El vino es una bebida sana y deliciosa que, consumida en su justa medida, puede contribuir a cuidar de nuestra salud. Pero lo que quizá no sabías es que también se puede aplicar sobre la piel, acarreando otro tipo de beneficios. Estos tratamientos reciben el nombre de enoterapia y utilizan las propiedades antioxidantes de la uva para reducir la inflamación de la epidermis ayudando a ralentizar su proceso de envejecimiento.

Ya en algunas civilizaciones antiguas como la romana y o la egipcia, algunas mujeres tenían por costumbre bañarse en agua con vino para suavizar la piel; también utilizaban las semillas de la uva como exfoliante para eliminar las células muertas y conseguir un tono uniforme. Entonces ya habían descubierto los ácidos de la uva, que activan la microcirculación y detienen la eliminación del ácido hialurónico (cuyo papel fundamental es mantener la elasticidad de la piel).

Actualmente existen muchos de productos elaborados con semillas de uva, entre los cuales destacan el extracto y el aceite aceite. El extracto es muy rico en antioxidantes y ayuda a conservar el colágeno de la piel, retrasando así el envejecimiento. El aceite, además de prevenir el envejecimiento, se utiliza en casos de acné, psoriasis, eccemas o inflamaciones de la piel.