¿Sabes que presionando el punto justo en los pies puedes relajarte? Lo puedes conseguir gracias a la reflexología podal, que busca obtener efectos reactivos en órganos determinados, precisamente presionando puntos específicos de un sistema concreto hallado en manos y pies donde se reflejan las terminaciones del sistema nervioso central, incluyendo los órganos y las estructuras internas. El experto que lo practique puede ayudar a conseguir al paciente un equilibrio en el organismo, más energía, y por lo tanto un bienestar físico y mental mayor.

La reflexología puede tratar el estrés, las cefaleas tensionales, los trastornos digestivos, la artritis, el insomnio, los desequilibrios hormonales, las lesiones deportivas, los trastornos menstruales y menopáusicos, los problemas digestivos y los dolores articulares.

Según Laura Norman, reflexóloga de referencia y autora de Feet First: A Guide to Foot Reflexology, hay siete aspectos en los que la reflexología podal puede tratar:

Controlar las sed y el apetito, incidiendo en el hipotálamo a través de la parte exterior del dedo gordo del pie.

Mediar en la secreción hormonal a través de la glándula pituitaria, presionando el centro del dedo gordo del pie.

Regular el metabolismo en la tiroides incidiendo al final del dedo gordo del pie.

Reducir el estrés, relajando en diafragma, que se conecta con el talón.

Mayor energía y quemar calorías a través de la glándula suprarrenal. Para ello, se debe trabajar sobre el centro de la suela.

Los problemas relativos al sistema urinario, ejerciendo presión en la parte exterior del pie, justo antes del talón.

Regular el sistema digestivo, es decir, trabajar sobre el colon, a partir de la presión en el centro del talón.

Puedes echar un vistazo al esquema de Laura Norman en este link y seguir la experiencia en este artículo con más información sobre la reflexología podal. También puedes obtener más información sobre tratamientos naturales en este libro de la colección Objetivo Bienestar.