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Silvia Congost: “Los narcisistas, siempre y sin excepción, son personas tóxicas”

Entrevista con la psicóloga experta en autoestima, dependencia emocional y conflictos de pareja, conferenciante y autora del libro “Personas tóxicas. Cómo identificarlas y liberarte de los narcisistas para siempre”.

Entrevista a Silvia Congost. Foto de Elísabeth Serra
Entrevista a Silvia Congost. Foto de Elísabeth Serra
Marta

Periodista y posgrado en comunicación alimentaria

Silvia Congost, la aclamada psicóloga que llena teatros enteros con conferencias sobre autoestima, acaba de publicar un nuevo libro: Personas tóxicas. Cómo identificarlas y liberarte de los narcisistas para siempre. Una nueva obra que tiene todos los ingredientes necesarios para repetir el éxito de sus predecesoras Cuando amar demasiado es depender, Autoestima automática, Si duele no es amor o A solas.

Manuales que, junto a la divulgación que hace desde sus canales sociales, los distintos medios de comunicación con los que colabora o desde su consulta privada, la han catapultado como una de las voces más referentes del país en el mundo de las relaciones sanas.

Aseguras que las personas tóxicas existen. Pero siempre nos han hablado de “comportamientos” y no de personas. ¿Qué es más acertado?

Cuando alguien tiene comportamientos tóxicos, se puede convertir en una persona tóxica para otra. O, en caso de que tenga un trastorno de personalidad, será una persona tóxica con cualquiera que se relacione. Pero sí te puedo asegurar, rotundamente, que las personas tóxicas existen, aunque a muchas otras no les guste este término o no estén de acuerdo. Y nosotros lo sabemos porque en la consulta lo vemos a diario.

¿Por qué este término genera este rechazo?

Se trata de creencias, que a veces tenemos muy arraigadas. Hay gente a la que no le gusta considerar que hay personas que son tóxicas, porque los seres humanos no envenenamos. Y yo creo que una cosa es que no nazcamos tóxicos, porque la mayoría de las veces no nacemos con un trastorno de personalidad, habrá algunos casos en que se tratará de algo genético, pero normalmente es algo que se forma a partir de las experiencias y de las vivencias que tenemos en la infancia, lo que nos va ocurriendo, las carencias, etc. Yo no creo que el ser humano nazca con maldad, pero sí que podemos convertirnos en malos para otros si desarrollamos un trastorno, porque este no nos dejará actuar de otra forma.  

¿Cómo saber cuándo el otro es el tóxico o cuándo resulta tóxico para mí, pero el problema lo tengo yo?

No es que debas tener un problema. Simplemente es que a veces, cuando se trata de una persona que es tóxica para ti, pero que no lo es en sí misma, y no lo va a ser con todo el mundo, es porque tenéis aspectos que son importantes para vosotros en los que no encajáis. Imagínate que tienes una relación con una persona, tú tienes clarísimo que quieres ser madre, pero la otra tiene clarísimo que no quiere tener hijos. Si os esforzáis en seguir juntos significa que uno de los dos tratará de convencer al otro para que no siga con su proyecto o con ese deseo. Y cuando renunciamos a algo que para nosotros es innegociable, acabamos creando una relación tóxica, porque nos estaremos alejando de nosotros mismos. O cambiando conductas, hábitos que no van contigo ni con tus valores ni con tu forma de ser o de vivir. Si te adaptas al otro para no perderlo, la persona se convertirá en alguien tóxico para ti, y tú te empezarás a encontrar mal, porque sentirás angustia, ansiedad, no dormirás, te irás apagando… y puede haber muchos síntomas.

Y luego hay otro caso distinto, que es cuando nos enfrentamos a alguien con un trastorno de personalidad. Por ejemplo, con un narcisista.

Si te adaptas al otro para no perderlo, la persona se convertirá en alguien tóxico para ti

¿Las personas tóxicas son narcisistas por defecto?

No tiene por qué. Pero sí que los perfiles narcisistas, siempre y sin excepción, son personas tóxicas. Porque cuando crean un vínculo con otra persona, como están dañados a nivel de personalidad debido a ese trastorno que sufren, no tienen la capacidad para empatizar, por ejemplo, para tomar conciencia del dolor que están provocando con sus acciones sobre otros. Creen que están por encima de los demás, se creen más listos y mejores, que tienen la verdad y la razón con todo, y eso hace que no hagan nunca nada para cambiar ni para mejorar, porque se creen perfectos.

