Un perro, un gato, un hámster o incluso un hurón son algunos de los animales que los padres acostumbran a encontrar en la lista de regalos de Papá Noel o de los Reyes Magos de sus hijos pequeños. Estos nombres se pueden encontrar entremezclados con una pelota de futbol, un videojuego o unas zapatillas nuevas, pero es muy importante tener en cuenta que los animales de compañía no son ningún objeto inanimado ni un juguete, son seres vivos que hay cuidar con responsabilidad. Por eso hay que reflexionar mucho antes de incorporar un animal de compañía en el entorno familiar.

Según un estudio, el 45% de las familias españolas con hijos de entre 3 y 13 años se plantea adoptar o comprar un animal de compañía. Así que, si finalmente te decantas por regalar una mascota, tienes que asegurarte que tus hijos comprenden todos los cuidados que requiere para que no acaben cansándose como si fuera uno de sus peluches. Es por eso que te damos algunos consejos para afrontar la llegada de una mascota a tu hogar y, por otro lado, también te explicamos algunas razones por las que no deberías regalar animales de compañía.

Adopta siempre

Si has decidido que vas a cumplir los deseos de tu hijo y a regalarle una mascota, escoge siempre la opción de adoptar y no lo compres en una tienda. Todos merecemos una segunda oportunidad y hay muchos animales abandonados en perreras o protectoras que no tienen dueños. Con tu acción podrías ayudar a darle un nuevo hogar y una nueva vida.

Perros y gatos, las mascotas favoritas

Implicación de la familia

Más del 80% de los niños españoles ha pedido como regalo un animal de compañía, según un estudio de Fundación Affinity. Pero, aunque la petición de un perro o un gato acostumbre a salir de los niños, la decisión final tiene que contar con el visto bueno de toda la familia que lo va a acoger. El estudio también indica que un 60% de los animales de compañía que se regalarán estas Navidades no son una decisión consensuada por toda la familia y más de la mitad considera que cuidar al animal es responsabilidad exclusiva del hijo y no de todos.

Beneficios para los niños de tener mascota

Los beneficios que aportan los animales de compañía a los niños son muchos. En general, la compañía de un animal mejora la calidad de vida de cualquier persona, pero en los niños juega un papel más importante:

  • Contribuye en su desarrollo educativo y social
  • Obliga a asumir responsabilidades y a aprender a respetar a los demás
  • Aumenta su autoestima
  • Mejora su integración en la familia
  • Desarrollan la capacidad de cuidar de alguien
  • Fomentan el sentimiento de competencia y seguridad

Niños jugando con su perro

Razones para no regalar mascotas

 

  • Riesgo de abandono

Según el estudio “Él nunca lo Haría” de Fundación Affinity, en 2018 las protectoras de España recogieron más de 138.000 perros y gatos, una cifra que podría ser mucho mayor porque muchos animales no llegan a protectoras. La pérdida de interés por el animal, su comportamiento o la falta de tiempo y espacio suponen casi el 30% de los abandonos que se producen cada año. Por este motivo, es peligroso regalar animales por Navidad sin haber meditado la decisión.

  • Alergia a perros o gatos

Otra cuestión a tener en cuenta es si algún miembro de la familia tiene alergia a los animales. No sería la primera vez que hay que deshacerse de una mascota por este problema. Antes de adquirir un animal de compañía y cogerle cariño, es recomendable que toda la familia se haga las pruebas médicas para detectar si algún miembro tiene alergia o problemas de salud derivados.

  • Mala economía

No es una buena idea comprar o adoptar una mascota si se tienen dificultades económicas en la familia porque, aunque no lo parezca, conlleva mucho gasto. Un animal necesita comida, vacunas y supervisión médica, juguetes y un espacio de la casa como mínimo. Si no se pueden garantizar sus cuidados, es mejor no adoptarlo.

  • Personalidad del animal

Puede que cuando el animal es pequeño nos resulte adorable, pero los animales también crecen y, aparte de aumentar su tamaño y hacerse viejos, también pueden cambiar de personalidad y volverse más perezosos. Muchos dueños acaban abandonando su mascota porque se cansan o no les gusta el cambio. Además, en caso de adopción hay que tener mayor compromiso que si se compra, porque puede haber sufrido malos tratos y haber desarrollado un carácter introvertido.