Motivos para dejar fumar hay infinidad y lo óptimo es dejarlo antes de que la salud se resienta de forma inevitable. Sin embargo, los fumadores temen el momento de abandonar su adicción, los cambios de humor, ansiedad, nerviosismo. Es cierto que al principio, el deseo de fumar se hace muy intenso, casi irresistible, pero basta esperar y no sucumbir a la inmediatez y la facilidad del alivio de llevarse otro cigarro a la boca.

El trabajo no se hace de forma completa de un día para otro, pero es cuestión de tiempo que el recuerdo asociado desaparezca. Con el paso del tiempo el deseo disminuye hasta el punto de que casi sin darse cuenta, el hábito del tabaco dejará de estar presente y el cigarrillo se alejará de las múltiples situaciones a las que el fumador lo asocia.

Los expertos señalan que hay tres tipos de adicción que todo fumador debe afrontar y vencer:

1. Biológica. Lo que se llamaría la adicción en sí.

2. Conductual. Todos aquellos rituales a los que el fumador se ha acostumbrado. El pitillo de después de comer, el de antes de entrar a trabajar, etc.

3. Sociales. ¿Qué hacer en un entorno de fumadores?

Los tiempos que debe tener en la cabeza cualquier persona que quiera dejar de fumar para: 

- 24-72 horas. Es el tiempo que necesita el cuerpo para eliminar la nicotina en sangre, siempre y cuando no se aplique ningún tipo de nicotina (parches o chicles).

- 2-3 meses. Para que los receptores nicotínicos del cerebro se duerman o se eliminen tiene que pasar entre dos y tres meses.

- 3 meses. Esta es la más orientativa, pero en principio el fumador necesita aproximadamente tres meses para eliminar todos aquellos rituales que asociaba a cigarro.

- Un año. Se igualan las posibilidades con los no fumadores de sufrir enfermedades cardiovasculares.

- 10-15 años. El fumador tiene las mismas opciones que una persona no fumadora de contraer algunos tipos de cáncer. Es complicado limpiar los pulmones hasta el punto de dejarlos cero, pero sí se produce una recuperación importante.