¿Detrás de un narcisista hay siempre una persona insegura y con baja autoestima?

Hay una persona con un trastorno de personalidad y sí que suele haber inseguridad, en el fondo, y esto es lo que las lleva a que necesiten estar reafirmando continuamente que son mejores que los demás. Porque hay una parte de ellos mismos que no lo acaba de creer. Y por eso necesitan pisar, manipular y comprobar, de manera constante, que pueden hacer lo que quieran con los otros. Por eso son tan dañinos y tan peligrosos.

¿La única solución es apartarse de ellos?

Sí, porque cuando quedamos atrapados con estos perfiles y entramos en el rol o en la dinámica de “yo voy a poder cambiar”, o “lo hace porque de pequeño sufrió mucho porque su padre lo maltrató”, “en realidad no quiere hacerlo, pero no puede hacerlo de otra forma”, etc., sufriremos igual. El por qué lo hace poco importa y de poco nos sirve, solo para entender por qué es así, pero no a la hora de aceptar esa persona en tu vida y de seguir a su lado no. Porque te va a destruir igualmente, aunque entiendas de dónde le viene, porque no va a cambiar.

Y cualquiera que se vincule con esa persona, ya sea en el trabajo, en una relación de amistad, familiar o de pareja, va acabar sufriendo y destruyéndose.

Los narcisistas necesitan pisar, manipular y comprobar que pueden hacer lo que quieran con los otros porque, en el fondo, no se lo acaban de creer

En el libro dices que hasta el 20% de la población es narcisista. ¿No es un porcentaje muy alto?

Bueno, ¡yo creo que debe ser más! Ten en cuenta que un narcisista no acostumbra a ir al psicólogo, porque no siente que tenga ningún problema. Por tanto, es más difícil identificarlos, pero sí los detectamos por las víctimas que acuden a consulta, y realmente está muy extendido.

¿Entonces estamos haciendo algo mal como sociedad creadora de tantos perfiles narcisos?

Hay muchas personas que deciden tener hijos sin plantearse ni por qué ni para qué, o te dicen esa estupidez de que si te lo piensas mucho no lo haces, como si no fuera un cometido suficientemente importante como para pensártelo un poco. Así que un hijo nace en cualquier parte o en cualquier familia que muchas veces no está preparada y que no tiene conciencia de la responsabilidad que eso implica, y los tratan como los tratan. Este es el problema.

Si intentas ayudar a una persona tóxica, estás perdido, porque empezarás a crear dependencia y a sufrir

Frente a las personas tóxicas, conectar con la compasión puede perjudicarnos más que otra cosa. Son situaciones en las que deberías quedarte solo con la empatía de tratar de entender por qué esa persona es como es”, explicas en el libro. ¿La pena y las ganas de ayudar se nos girarán en contra?

Claro. La empatía es importante para poder entender qué es lo que le ocurre a esa persona, de dónde provienen sus creencias y comportamientos, y puede ayudarnos a verla como una víctima de lo que ha vivido. Por ejemplo, abusos sexuales en la infancia o muchísimas otras situaciones traumáticas. Pero la compasión va más allá, significa que entendemos el sufrimiento del otro pero que se activa algo en nosotros que nos empuja a intentar aliviar ese dolor. Pero, si intentas ayudarle, estás perdido, porque empezarás a crear dependencia, porque sentirás que el otro te necesita, que tú vas a sacarle de ahí. Pero lo que en realidad vas a hacer es destruirte a ti mismo. Es una pena y es triste pero no está en tu mano hacer nada más y debes entenderlo para decir “hasta aquí”, y seguir tu camino.

¿Pero la empatía no podría aliviarnos, en el sentido de entender que no somos nosotros los culpables de ese maltrato?

Yo creo que cuando conectas con la empatía es cuando puedes perdonar. Y el perdón es un paso importantísimo, porque es lo que te permite entender que el otro está dañado, que ha sufrido mucho, y que lo que hoy es, es la consecuencia de lo que han hecho de él o de ella. Cuando perdonamos, nos permitimos soltar y seguir nuestro camino. Pero no debemos confundirlo con aceptar lo que nos ha hecho el otro o estar de acuerdo.  

