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Cómo mejorar la relación con la familia política

Poner límites con la familia política es muy importante, ya que muchos de los problemas entre familias están relacionados por la intromisión de los familiares. En ese sentido, el respeto por tu pareja será fundamental.

Cómo mejorar la relación con la familia política
Cómo mejorar la relación con la familia política

Sebastián Girona

Lucia y Roberto se han mudado recientemente a Madrid y se están adaptando a la ciudad. Los padres de Roberto llegan a Madrid el viernes para visitarlos y ver cómo va la nueva vida de la pareja. Para agasajarlos, Lucia decidió reservar una mesa en el restaurante preferido de ellos, para tratar de mostrarles los lugares que los están ayudando a adaptarse a su nueva vida y tener un bonito detalle de bienvenida.

El viernes es el día cuando finalmente llegan los padres de Roberto y después de recibirlos en casa y hablarles de la reserva de restaurante que tenían para esa misma noche, él y Lucia se van al trabajo.

Roberto es el primero en regresar a casa, y al abrir el portal, aprecia un olor inconfundible y muy familiar. Su madre había ido al supermercado a comprar los ingredientes para preparar su plato favorito, el cual está preparando en la cocina para sorprenderlo. El plato es una deliciosa paella de marisco que tanto comía en casa cuando era niño.

Después de Roberto, poco después llegó Lucia, y ahí es cuando empieza el conflicto. La madre de él sabía perfectamente que esa noche ella había reservado una mesa para la cena, ya que se lo habían dicho unas horas atrás. Y sin embargo, en cuanto tuvo la oportunidad, ella se fue a hacer la compra para preparar la comida preferida de su hijo.

¿Qué tendría que hacer Roberto en ese caso? ¿Comer su plato favorito, el cual su madre estaba terminando de preparar y no disfrutaba desde hacía mucho tiempo... o ir a la reserva del restaurante que Lucía, su mujer, ya había preparado como buen gesto para agradar a su familia política?

Aprender a discutir

Todas las parejas tienen conflictos y discuten. Algunas más que otras, claro, pero los conflictos son inherentes a los vínculos, porque, como las parejas están formadas por personas que tienen diferencias, éstas, más tarde o más temprano, generan conflictos. Entonces si las parejas pelean, en mayor o menor medida, habrá que aprender a pelear para que esas disputas no acaben transformándose necesariamente en una crisis de pareja.

Tenemos que aprender a pelear para que las disputas no se transformen en crisis de pareja

Todo se sostiene con esfuerzo: el trabajo, los amigos, la familia... Hacemos cosas que tal vez no nos gustan porque queremos seguir manteniendo ese vínculo, pero extrañamente, con la pareja a veces no queremos esforzarnos. El hecho de considerar al otro, prestarle atención a quien está a nuestro lado, es fundamental.

Dentro del top cinco de peleas que puede presentar una pareja, sin duda está la relación con la familia política. Es decir: cómo me llevo con la familia de origen de mi pareja y viceversa. Poner límites con la familia política es muy importante, ya que muchos de los problemas entre familias están relacionados por la intromisión de los familiares.

Las parejas tienen un contrato implícito que se firma imaginariamente al comienzo de cualquier relación. En ese contrato, ambos integrantes definen muchos aspectos, desde los más cotidianos hasta los más específicos. Uno de los puntos más importantes a definir por la buena salud de la relación, es qué clases de límites e interacción vamos a tener con la familia política.

Muchas veces esos conflictos que se generan con la familia política tienen que ver con disputas de poder y luchas por lugares de importancia dentro de la familia, por encontrar el lugar de uno. Cuando esto sucede, será necesario pensar cuáles son los límites que se le ponen a la familia de origen del otro, y cuáles son las prioridades, también.

Una pareja sana no es necesariamente aquella que no discute nunca, sino la que sabe resolver los conflictos

Una pareja sana no es necesariamente aquella que no discute nunca, sino la que sabe resolver los conflictos, la que no rompe el vínculo en cada pelea. Cuando hay un problema, lo más importante es agarrarle la mano a tu pareja para resolver los problemas y respetar los tiempos de cada uno. Hay algunas personas que cuando tienen un problema quieren tratarlo al  instante y, sin embargo, el otro miembro de la pareja prefiere hacerlo al día siguiente porque necesita un tiempo para calmarse y después poder hablarlo.

La familia de origen y la familia creada

En psicología existen dos conceptos muy sencillos y muy esclarecedores para pensar este tema: la familia de origen y la familia creada.

Cuando hablamos de la familia de origen, como su nombre lo indica, hace referencia al lugar de dónde venimos, a la familia en donde crecimos. Nadie elige en qué familia nacer, y a partir de esto, no son muchas las decisiones que podemos tomar al comienzo de la vida sobre esta familia. Nos toca evolucionar en ella y con el paso del tiempo poder apreciar las cosas buenas y las malas que tiene.

Por otro lado está el concepto de familia creada, la familia que sí elegimos y que formamos junto a nuestra pareja, quien también elegimos nosotros. En esta familia sí nos tocará tomar muchas decisiones y estas marcarán el rumbo de la misma.

Pero además, estos dos conceptos juntos llevan implícito otro aspecto fundamental del asunto. Se supone que nuestra prioridad siempre tiene que ser la familia que nosotros creamos. Esto no quiere decir que dejemos de ser hijos o hijas o hermanos, sino que teniendo en cuenta las mismas condiciones, lo prioritario siempre debería ser lo que mi familia creada necesita, volcarse en ella y priorizarla.

Nuestra prioridad siempre tiene que ser la familia que nosotros creamos

Ahora, con todo esto, volvamos a la historia de Lucía y Roberto. Después de lo expuesto. queda clara cuál tendría que ser la posición frente a comer la paella en casa o acudir a la reserva del restaurante.

A Roberto le tocaría agradecer a su madre su tiempo, el hecho de haber preparado su plato favorito y guardarlo en la nevera para comerlo al día siguiente. Finalmente, como estaba programado, debería acudir esa noche al restaurante, al lugar donde Lucia había reservado mesa.

Lo peor que podría hacer Roberto es intentar mediar entre su madre y Lucía, porque en ese caso, ambas se sentirán que están siendo desplazadas por él.  Así que lo mejor es ordenar las cosas: primero ir al restaurante y al día siguiente disfrutar del plato de su madre.

Sebastián Gironapsicólogo experto en vínculos y autor de dos libros, No te aguanto más y Cada cual por su lado

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