El embarazo en un periodo en el que el cuerpo de la mujer experimenta numerosos cambios físicos. En especial, la zona perineal es la más castigada durante los 9 meses de gestación y el parto, dando pie a posibles problemas como la incontinencia urinaria o fecal, el prolapso (descenso de alguna víscera pélvica como la vejiga, útero o recto) o dolores perineales causados por las cicatrices de los desgarros, episiotomías o cesáreas.

Todas estas zonas forman parte del conjunto de músculos y ligamentos que cierran la cavidad abdominal en su parte inferior: el famoso suelo pélvico. Hasta hace relativamente poco, en realidad, el suelo pélvico era un gran desconocido. Poco a poco, sin embargo, hemos ido tomando conciencia de la importancia de mantener tonificada esta zona muscular, sobre todo durante el posparto, que es cuando quedan más debilitados.

El suelo pélvico tiene la importante función de sostener en la posición adecuada a los órganos pélvicos (vejiga y uretra, vagina, útero y recto) para que funcionen correctamente sin importar en qué posición nos encontremos. Mantener un suelo pélvico fuerte y tonificado durante el embarazo puede aportar grandes beneficios a la hora de controlar correctamente los esfínteres, soportar el peso extra del bebé y empujarlo con más fuerza en el momento del parto.

Posparto

Problemas más comunes asociados al suelo pélvico

Si bien está muy ligada al embarazo y al parto, la función del suelo pélvico es fundamental toda la vida, y su refuerzo nos ayuda también a evitar molestias y disfunciones importantes. Durante el posparto, algunos de los problemas principales que experimentan las mujeres son:

  • Incontinencia urinaria

El peso que tiene que soportar el suelo pélvico durante el embarazo puede debilitar la musculatura, haciendo que se puedan escapar gotitas de orina de forma involuntaria al realizar ciertos esfuerzos. Esta condición suele desaparecer entre cinco o seis semanas después de dar a luz, pero siempre es aconsejable consultarlo con una matrona o un fisioterapeuta especializado, que nos pueden dar pautas para fortalecer esa musculatura en concreto.

  • Dolor en la zona pélvica

Pese a que es muy común después de dar a luz, si no responde a un tratamiento antiinflamatorio o se extiende más allá de las dos primeras semanas necesarias para los desgarros o las episiotomías se curen, es conveniente acudir a un médico para identificar la causa de este dolor.

  • Prolapsos

Muchas mujeres tienen una sensación de peso después del parto en la vagina después del parto debido la musculatura del suelo pélvico está tan debilitada que no es capaz de cumplir una de sus funciones más importantes: la de sostener los órganos que se encuentran dentro y por encima de la cavidad pélvica.

Existen diferentes grados de prolapso vaginal, según la gravedad: el grado 1 equivaldría al más leve, mientras que el 4 supondría un tipo de prolapso grave que requeriría cirugía para poder tratarse.

  • Relaciones sexuales dolorosas

También es común experimentar dolor durante la penetración cuando se mantienen relaciones sexuales durante el posparto. Se trata de un síntoma conocido como coitalgia que, si se detecta de forma precoz, puede resolverse en poco tiempo.

  • Diástasis

La diástasis es un desplazamiento de los órganos internos que provoca la consiguiente debilidad del suelo pélvico y puede acarrear también determinadas molestias en la zona lumbar. Si no se hace nada para remediarlo, la diástasis se puede convertir en una dolencia crónica, por lo que conviene siempre acudir a un especialista y realizar una serie de ejercicios específicos (no sirven los mismos ejercicios que se realizan para el fortalecimiento pélvico. De hecho, los abdominales clásicos pueden llegar incluso a empeorarla).

¿Cómo podemos prevenir y tratar estas dolencias?

Lo imprescindible, a la hora de tratar cualquiera de estas tipologías de suelo pélvico, es que tengamos en cuenta lo siguiente:

  • Que no consideremos ‘normales’ o nos conformemos con aquellos dolores que sintamos en esa zona.
  • Acudir siempre a un especialista de confianza, médico o matrona, a las 6 semanas de haber dado a luz.
  • Revisar la zona del suelo pélvico incluso si se ha dado a luz por cesárea, ya que los problemas asociados no son exclusivos del parto vaginal.

En cuanto a los tratamientos más comunes, dependen siempre del problema del que se deriven:

  • Los ejercicios de Kegel y la gimnasia abdominal hipopresiva están entre los ejercicios más recomendados, ya que también ayudan a tonificar el abdomen.
  • En etapas posteriores del posparto también se puede incorporar la práctica del yoga o pilates, que también incluyen muchos ejercicios en los que se trabaja el suelo pélvico.
  • Por último, el uso de conos o bolas chinas es otro de los recursos empleados para trabajar este grupo muscular.

Bolas chinas