Cuando perdonamos, nos permitimos soltar y seguir nuestro camino

Te centras mucho en las relaciones de pareja, pero, en realidad, podemos encontrarnos con personas tóxicas en otros ámbitos como la familia o el trabajo. ¿Hay alguno con el que resulte especialmente más difícil de lidiar?

Seguramente, los familiares. Aunque sea muy evidente para los demás, puede que no nos demos cuenta de que el tóxico es nuestro padre o nuestra madre, porque tenemos esa relación normalizada. Cuando tienes a un progenitor que te desaprueba constantemente, que te dice que nunca llegarás a ninguna parte, te insulta, o tiene comportamientos con los que tú no te sientes amada, puedes convertirte en un adulto que esté constantemente buscando su aprobación, haciendo cosas para que esté orgulloso de ti, y nunca lo conseguirás.

Cuando es una pareja, podemos decirle que se acaba y que no la quieres ver más, pero cuando es un miembro de la familia no siempre nos resulta tan “fácil”. Entonces es complicado, pero es recomendable hacer este proceso de perdonar, centrarte en ti y encontrar nuevas fórmulas. Por ejemplo, llamarla menos, racionar y limitar más esas visitas, y si un día me siento más vulnerable o no me siento bien, y sé que, si voy a verla, voy a acabar fatal, no voy. Se trata de respetarnos y ponernos a nosotros mismos en primer lugar.

En este caso, ¿recomiendas que tengamos la conversación explícita de “tomo distancia porque me haces daño”?

Si lo hacemos señalando, “por tu culpa, me pasa esto o soy infeliz”, no servirá de nada. Al contrario, será peor, porque esa persona probablemente no tenga conciencia ni pueda cambiar todo lo que ha pasado. Lo que podemos hacer es explicarle cómo nos sentimos cuando nos relacionamos con ella y que, a propósito de este malestar, actuaremos de forma distinta. O, sencillamente, ir cortando el vínculo y el contacto hasta que lleguemos a un punto en el que nos sintamos cómodos.

El problema es que cuando es el padre o la madre, pueden hacernos sentir culpables. Pero debemos ser conscientes de que, no cayendo en ese chantaje y siendo consecuentes con nuestras decisiones, nos sentiremos mejor, y veremos que es sano para nosotros y que debemos hacerlo.

Siempre que hay dependencia emocional, hay que cortar la relación, porque nunca hay solución

Eres especialista en dependencia emocional. De por sí, ¿se trata de una situación tóxica?

Sí, y siempre que hay dependencia emocional, hay que cortar la relación. También hay personas que afirman lo contrario, pero cuando hablamos de dependencia emocional hablamos de una situación en la que hay una incapacidad de cortar en los casos en que sí deberíamos hacerlo, como cuando ya no hay amor, y seguimos por amistad, por miedo a estar solos, o porque nos autoengañamos, cuando con esa persona no podemos ser quienes somos, y nos vamos apagando y no nos sentimos felices, o cuando hay maltrato, psicológico o físico. En todos estos casos, y hagas la terapia que hagas, la relación no va a funcionar. Puede que des con un profesional que no es capaz de identificar que tienes una dependencia y se esfuerza en reconducir la relación, o porque cree que la dependencia se puede solucionar, pero estarás perdido. Porque vas a invertir un montón de tiempo y de dinero, y cada vez te vas a sentir peor.

¿La terapia de pareja tampoco nos serviría?

Si el terapeuta es bueno, os podrá ayudar en hacer terapia enfocada hacia la separación. Porque la dependencia no tiene solución. ¿Qué terapia de pareja vas a hacer si uno de los dos no ama a la otra persona? Todavía no existe la pastilla para reenamorarnos. O si miráis hacia direcciones opuestas, porque no queréis lo mismo de la vida, o si ha habido maltrato, por mucha terapia que hagas, no podrás amarle, porque tus sentimientos habrán cambiado sí o sí. No puedes amar a alguien que te ha destruido, que te ha humillado, y que te ha hecho tanto daño. Sigues ahí por enganche, pero no es amor.

No puedes amar a alguien que te ha destruido, que te ha humillado, y que te ha hecho tanto daño

¿Las Personas Altamente Sensibles (PAS) son las más propensas en caer en este tipo de situaciones?

