Cada día vemos cómo aumentan la depresión, la angustia o la fatiga mental en la sociedad actual, por eso el escritor y “filósofo práctico” Raúl de la Rosa nos enseña en su libro cómo lograr una mente serena y consciente. El libro “Prepara tu mente. El poder de la serenidad”, de Ediciones Arzalia, es un camino hacia el éxito interior a través de la comprensión de los pensamientos y las emociones. Todo ello acompañado por prácticas de respiración consciente, de meditación y de la mente serena. A lo largo de los distintos capítulos reflexiona sobre los sentimientos y emociones humanas que preocupan a nuestra mente como la felicidad, el éxito, el miedo, la autoestima, entre otros muchos.

 

¿Cómo conseguimos serenidad en una sociedad con tanta incertidumbre e información constante?

Estamos saturados de información, generalmente intranscendente o incluso contraria a nuestros intereses de vivir en armonía, lo cual suele crear preocupación e incertidumbre. Pero es precisamente en estas circunstancias cuando más necesario es poder reflexionar y actuar sin que nuestros deseos y comportamientos estén dirigidos por la exigencia de estar conectados a lo exterior, de vivir fuera de nosotros mismos, que es precisamente lo que nos va alejando de nuestra verdadera naturaleza. Aprender a meditar en cualquier momento y circunstancia es una de las mejores cosas que podemos hacer para lograr la serenidad.

Raul de la Rosa  Prepara tu mente

¿Los humanos podemos controlar nuestros sentimientos o prevalece nuestro instinto animal?

La mente consciente se relaciona con la razón, y la inconsciente con la intuición y con el instinto. El instinto forma parte de nuestra evolución y nos ha permitido sobrevivir en muchas circunstancias difíciles, y es el precursor de nuestra intuición, tan valiosa en la toma de decisiones. Podemos incidir conscientemente sobre nuestro inconsciente para que se sume a nuestro camino evolutivo actual. Podemos educar y fomentar el instinto y la intuición, y mejorar la comunicación entre consciente e inconsciente, y que sean complementarios y no antagonistas. El inconsciente se encuentra más cómodo con imágenes que con palabras y más aún con la acción, ya que lo que pensamos la mente trata de convertirlo en acción.

No podemos eliminar los pensamientos. Lo importante es su impacto en nuestra mente

 

¿Cómo podemos eliminar u obviar los pensamientos negativos?

No podemos eliminar los pensamientos, sean los que sean. Lo importante es su impacto en nuestra mente. Podemos lograr que lleguen y se vayan sin dejar huella o al menos que se diluyan cada vez con más regularidad sin estancarse en la mente. Es obvio que una persona que no haya realizado una práctica regular consigo misma, tenga más posibilidades de que sus pensamientos negativos arraiguen con más facilidad en su mente y se repitan incesantemente una y otra vez.

Pero cualquiera es capaz de crear dinámicas favorables a poco que se disponga a ello. Una sola respiración lenta, profunda y consciente es capaz de hacer que un pensamiento negativo reiterativo siga su camino, aunque al cabo de un rato vuelva. Pero la cuestión es quien es más insistente, el pensamiento en volver o nosotros en dejar que se diluya y que las tendencias negativas se vayan reduciendo progresivamente.

 

¿Nuestro subconsciente nos traiciona o nos define?

Nos acompaña, y de nosotros depende que esa compañía, esa simbiosis, sea favorable y nos lleve a vivir serenamente y libres de inconsciencia. El subconsciente tiene toda la información de lo vivido, pero actualizarlo una y otra vez puede ser un lastre del que debemos liberarnos. Muchas veces aflora con más fuerza lo negativo debido a que no hay una comunicación fluida y natural con el consciente. Cuando predominan las respuestas inconscientes negativas, las circunstancias son las que nos arrastran a actuar de una u otra forma, como una hoja al viento. Pero debemos entender que no somos el inconsciente, y que podemos hacer de él un valioso aliado y así cambiar una dinámica automatizada.

 

El éxito es algo muy subjetivo, ¿qué significa para usted?

Es evidente que el éxito no está ligado a las posesiones, a acumular bienes materiales o a satisfacer el ego. Si dirigimos nuestros esfuerzos sólo en la búsqueda del éxito externo, estamos condenados de antemano al fracaso, al menos si lo que entendemos como éxito se encuentra en el camino de una vida consciente y plena, equivalente a la serenidad, y es el resultado de una práctica personal, consciente o inconsciente, enfocada al conocimiento interior más allá de las barreras que hemos ido levantando a nuestro alrededor y con nosotros mismos. Vivir es en sí un gran éxito, el mayor éxito que podemos obtener si logramos que sea una vida útil, una vida consciente, una vida real.

La clave es no buscar la felicidad. Si la buscamos, es más difícil encontrarla que si no lo hacemos

 

¿Cuál es la clave para la felicidad?

La clave en este caso es no buscarla. Si buscamos la felicidad, es más difícil encontrarla que si no lo hacemos, pero cuando dejamos que suceda aparece de forma natural. Conforme nos vamos liberando de condicionamientos adquiridos vamos abriendo la puerta a la felicidad. Podemos entenderla como una conquista interior enfocada al conocimiento personal más allá de las barreras que hemos ido levantando a nuestro alrededor y en nuestro interior.

Si queremos saber un camino para lograr la felicidad hay uno que es realmente eficaz: compartir. Las personas que comparten con los demás suelen ser más felices. Podemos compartir alegría, una sonrisa, un abrazo... y estaremos dando y recibiendo felicidad.

 

¿Se considera un autor de libros de autoayuda?

Entiendo que sea difícil considerarme un autor de libros o de prácticas de autoayuda; creo que incluso podría ser justo lo contrario para quienes esperan encontrar recetas ilusorias para la felicidad, el éxito… en definitiva para la autosatisfacción. Siempre tengo presente que las prácticas que hagamos deben transformarse en experiencias auténticas, capaces de transformar nuestra forma de entender la realidad y a nosotros mismos de forma real y profunda, y eso supone un trabajo y un esfuerzo continuo bastante alejado de una mera creencia ilusoria.

Alguien que haya profundizado en mis libros o haya participado o visto alguna de las charlas, encuentros o cursos entenderá que, en todo caso y puestos a ayudar, seamos nosotros quienes ayudemos a otros.

 

Entonces, ¿cómo definiría el propósito de sus libros?

En realidad, cuando empecé a escribirlos no había ningún propósito; de hecho, durante muchos años decidí no dejar constancia escrita de las experiencias vividas y de las prácticas que realizaba. Pero quizá, en algún momento, sentí que era el momento de dejar miguitas de pan en mi camino por el bosque. Simplemente los he escrito como reflejo de unas experiencias personales, a veces noveladas. Y si llegan a manos de alguien a quien le puedan interesar o que incluso puedan serle útiles, mejor que mejor.

 

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