Nacemos sin ella, pero desde que entramos en contacto con el medio adquirimos los microorganismos que la conforman. La flora intestinal está compuesta por unos 100 billones de bacterias, que resultan vitales para el sistema digestivo y para la salud del organismo. No en vano, si al intestino se le denomina con frecuencia la 'cuna del sistema inmunológico' es precisamente porque la flora intestinal es una barrera para los gérmenes. Previene infecciones intestinales y mantiene al sistema inmunitario en estado de alerta, como estímulo para que produzca defensas.

Pero cuidado: debido a una mala alimentación, a antibióticos o sustancias tóxicas, incluso al estrés, la flora intestinal puede resultar dañada. Su forma de expresarlo es a través de diarrea, hinchazón abdominal, gases o estreñimiento. Lograr el equilibrio de la flora intestinal es fundamental porque cuando queda dañada nuestro cuerpo se debilita y se disparan las probabilidades de contraer alguna enfermedad.


Cuatro alimentos que te ayudarán a recuperar tu flora:

- Yogur: todos los probióticos, en general, son buenos para tu flora intestinal, pero el yogur es especialmente destacado.
- Miso: es un regulador digestivo, básico en la alimentación japonesa.
- Kefir: es un producto de leche de vaca y granos fermentados.
- Avena: contiene probióticos que ayudan a la flora intestinal.