La salud mental siempre es importante, pero lo es todavía más durante una crisis sanitaria a nivel mundial. Lo cierto es que el último año ha acarreado todo tipo de consecuencias negativas en la salud física de la población, pero también en la mental. Meses de confinamiento domiciliario obligatorio, incertidumbre, una pandemia que nunca acaba de remitir y restricciones que han impedido ver a los seres queridos tanto como hubiéramos querido.
A todo ello, además, hay que sumarle el teletrabajo que se ha implantado en muchas empresas y que, aunque en un primer lugar fue bien recibido por la mayoría de los empleados, en algunos casos ha derivado en un aumento de horas de trabajo, en el efecto ‘burn out’ y en la incapacidad de desconectar durante el resto del día. Es por eso por lo que, cada vez más, los trabajadores valoran beneficios adicionales que antes no se habían planteado y empiezan a pedirlos a las respectivas empresas. Hablamos de aquellos beneficios sociales que pueden convertirse en un factor diferencial a la hora de atraer y retener talento dentro de las compañías.
Salario emocional para mejorar la calidad de vida
Las cifras son preocupantes: el 45% de los españoles en activo afirman haber padecido estrés laboral. Datos como este ponen en manifiesto la importancia de la medición del bienestar laboral de los trabajadores, así como la introducción de iniciativas que aseguren la salud mental de los trabajadores. Es aquí donde aparece el concepto de salario emocional, una serie de retribuciones más allá de lo económico que las empresas ofrecen para mejorar la calidad de vida de sus empleados, ofreciéndoles motivación adicional que se suele traducir en compromiso con los objetivos de la compañía.
Aída Rubio, Directora del Servicio de Psicología y Psicóloga Sanitaria en ‘TherapyChat’, afirma que “el mayor valor de las empresas es su capital humano, por lo que no cuidarlo repercute en términos de productividad y eficiencia. Un trabajador feliz y que se siente cuidado por su empresa es una persona más productiva, más creativa, con mayor capacidad resolutiva y más asertiva con sus compañeros. Es, en definitiva, una persona que hace mejor su trabajo y que además puede contribuir en mayor medida al crecimiento de la empresa”. Queda claro, por lo tanto, que el salario emocional es positivo no solamente para los empleados, sino también para las compañías. De la mano de ‘TherapyChat’, estos son los cuatro beneficios sociales fundamentales que toda empresa debería contemplar en el contexto actual: