La quinoa es un falso cereal, es en realidad la semilla de una planta, con un alto valor nutricional y muy fácil de preparar. Para cocinarlo, tan sólo hay que ponerlo en agua hirviendo tres partes de agua por una de grano de quinoa durante quince minutos para que esté listo para comer. Con un sabor suave y fácil de combinar con todo tipo de alimentos, es una alternativa más a cereales como el arroz o la sémola de trigo. Os presentamos tres recetas fáciles de preparar con las que incorporar fácilmente la quinoa a nuestra dieta

Quinoa con lentejas y verduritas
Lavamos y cortamos en dados las verduras que hayamos elegido. Lo mejor es elegir verduras de temporada. Rehogamos un diente de ajo en una cucharada de aceite de oliva y añadimos a la sartén las verduras. Añadimos también un poquito de agua y dejamos que se vayan haciendo a fuego lento. Ponemos a hervir la quinoa. Para ir más rápido, las lentejas pueden ser de bote o, aún mejor, compradas ya cocidas en el mercado. Cuando la quinoa esté lista la retiramos del fuego y la escurrimos. Luego la añadimos a la sartén con las verduras junto a las lentejas. Añadimos comino, pimienta y sal y removemos para que se mezclen bien todos los ingredientes. Cuando esté listo -con las verduras bien hechas- lo sacamos del fuego y lo servimos en los platos añadiendo un chorreón de aceite de oliva virgen.

Tabulé de quinoa
El tabulé es una refrescante ensalada árabe elaborada a base de bulgur- un preparado de trigo- o cuscús, tomates frescos, menta y perejil picado y aliñada con aceite de oliva y limón. También suelen añadírsele olivas negras y rodajas de pepino. Basta con sustituir el bulgur o el cuscús por la quinoa para tener una versión especialmente nutritiva de este refrescante plato.

Quinoa con yogur, fresa y plátano
Un postre delicioso y muy fácil de preparar. Mezcla cinco cucharadas de quinoa cocida con un yogur natural, lava y corta las fresas y el plátano y añádelos a la mezcla. Sírvelo en un bol espolvoreándolo con un poco de azúcar moreno.