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Los buenos hábitos pueden salvarnos la vida, pero los malos nos la complican

Te ofrecemos algunos consejos y reflexiones, de la mano del experto en Neurología y Neurociencia Facundo Manes, sobre cómo podemos cuidar nuestro bienestar emocional, gestionando la adversidad de un modo más positivo y asertivo en este panorama derivado de la pandemia por la Covid-19.

Los buenos hábitos pueden salvarnos la vida, pero los malos nos la complican
Los buenos hábitos pueden salvarnos la vida, pero los malos nos la complican
Sara Roqueta

Sara Roqueta

Periodista

Cuidar de nuestro bienestar emocional, dejando atrás los malos hábitos y buscando aquellas cosas que nos llenan y nos hacen felices, no siempre es fácil, requiere de cierta introspección y constancia. Sobre todo, en medio de una pandemia marcada por factores tan determinantes como la soledad, el aislamiento o el miedo. Todos, en algún momento, hemos sentido esa incertidumbre al ver cómo nuestros hábitos y rutinas se venían abajo. Lo que antes hacíamos con normalidad, ahora ya no tiene nada de normal. Pero nos adaptamos como podemos, hallando las herramientas para salir más fuertes de una de las crisis más importantes de las últimas décadas. Las consecuencias psicológicas, a estas alturas, son bastante evidentes. Sin embargo, ¿cómo podemos acabar con la fatiga mental que todavía hoy provoca este periodo?

En ocasiones, la respuesta al estrés, la ansiedad, y todas esas patologías que han ido aumentando en el último año, empieza mirando hacia dentro. “Hay que buscar el poder en lo interior”, explica el Doctor Facundo Manes, experto en Neurología y Neurociencia. “El bienestar, en gran parte, se construye”, añade el especialista durante el encuentro digital ‘La Ciencia del Bienestar’, organizado por el Grupo Planeta.

Sabemos que eso de alcanzar la felicidad, en tiempos tan convulsos como los que vivimos, no es un camino fácilmente alcanzable. Como decíamos, requiere de pequeños esfuerzos y de comprender que “el impacto social, económico y psicológico de la pandemia dura más que el virus, ya que todo esto afecta a nuestro desgaste cognitivo”, reflexiona el autor de ‘Usar el Cerebro’ o el recientemente publicado en Latinoamérica, ‘Ser Humanos’.

Cómo combatir la fatiga y el cansancio

Hace más de un año que hacemos cosas que antes ni se nos pasaban por la cabeza; llevar mascarilla, tomar distancias, confinarnos en casa… Pero también hemos dejado de hacer cosas que antes eran comunes en nuestra rutina. Todo este trabajo mental de adaptación “consume nuestros recursos cognitivos, poniendo a prueba nuestras capacidades de agotamiento y fatiga mental”, explica el Doctor.

Esta incertidumbre sobre el futuro nos provoca cierta ansiedad y agotamiento, porque la energía mental para hacer frente a la incertidumbre consume nuestros recursos cognitivos.

¿A caso no has terminado el día completamente agotada? ¿O has sentido que te perdías algo de una manera muy profunda? Un viaje, una despedida, no poder acompañar a un familiar, ver cómo envejecen tus padres… Pues bien, las sensaciones de fatiga o pérdida son algo bastante común en estos momentos de pandemia, según comenta Facundo Manes.

Por otro lado, el hecho de que desarrollemos estrés ante determinadas situaciones nos permite avanzar como sociedad y superarnos. Este estado de alerta, en pequeñas dosis, nos empuja a reaccionar más rápido ante los estímulos y peligros externos. Sin embargo, también debemos estar muy atentos frente al estrés crónico, ya que este se prolonga en el tiempo, provocando decaimiento y disminución de la energía vital. Se observa en situaciones como: “no he trabajado mucho, pero estoy cansado”. Pero también en “la falta de realización personal, desmotivación, dolores de cabeza, sensación de pérdida, bajada de peso”, añade el experto en Neurología y Neurociencia.

Portades OB (17)

Te ofrecemos algunos consejos y reflexiones, de la mano del experto en Neurología y Neurociencia Facundo Manes, sobre cómo podemos cuidar nuestro bienestar emocional, gestionando la adversidad de un modo más positivo y asertivo en este panorama derivado de la pandemia por la Covid-19.

  • La búsqueda de perfección y el control conspiran contra nuestro bienestar.
  • En ocasiones, sumergidos en las tareas y obligaciones diarias, sacrificamos el presente por la compulsión a terminar otras cosas. Pero el cerebro es más feliz al estar en contacto con el ahora; algo que se puede potenciar con la práctica del mindfulness, es decir, la atención plena en el presente y la respiración sin juzgar que aparezcan los pensamientos y se vayan.
  • Es importante reservar espacio a las cosas que nos hacen bien. Esto nos ayudará a ahuyentar la fatiga y la desmotivación. Hacer lo que nos gusta genera “flow”, según el Doctor Facundo, un estado placentero en el que la noción del tiempo y el espacio disminuye, baja la ansiedad y la sensación de alerta. Se trata de centrarte en actividades que no sean un gran desafío, pero que te estimulen y te mantengan activo.
  • Las rutinas son esenciales, favorecen un buen estado de ánimo, nos ayudan a socializar y mejoran nuestra higiene del sueño. Además, tener un adecuado descanso es importante para consolidar la memoria. Pertenecer a una red social sólida alivia la ansiedad y el estrés.
  • Practicar ejercicio físico y llevar una alimentación saludable y continuada nos ayuda a alcanzar el bienestar, alejando la ansiedad y el estrés.
  • El sentido del propósito. Ser parte de una causa más grande que nosotros, una actividad donde seamos generosos, pertenecer a un proyecto colectivo mayor que uno, todo esto nos hace bien al tener frente a nosotros un propósito real.
  • Trabajar la autocompasión y la gratitud. No pensar que nos falta, sino agradecer lo que tenemos disfrutando del camino.
  • Cuidado con la sobreinformación y la multitarea. La difusión continua de noticias por redes sociales y en los medios puede llegar a agotarnos mentalmente y genera ansiedad. Sobre todo cuando se trata de temas que nos preocupan realmente.

Si prestamos atención, todo este cambio de hábitos puede ayudarnos mucho a mejorar nuestra salud mental. La ciencia del bienestar nos ha demostrado que la vida no es una secuencia de estados positivos o felices. Todos experimentamos emociones negativas, forman parte de nuestra salud mental y, como dice Facundo Manes, “reconocer la complejidad de la vida es un camino fructífero hacia el bienestar”.

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