¿Problemas con la retención de líquidos? La acumulación de líquidos en los tejidos es un problema frecuente en mujeres. De repente, nos hace sentir hinchadas, parece que hayamos sumado kilos de más, notamos las piernas pesadas y nos sentimos cansadas o fatigadas. Todas sabemos que es molesto, pero podemos prevenirlo e intentar evitar su aparición.

También se la conoce como edema y puede ser una patología o una simple afección. Las proporciones de líquidos en los tejidos deben ser las adecuadas, por lo que el cuerpo trabajo continuamente en esta compensación. Sin embargo, cuando no lo consigue se produce un desequilibrio entre el flujo de líquidos de una zona a otra y es cuando se origina la retención.

Causas de la retención de líquidos

La dieta

Una alimentación desequilibrada, el exceso de alimentos ultraprocesados y el alcohol, son algunas de las causas principales de la acumulación de líquidos. También lo es el consumo en exceso de sal, sobre todo de sodio, ya que retiene los líquidos en el interior e impide que se eliminen.

Estimular la producción de insulina aumenta el sodio, por lo que evita consumir dulces, azúcar, y harinas blancas o refinadas.

Los desajustes hormonales

La menstruación y el embarazo conllevan desajustes hormonales que llevan al organismo a retener líquidos. Dels mismo modo, también sucede con los anticonceptivos orales, ya que trastocan y juegan con nuestras hormonas.

El calor

En verano, con tantas horas de sol, debemos hidratar mucho el organismo. Es una época en que incrementan las posibilidades de sufrir retención de líquidos, debido a las altas temperaturas y el calor. Por esta razón, es cuando debemos prevenir más su aparición.

La ropa ceñida

Usar ropa demasiado ajustada impide que se desarrolle una buena circulación y la obstruye. Si la sangre no circula bien, los líquidos empezarán a quedarse en el interior de nuestro cuerpo. Y también acumularemos toxinas y grasas, motivo por el cual aparece la celulitis.

Una vida sedentaria

Si te pasas muchas horas sentada o tumbada en el sofá y no practicas ninguna actividad física, llevarás un estilo de vida sedentario que perjudicará tu salud en todos los ámbitos. También en lo que respecta a la retención de líquidos, ya que te hará más propensa a padecer esta molestia.

La insuficiencia cardíaca

El flujo de sangre que llega a los riñones debe ser el suficiente para permitir una correcta micción. Y la insuficiencia cardíaca puede hacer que la sangre no circule correctamente y que no llegue hasta los riñones toda la necesaria. Por lo que empezarás a retener líquidos.

Los síntomas

Incremento de peso sin motivo

El cuerpo humano está compuesto principalmente por agua y la retención se produce cuando no extraemos las cantidades de líquido suficientes. Esta acumulación te sumará peso y te hará sentir hinchada, además de ser muy molesta.

Hinchazón en las piernas, tobillos y manos

Son tres de los puntos donde suelen acumularse más líquidos, debido a que el retorno de la sangre es más lento en estas partes del cuerpo y es más complicado que se mantenga un correcto flujo sanguíneo.

Aumento del perímetro abdominal

Los líquidos acumulados en el interior del cuerpo causan esa sensación de “globo” tan molesta en nuestro abdomen. Por eso parece que aumente el perímetro abdominal, pero ya verás que se reducirá nuevamente en cuanto se te pas.

Reducción de la orina

Los riñones son los que fabrican la orina, si la sangre no llega hasta ellos no podrá originarse y tampoco se podrán transportar los líquidos hasta la uretra. Por lo tanto, no habrá micción o se reducirá la frecuencia.

Cansancio o fatiga

La retención de líquidos puede dar lugar a la aparición del cansancio o, incluso, a la fatiga sin motivo aparente. La causa del agotamiento son los problemas surgidos en el sistema circulatorio, los cuales dificultan la llegada de oxígeno y nutrientes hacia las células. Y esto afecta al rendimiento físico y mental.

¿Cómo evitar la acumulación de líquidos?

Realizar ejercicio físico

Practicar alguna actividad física ayuda al correcto funcionamiento del organismo, por lo que trabaja mejor y se reducen las posibilidades de que se produzcan fallos en el sistema circulatorio o en los riñones. Cualquier deporte te irá bien, ¡escoge el que más te guste y no te pares!

Reducir el consumo de sodio y sal

El sodio es uno de los principales componentes de la sal, la gran aliada de la retención de líquidos. El organismo necesita sodio y sal para mantener el equilibrio de los fluidos que producen las células, pero no deben consumirse en exceso porque causan la acumulación de agua en el cuerpo.

Deberás evitar alimentos como las conservas, el alcohol y los procesados. Y ten en cuenta la sal oculta que contienen muchos productos.

Consumir más potasio y magnesio

El potasio mantiene el organismo equilibrado, controla la presión y, al igual que el magnesio, ayuda a eliminar el exceso de líquidos. Incluye en tu dieta alimentos ricos en estos minerales y nutrientes como, por ejemplo: los plátanos, las espinacas, el chocolate negro, las acelgas o el salvado de trigo.

Apostar por los diuréticos

El melón, la sandía y la piña, además de ser frutas muy frescas y perfectas para tomar en verano, también contribuyen a la eliminación de líquidos. Asimismo, ayudan a reducir la inflamación provocada por la retención de líquidos.

Y lo mejor es que cualquier diurético te irá bien, aquí te dejamos algunos más: los cítricos, el kiwi, la avena, las coles de Bruselas, el jengibre, el té verde, etc.

Evitar los hidratos de carbono refinados

Los alimentos procesados pierden la mayoría de sus nutrientes, los cuales se convierten en calorías vacías. Además, tienen un alto índice glucémico que incrementan el nivel de insulina en el organismo y provocan la producción de más líquido en los riñones.

Evita la harina blanca, el pan blanco, los cereales refinados, la pasta, el azúcar y todos los hidratos de carbono que son refinados y perjudiciales para tu salud. ¡Di adiós a los ultraprocesados!

Descansar bien

La cortisona puede provocar un desequilibrio, inflamación y retención de líquidos. Y, precisamente, es la hormona que genera el organismo cuando tenemos ansiedad, estamos estresados o no dormimos las horas suficientes. Empieza a cuidarte, relájate un poco más y recuerda que no te pueden faltar horas de sueño.