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Comunicación objetiva para una convivencia en pareja saludable

La comunicación que permite investigar entre las personas lo que ocurre y llegar a comprensiones mutuas sobre lo que les concierne a ambos conjuntamente pero también individualmente. Para ello es necesario e imprescindible que uno sea humilde y deje de reaccionar para responder, preguntar y dialogar con inteligencia pura.

Comunicación efectiva para una convivencia en pareja saludable
Comunicación efectiva para una convivencia en pareja saludable

Silvia Cantos Pi

Los seres humanos han creado una personalidad con la que interactúan y seducen a las personas. Esa personalidad tiene condiciones y expectativas, agrados y desagrados. Cuando una persona se enamora de otra, lo hace en gran medida de su personalidad. Pero, ¿uno muestra todo lo que es en el juego de la seducción? ¿Uno ve al otro cómo es o cómo lo quiere ver?

El hecho es que ni si quiera uno mismo se conoce del todo en demasiadas ocasiones. No es que uno mienta, sino que no es consciente de todo lo que uno mismo es. La convivencia es un escenario donde las personas pueden conocer su personalidad en un determinado momento y también ver las condiciones del otro.

La convivencia puede dar paso a una ruptura de negociaciones inconscientes

Las condiciones de cada uno para estar bien juntos no siempre coinciden y así empiezan los desacuerdos y los desencuentros. Estos no siempre se manifiestan y se pueden producir dos relaciones simultáneas con la pareja: la exterior que se manifiesta y la que se genera interiormente y no siempre se manifiesta. Aquí, nacen el rencor, el sentimiento de injusticia y los enfados.

La clave está en que uno no puede aceptar ni comprender al otro tal y cómo es y, además, tampoco es capaz de comunicar de forma que funcione sus desacuerdos. Damos por supuesto que el otro tiene que entender lo que uno ve, a veces, incluso, sin darle la oportunidad de hacerle ver lo que uno ve. Esto tiene una explicación y se puede resolver, si se decide y se sabe cómo.

En definitiva, la convivencia se convierte en un choque de personalidades, de condiciones de cada uno, en un desencuentro de expectativas, una ruptura de negociaciones inconscientes. El confinamiento sin duda ha sido un catalizador de desencuentros, pero también, de encuentros y reconocimientos.

¿Tenemos toda la verdad?

Si uno ve que hay malestar porque empieza a no sentirse escuchado, considerado, atendido o viceversa, es debido a que no es capaz de ver lo que está ocurriendo. Dos personas se encuentran en una situación desagradable sin entender muy bien por qué se ha llegado ahí, ni ser capaces de reconocer las verdaderas causas y, menos aún, de ver la verdadera resolución. En lugar de causas, se generan culpables y disputas.

Las conclusiones a las que se llega sobre la situación, sobre uno mismo o sobre la pareja también suelen ser condicionadas y limitadas por la propia personalidad limitada. Eso ocurre cuando las personas viven desde la mente y sus valores sin revisarlos nunca. Uno cree ser lo que piensa. Uno cree ser lo que siente. Uno cree Ser lo que ve en sí mismo en ese momento. Pero, ¿cuál es la sorpresa? Cuando uno, si tiene la oportunidad de ver que, en la realidad, no es su personalidad sino otra cosa. En el embrollo mental, nacen los enredos y los desencuentros. Uno se relaciona desde la mente y desde las emociones derivadas de su personalidad. Pero ¿y si tu mente no tiene toda la verdad sobre la situación, sobre ti mismo o la pareja? ¿Por qué motivo crees que tú ves más claro que el otro sobre lo que sea? ¿Por qué crees que tienes la razón?

Creer tener la razón no es estar siempre en la verdad

Incluso si logras convencer de tu razón, tampoco significa que estés en la verdad. Quizás solo has sometido al otro con razonamientos inteligentes. Hay dos opciones: estar en la propia verdad a la que uno llega con sus percepciones y condicionantes y está la verdad del otro, que el otro ve con sus percepciones y condicionantes. Y existe una Verdad que es capaz de contener y reconciliar las dos verdades partidarias. ¿Quién puede ver esa verdad que une y reconcilia? Quien da un salto consciente, quien es capaz de ver con objetividad todo el panorama y no solo una parte del mismo.

Así que para tener relaciones sanas las partes deben adentrarse en un verdadero trabajo de exploración interior, de la vida y del otro. Sin los datos completos, no se puede llegar a conclusiones fiables y no se puede conocer de verdad a alguien. Es imprescindible aumentar la capacidad de percibir correctamente las escenas y lo que ocurre.

El entrenamiento correcto permite que las personas pasen de ser reaccionarias a responsables de sus respuestas conscientes y útiles. No es lo mismo vivir reaccionando que vivir haciendo que las cosas funcionen, que las conversaciones fluyan incluso cuando hay versiones distintas sobre lo que sea. Para eso hay que tener la capacidad de salirse de su propia personalidad, agrados y desagrados y poder ver de forma distinta y nueva la situación. ¿Cómo se hace eso? Podría bastar con haber leído este artículo para empezar a replantearse uno mismo si es capaz de ver más allá de sus reacciones inconscientes. Pero también hay procesos que te ayudan a evolucionar realmente en poco tiempo.

La comunicación objetiva

Este hecho de ser capaz de separarse de las ideas propias, de las conclusiones, parar unos segundos para pasar de dar por supuesto algo a dudar y preguntarse, es un acto de meditación y un cambio de nivel de consciencia que hace posible sorprenderse a sí mismo y al otro con soluciones y reencuentros. La clave está en la comunicación objetiva, la comunicación que permite investigar entre las personas lo que ocurre y llegar a comprensiones mutuas sobre lo que les concierne a ambos conjuntamente pero también individualmente. Para ello es necesario e imprescindible que uno sea humilde y deje de reaccionar para responder, preguntar y dialogar con inteligencia pura.

Uno no es su mente, tampoco sus emociones ni su personalidad. Uno es quien puede gestionar, cambiar, tocar o alterar su mente, sus emociones y su personalidad si es necesario. Y si además logra hacerlo, podrá aprender a Ser lo que funciona y dejar de impedir la felicidad conjunta posible.

 

Silvia Cantos Pi, Facilitadora de Procesos de Introspección Personal y Comunicación Objetiva y autora del libro Verdad Objetiva y el Ser Humano.

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