Hemos oído a hablar mucho de ellos y los hemos visto representados muchas veces con los distintos colores del arcoíris, pero es posible que no sepamos ubicarlos y que desconozcamos por completo qué significan o con qué se relacionan. Según la filosofía hindú, los chakras son centros de energía invisibles situados a lo largo de la médula espinal a través de los cuáles fluye la energía, conectando cuerpo, mente, espíritu y alma. De hecho, su nombre, chakra, que significa rueda, ya deja entrever la relación que existe entre unos y otros al tratarlos como una especie de engranaje energético en el que una pieza depende de la otra.

Aunque podríamos hablar extensamente de su origen y significado, para hacerlo más llano y accesible, podemos concluir que cada chakra representa un centro distinto de energía, un estado físico y emocional diferente y rige el funcionamiento de una glándula endocrina concreta. Esta interconexión e interdependencia entre unos y otros es lo que determina el buen fluir de la energía por todas las partes de nuestro cuerpo, así como nuestro estado de salud. Por eso, las terapias energéticas como el reiki consideran el bloqueo de cualquiera de ellos como uno de los desencadenantes de distintos tipos de enfermedades vinculadas a una zona determinada del cuerpo.

La interconexión e interdependencia entre unos y otros es lo que determina el buen fluir de la energía por todas las partes de nuestro cuerpo, así como nuestro estado de salud

Además del reiki, el yoga también ha trabajado desde tiempos inmemoriales con los chakras, teniendo como uno de sus propósitos despertar y elevar la energía kundalini (generada en el primer chakra, situado en el perineo) desde el primer hasta el último centro de energía, asegurando así el correcto y constante flujo de prana (energía vital).

 

Cómo equilibrar los chakras

La interconexión entre los distintos chakras hace que, si uno está bloqueado, la energía no pueda ascender hasta el siguiente punto de la rueda, algo que genera distintos tipos de síntomas a nivel físico, mental, emocional o espiritual.

Luna Bailey, autora de La guía de la felicidad para la bruja moderna, nos propone estas tres formas básicas para equilibrar los chakras:

  1. Practica yoga: algunas posturas ayudan a mantenerlos en armonía
  2. Visualizaciones: visualiza como cada chakra se limpia cuando te estás dando una ducha
  3. Haz cromoterapia: rodéate del color asociado con el chakra que quieras equilibrar (vístete con ropa de ese color, pinta tu habitación con ese tono, etc.)
  4. Utiliza las afirmaciones: muchas ayudan a alinear y equilibrar los chakras (te contamos algunas en la galería de imágenes de este artículo)

Ordenados según el color del arcoíris y según un orden ascendente, vamos a ver cuáles son los siete chakras, su ubicación, con qué están asociados, qué pasa cuando están en equilibrio o en desequilibrio, qué síntomas notaremos en cada caso y cuáles afirmaciones podemos hacer para fortalecerlos o reequilibrarlos.

Rojo: el chakra de la raz o del ser (Muladhara)
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Rojo: el chakra de la raz o del ser (Muladhara)

Se trata del primer punto, del sostén, donde surge la energía (o donde yace dormida la energía kundalini, que se representa a través de la imagen de una serpiente enroscada). Está situado en el perineo, entre el ano y los genitales, y en la base de la columna.

Al tratarse del primer centro, representa el sentido de la estabilidad, la pertenencia a un lugar, la seguridad y la supervivencia.

Si lo tienes equilibrado tu mente estará en calma y te sentirás anclada en la realidad. Pero, si está bloqueado, es posible que sufras ansiedad, pánico, incertidumbre, hipocondría o incluso cierta paranoia.

Algunos de los síntomas que se relacionan con un bloqueo del chakra rojo son las extremidades frías, la mala circulación, unos niveles de energía bajos y la presencia continua de fatiga. Por eso, una de las afirmaciones que podemos hacer para desbloquearlo puede ser “estoy anclada y conectada con la Tierra”.

Naranja: el chakra del sacro o del sentir (Svadisthana)
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Naranja: el chakra del sacro o del sentir (Svadisthana)

Situado en el sacro, debajo del ombligo, este es el chakra vinculado a la sexualidad, al deseo, a la alegría, al impulso sexual, a las emociones y a la sensualidad.

Estar abierta al mundo que te rodea y en armonía con tus deseos y necesidades emocionales significa que este centro energético está equilibrado. En cambio, sentirse aburrida o desganada, evitar el cambio y tener una libido baja pueden ser signos de bloqueo del segundo chakra.

En cuanto a los síntomas, los problemas urinarios, el aumento de reacciones alérgicas, las menstruaciones dolorosas o el dolor en la parte baja de la espalda pueden indicarnos un bloqueo de la rueda naranja.

Luna Bailey nos propone repetirnos esta afirmación para reequilibrarlo: “Soy buena y compasiva. Concibo ideas nuevas sin esfuerzo”.