Yo creo que no. Hoy en día hay muchas etiquetas y es cierto que hay personas que son muy sensibles. Cuando te enganchas a una relación y creas dependencia es, o porque tienes un problema de autoestima, y eso te lleva a que tengas miedo a no encontrar a nadie que quiera estar contigo, porque como tú no te elegirías, porque no te gustas, das por sentado que nadie lo hará. Y cuando viene una persona y se fija en ti, tienes la sensación que te están sacando de ese pozo oscuro. O bien porque das con una persona que tiene un perfil muy manipulador, y te empieza a dar una de cal y una de arena, y este es el peor tipo de maltrato porque engancha mucho y puedes quedar ahí atrapado.

Cuando tropezamos con dos personas tóxicas seguidas, ¿significa que no hemos aprendido la lección?

Yo tengo claro que sí. Cuando aprendes lo necesario, cambias. Porque tienes la capacidad de identificar las señales que te están llevando otra vez a lo mismo. Pero si no haces ese proceso de aprendizaje y de conciencia, volverás a ver las señales, pero te parecerán lo más normal del mundo porque es lo que a ti te atrae por algún motivo, y volverás a meterte otra vez en el mismo agujero. Hasta que despiertas.

Pero este despertar también va a doler. Y no pasa nada si así es, ¿no?

Claro. Al contrario, hay que agradecer el despertar, aunque te des cuenta que has estado diez años o más y que no te has dado cuenta de lo que estaba ocurriendo, aunque fuera evidente para los demás. Uno despierta cuando es el momento, y dicen que el maestro aparece cuando el alumno está preparado. Así que debemos conectar con la gratitud en vez de compadecernos.

Ahora se habla mucho de Red Flags. Dinos algunas señales que deberían hacernos saltar las alarmas.

Hay uno que está muy de moda que es el ghosting, que sucede mucho, y trata de que el otro, sencillamente, desaparece y no te contesta a nada. Cuando estás en pleno enamoramiento y al otro se lo traga la tierra, es como si te abrieran en canal, porque sientes que lo necesitas. Pero esta persona te está demostrando que no le importas lo más mínimo, pero si no lo entiendes, te puedes obsesionar, victimizarte y fustigarte.

También existe la luz de gas, que consiste en negarte lo que ves o lo que sientes, haciéndote dudar de ti mismo y pensando que eres tú el insano. O aquellos que te mantienen en el banquillo y te van dando migajas sin acabar de cumplir lo que prometen.

Las apps son un catálogo en el que tenemos el mismo repertorio humano de lo que encontramos en la calle

¿No crees que estos comportamientos suceden especialmente en el mundo de las aplicaciones para ligar?

Bueno, yo creo que las apps para ligar son un catálogo en el que tenemos el mismo repertorio humano de lo que encontramos en la calle. Así que hay personas que quieren encontrar pareja, mientras que otras solo quieren sexo, pasar el rato, cometer una infidelidad, etc. A lo mejor propician más facilidad de contacto, pero si se utilizan teniendo claro lo que son, qué es lo que quieres tú y qué no te interesa, funcionan. Porque te permiten encontrar otras personas con las que sería más difícil coincidir en tu día a día.

Pero, en el caso del ghosting, ¿no es cierto que ocurre muy a menudo ya en los chats?

Sí, pero cuando empiezas cualquier relación debes tener claro que el otro tiene un millón de taras y de heridas, que no tienes ni idea de quién es, de cómo es, de qué quiere ni hacia adónde va. Tienes que partir de la base de que no tienes que creerte nada de lo que te cuente al principio. Disfrutar de lo que vas viendo, si es que te gusta, pero ponerlo todo en duda. Tu postura debe ser que te gusta lo que te cuenta, pero que debes comprobarlo. Y a medida que vas viendo al otro, tienes que ver que los hechos confirman todo lo que te está diciendo y lo que estás buscando. Pero, si no es así, debes entender que esa no es la persona y no obsesionarte con el por qué no lo es.

Tu postura, cuando conoces a alguien, debe ser que te gusta lo que te cuenta, pero que debes comprobarlo

Personas tóxicas

Personas tóxicas

Autor: Silvia Congost

Editorial: Zenith

Este libro te aportará la claridad, la comprensión y las respuestas que necesitas para identificar y tratar con personas tóxicas, además de ofrecerte herramientas que te ayudarán a empoderarte, a alejarte de todo aquel que te esté dañando y no te aporta nada bueno, y a cuidar siempre de tu esencia, tu autoestima y tu dignidad.

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Sobre el autor
Marta

Periodista y posgrado en comunicación alimentaria. Coordinadora y editora de Objetivo Bienestar.

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