vida.

  • Deja de preocuparte

Trata de concentrarte en ti y no te preocupes por todas las cosas que pasan a tu alrededor. Si todo sale mal hoy, concéntrate en las cosas de las que puedes aprender y mejora. Todo lo demás debes dejarlo fluir. Sorprendentemente, las cosas van ocupando su lugar en tu vida poco a poco. Enfócate en tus cosas y crea un plan para solucionar lo que esté a tu alcance.

  • Llora si lo necesitas

¿Evitas llorar? Seguramente no te guste, pero llorar te va a permitir desahogarte. Llorar no es un síntoma de debilidad. Muchas veces es necesario despojarse uno mismo y dejar salir los sentimientos para que otros ocupen su lugar. Lo que debes evitar es siempre ver lo malo en las cosas y no evolucionar. Llora ahora y luego, no dejes de avanzar.

  • Recuerda que ninguna vida es perfecta

Recuerda que, aunque así parezca, nadie tiene una vida perfecta. Cada quien pasa por dificultades y pruebas diferentes. No eres el único que tiene un día malo. Evita compararte a ti mismo con los demás, eso solo te hará pensar que quizás no vales. Es posible que esa amiga que parece rodeada de buena suerte con los chicos es incapaz de encontrar uno que la pueda llenar de felicidad. O ese amigo que siempre cambia de coche, no puede dormir tranquilo por la enorme deuda que tiene. Cuando todo va mal piensa dónde estás y a dónde quieres llegar. Lo que haga el resto del mundo no debe ser tu principal preocupación.