Amarillo: el chakra del plexo solar o del hacer (Manipura)
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Amarillo: el chakra del plexo solar o del hacer (Manipura)

Justo encima del abdomen encontramos el chakra amarillo, que se asocia con la confianza en uno mismo, la autoestima y nuestros actos.

Así que, como ya puedes intuir, tenerlo abierto y en equilibrio significa que sentimos que podemos con cualquier cosa, a diferencia de cuando tenemos la autoestima baja, nos sentimos inseguras, creemos que no valemos para nada o nos invade una sensación de fracaso. Algo que indica un bloqueo del chakra amarillo y que también podemos determinar por síntomas como problemas digestivos o de memoria.

Para Bailey, una de las afirmaciones que puedes hacer para reforzarlo es: “Soy válida y fuerte. Puedo cumplir mis sueños”.

Verde y rosa: el chakra del corazón o del amor (Anahata)
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Verde y rosa: el chakra del corazón o del amor (Anahata)

Ubicado justo sobre el corazón, representa la compasión, el amor, la aceptación, la gratitud y las relaciones profundas.

Está en equilibrio cuando estamos abiertas a nivel emocional y sabemos ponernos en el lugar de los demás, además de experimentar una sensación generalizada de paz interior. Por el contrario, cuando la energía no circula libremente a través de él, nos sentiremos preocupadas y disgustadas, seremos menos compasivas, nos notaremos impacientes y nos costará confiar en los demás.

Por todo ello, la ansiedad, la fatiga, la debilidad del sistema inmunológico o la tensión alta pueden ser signos de bloqueo de la rueda verde. Contrarréstalo repitiendo la afirmación “estoy abierta a las relaciones sanas y enriquecedoras. Quiero y me quieren”.  

Azul o turquesa: el chakra de la garganta o de la comunicación (Vishuddha)
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Azul o turquesa: el chakra de la garganta o de la comunicación (Vishuddha)

Al tratarse del centro energético relacionado con el habla y la comunicación, el azul turquesa lo encontramos a la altura de la garganta, y se asocia también a la capacidad de expresión, la autenticidad y la creatividad.

Tenerlo en equilibrio significa que sabemos expresarnos de forma clara y efectiva, a la vez que tenemos confianza plena en lo que estamos diciendo. Si, por el contrario, sentimos que no nos explicamos con claridad, que nos cuesta comunicarnos de forma efectiva, que no encontramos las palabras adecuadas, que sentimos que nadie nos escucha o que no somos capaces de decir lo que pensamos o lo que sentimos, es que estamos frente a un bloqueo del chakra turquesa.

Si es así, repítete la frase “me comunico con claridad. Sé decir que no cuando lo necesito. Puedo expresarme con libertad”.

Morado: el chakra del tercer ojo o de la vista (Ajna)
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Morado: el chakra del tercer ojo o de la vista (Ajna)

Al estar situado en el entrecejo, o zona del tercer ojo, el chakra número seis se relaciona con la intuición, la imaginación, la visualización y la claridad. Por eso, consideramos que está equilibrado cuando confiamos en nuestro instinto y perseguimos nuestras metas de forma activa. En cambio, cuando nos sentimos insignificantes, creemos que no entendemos a los demás, valoramos la racionalidad por encima de la intuición o nos cuesta tomar decisiones, puede que sea porque lo tenemos bloqueado.

Al tratarse de un centro más mental, los síntomas de su desequilibrio se manifiestan en problemas para dormir, sensación de torpeza, dificultad para aprender cosas nuevas, dolor de cabeza o problemas de vista. A lo que la autora del libro La guía de la felicidad para la bruja moderna nos recomienda empezar a equilibrar repitiéndonos la afirmación “vivo en el presente y veo perfectamente los desafíos que se presentan ante mí”.

Blanco o violeta: el chakra de la corona o de la espiritualidad (Sahasrara)
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Blanco o violeta: el chakra de la corona o de la espiritualidad (Sahasrara)

Y llegamos por fin al último de los centros energéticos de nuestro cuerpo: el séptimo y último chakra, el de la corona, situado en la parte superior de la cabeza. Relacionado con los reinos superiores, la curación universal, la espiritualidad y la fe, representa la unión con el cosmos.

Cuando sentimos una conexión total con los demás o con los llamados reinos superiores, y cuando nos sentimos capaces de hacer cualquier cosa, es que este punto está liberado y la energía fluye armónicamente a través de él. Cuando, es cambio, nos sentimos alienadas, confundidas, cuando tenemos tendencia a caer en prejuicios o cuando experimentamos un declive generalizado de la ilusión o de la motivación, es que lo tenemos bloqueado.

Es por ello que el desequilibrio puede darnos señales a través de una extrema sensibilidad a la luz, dolor de cabeza, problemas de coordinación o sueño irregular. Si te pasa, es hora de poner toda tu energía en repetirte palabras como “estoy en calma, tranquila y serena. Tengo todo lo que necesito”.