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La sexualidad orgánica: cómo vivir desde el placer y el cuerpo

Aprende a disfrutar del placer de tu cuerpo y conecta con lo natural, lo intuitivo. ¿Sabías que la sexualidad también puede ayudarnos a emprender proyectos llenos de energía?

La sexualidad orgánica cómo vivir desde el placer y el cuerpo
La sexualidad orgánica cómo vivir desde el placer y el cuerpo
Sara Roqueta

Sara Roqueta

Periodista

Vivir desde el placer. Desde la conexión con nuestro cuerpo. Apagando la mente, las creencias, los prejuicios y abriéndonos paso ante un mundo en el que el cuerpo y el placer son la base para vivir, plenamente, nuestra sexualidad. Solo así, dejando de lado la intelectualización de las relaciones, podemos disfrutar del placer del cuerpo, de lo orgánico, de lo natural o, como explica la profesora de yoga y meditación Anna Herms, de la sexualidad orgánica.

¿Pero qué significa esto de la sexualidad orgánica? Para empezar, es un término que trata de habitar el cuerpo, es decir, olvidar nuestra parte más mental para adentrarnos en una visión integral de nuestros órganos. Tras siglos de historia en los que la desconexión de la mente con el cuerpo ha sido la base de nuestras sociedades, es importante reencontrarnos con lo primitivo, lo animal y, lo que realmente puede llegar a expresar nuestro organismo.

De hecho, ¿a caso la sexualidad siempre implica tener relaciones sexuales? Se trata este de un falso mito extendido a lo largo de la historia, pues la sexualidad va mucho más allá de cualquier reduccionismo social y cultural.

"La sexualidad humana es uno de los grandes potenciales de los que disponemos y a la vez es una de las áreas más desconocidas y con más carga social y cultural", explica Anna Herms.

Porque la sexualidad, sobre todo, es fuerza creadora. No solo asociada al hecho de dar vida a otro ser, sino que podemos reconducir esa energía sexual y llevarla a nuestro propio terreno, a nuestro cuerpo. Como dice Anna Herms, "el conocimiento tiene que pasar por el cuerpo. Tenemos que integrarlo y que toque tierra".

En ocasiones, nos llenamos la mente de ideas y proyectos porque es el órgano que nos ayuda a tomar decisiones. Sin embargo, de nada sirve ampliar conocimientos y sabidurías si no los integramos con nuestro cuerpo. Por ejemplo, la sexualidad puede ayudarnos, aunque no lo parezca a priori, en esta tarea.

Seguro que has sentido y sientes a lo largo de la semana y, en algún momento, una fuerza sexual que te inunda, pero ¿qué haces con ella? Por lo general, la historia ha cargado sobre nuestras espaldas creencias sobre cómo la sexualidad solo se puede vivir con otra persona. En su defecto, cada vez aprendemos a vivir más nuestra propia sexualidad, sin necesidad de depender de otra persona. Y esa liberación, ese disfrute personal y placentero, está muy bien. Pero lo cierto es que la sexualidad va más allá. 

La religión y las creencias han reducido la sexualidad al sexo. Pero la sexualidad es también es la capacidad de construir nuestros proyectos y dar vida.

Vivir desde lo orgánico y lo sexual implica que esa fuerza de la que hablamos, que sentimos muchas veces, vuelva a nosotras y se quede ahí. No siempre debemos compartirla. Tu cuerpo te da ese ímpetu sexual pero puedes quedártelo para ti. Por ejemplo, puede ser un aliciente, una energía que aprovechamos para poner en marcha proyectos que se habían quedado en la parte mental. O incluso, un potencial que nos ayuda a tener una buena conversación con un familiar o un amigo. Así que sí, la sexualidad es creación, pero aplicada dónde tú quieras y cómo quieras.

Como afirma Herms en su propio blog, "el conocimiento y cuidado de nuestra sexualidad, más allá del sexo, es imprescindible no solamente para vivir en un cuerpo sano, sino también para poder desarrollar todo el potencial que contiene nuestra naturaleza humana".

Y sexualidad, como no, es mucho placer. Un placer que como mencionan Anna Herms y Carla Zaplana en el podcast "Orígenes: Sexualidad Orgánica", va desde el momento del parto hasta la menstruación. No es lo mismo parir en un espacio hostil, que en uno tranquilo donde el cuerpo está presente y tranquilo. "Llegar al mundo con placer o con dolor marca la diferencia de cómo nacemos", confirma Herms.

Porque, además, lo contrario del dolor es siempre el placer. Un placer que tendríamos que buscar a toda costa, evitando los falsos prejuicios, el miedo, la vergüenza, superando ese silencio que siempre ha cubrido a la sexualidad. Pero ¿cómo hacerlo?

Primero y, como no, aceptando nuestros cuerpos, nuestros órganos sexuales que van más allá de pene y vagina y, que pasan por el útero, el pecho, la próstata... Las partes de la anatomía con más potencial energético de todo el organismo. Pero, al mismo tiempo, son espacios muchas veces desconocidos, llenos de tabúes o represión.

De hecho, existe un concepto que define a la perfección cómo, finalmente, la socialización acaba marcando físicamente nuestros cuerpos. Se trata del “Embodiment”, un término sociológico que hace alusión a cómo todas las sensaciones o improntas que recibimos transforman nuestros cuerpos. No camina igual una mujer africana que una brasileña o europea. Cada cultura tiene una concepción diferente de la energía sexual y de lo que significa ser mujer.

La Sexualidad Orgánica es una visión integral de la corporalidad y un método de conocimiento para nuestro desarrollo global, basado en la filosofía y prácticas tántricas, y la propia experiencia personal.

"Después de siglos de patriarcado y viviendo en una sociedad occidental, uno de los efectos más devastadores ha sido la devaluación de las cualidades femeninas y la repercusión en el útero", según la profesora de yoga. Este órgano femenino, a través de presiones y normas que han marcado la sexualidad de la mujer, se ha  ido contrayendo y cambiado hasta tal punto que muchas mujeres nunca han experimentado un orgasmo cérvico-uterino (el máximo placer físico femenino) o, por ejemplo, sufrimos menstruaciones o partos con contracciones y dolor.

Ahora bien, queremos estar sanar, aislar el dolor, acercarnos al cuerpo, pero no siempre lo conseguimos en medio de una sociedad marcada por la inmediatez y los estímulos. Como hemos visto, lo más importante en esta modalidad de sexo orgánico es reconocer el cuerpo. Reconectar. Respirar. Descubrir todo el placer que esa energía sexual puede darnos y que proviene de lo orgánico, de nuestra materia.

Te dejamos ahora algunas recomendaciones y consejos para que puedas tomar plena consciencia de tu sexualidad. Para que la vivas plenamente y con placer.

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