Convivir con la ansiedad: cómo cuidar y acompañar a las personas que la padecen

La ansiedad es la condición psiquiátrica más común en Europa. La preocupación excesiva, los sentimientos de agitación, la fatiga, la irritabilidad o la tensión muscular son algunos de sus síntomas. Un trastorno que, aunque tiene cura, requiere de paciencia y escucha activa por parte de familiares y amigos.

Convivir con la ansiedad cómo cuidar y acompañar a las personas que la padecen
Convivir con la ansiedad cómo cuidar y acompañar a las personas que la padecen
Sara Roqueta

Sara Roqueta

Periodista

Escuchar la palabra ansiedad en los medios de comunicación, en las reuniones con amigos e incluso en los espacios de trabajo se ha convertido en algo habitual en los últimos tiempos. Según estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ya en 2017 una de cada cuatro personas sufría ansiedad. La situación derivada de la Covid-19 no ha mejorado la situación. Miles de personas padecen a día de hoy las consecuencias del miedo, la incertidumbre, la tristeza o el aislamiento provocados por la pandemia. Pero, mientras la situación global mejora, ¿cómo podemos convivir con la ansiedad? ¿Sabemos acompañar a aquellos que la padecen?

Tener ansiedad no es ninguna elección. De hecho, no hay peor manera de animar a una persona que sufre este trastorno que diciéndole frases como: “Deja de preocuparte”, “Cálmate”, “No le des más vueltas a las cosas”. Sobre todo, cuando la ansiedad, por sí misma, ya imprime esa sensación de obligación y exigencia en quienes la padecen. Deber, hacer o sentir son algunas de las palabras prohibidas cuando tratamos de ayudar a alguien con ansiedad.

Si realmente queremos dar apoyo psicológico a quienes padecen esta dolencia, primero debemos conocer qué es y cómo actúa la ansiedad; al tratarse de “un sentimiento normal que surge cuando existe una amenaza, pero también un síntoma que aparece en muchas enfermedades, y en ocasiones, se convierte en un trastorno sí mismo”, explica la Dra. Inés López Ibor en el prólogo de ‘Con (vivir) con la ansiedad’, una guía elaborada por el Laboratorio Schwabe para entender esta enfermedad y ayudar a los que la padecen en colaboración con la Sociedad Española para el Desarrollo y Estudio de la Psicología (SEDEP).

La palabra ansiedad se utiliza para describir esos sentimientos y reacciones que surgen cuando nos sentimos amenazados, incluso antes de que el peligro sea identificado.

Por otro lado, la ansiedad es también la anticipación a una amenaza, una respuesta emocional que nos permite sobrevivir. Y es que, lo que para ti puede ser una simple entrega de un trabajo o un examen de dos temas, para otra persona puede convertirse en todo un mundo. Quizá no tiene la misma percepción del peligro que tú. No pasa nada. Antes de juzgar, escucha qué quiere decirte e intenta mantener una atención activa con él o ella. Así le ayudaras a mantener la calma, bajando la sintomatología.

No nacemos sabiéndolo, pero recuerda que la ansiedad no es ni buena ni mala, es adaptativa y necesaria; un mecanismo universal que se da en todas las personas. Pero ¿cómo actúa nuestro cuerpo? Cuando el cerebro recibe la señal de peligro, tiene lugar la reacción de huida-ataque; empezamos a hiperventilar, aumenta la frecuencia cardiaca, nos sudan las manos… “Nuestro organismo está en alerta y se prepara para salir corriendo, dispuesto para intervenir frente a esos riesgos y amenazas, para que no se produzcan, o se minimicen sus consecuencias”, afirma la Dra. Inés López Ibor.

El problema surge cuando estos síntomas —como aprensión, incertidumbre y preocupación— surgen en ausencia de un riesgo o amenaza grave.

Cuando la ansiedad se vuelve patológica

Cuando esos sentimientos de agitación, nerviosismo, irritabilidad e incluso pánico son de mucha intensidad durante un periodo de tiempo largo, entonces “podríamos decir que aquí es cuando la ansiedad se vuelve patológica", concluye López.

La ansiedad, además de una losa pesada sobre el pecho, también puede ser una inmensa nube negra que nos paraliza. Si las preocupaciones son desproporcionadas, excesivas y concurrentes, e irracionales, esto puede afectar en nuestra calidad de vida, impidiéndonos incluso continuar con nuestras actividades del día a día.

De hecho, quizá has estado cerca de alguien que ha padecido ansiedad últimamente. Si antes de la pandemia ya era una dolencia de lo más común, los últimos estudios de la OMS aseguran que más de 300 millones de personas padecerán ansiedad en 2030.

ansiedad

Para Sara Laguna, coordinadora y psicóloga de áreas de SEDEP, todavía “debemos hacer un esfuerzo si queremos romper con el estigma y la incomprensión que todavía hoy rodea a la ansiedad”. Porque, aunque la pandemia ha puesto sobre la mesa la necesidad de hablar sobre salud mental, no todo el mundo está concienciado de que ir al psicólogo puede ayudarnos a comprender mejor nuestras emociones y alcanzar cierto bienestar.

Además, como explicó Laguna en la presentación online de la guía ‘Con (vivir) con la ansiedad’; “son necesarios más recursos a nivel estatal. Gran parte de la población más desfavorecida no cuenta con los medios económicos para ir a terapia o comprarse medicamentos”.

¿Cómo podemos ayudarles?

Como ya hemos visto, en los estados de ansiedad el miedo ante una posible situación o acontecimiento aumenta de manera desproporcionada. Por nuestro lado, ¿qué podemos hacer los familiares y amigos de las personas con ansiedad?

Se trata de hacer una escucha activa, aportar una actitud receptiva para que la otra persona sepa que le estás escuchando y que es importante para ti.

Una vez comprendes de cerca por qué alguien sufre ansiedad, sea cual sea el motivo, entonces puedes comenzar a tenderle la mano, escuchando de manera activa. No olvides que existen casos en los que el trastorno de ansiedad debe ser diagnosticado y tratado.

"La pandemia ha recalcado la idea de que tenemos derecho a que nos cuiden la salud”, comenta la Dra. Inés López Ibor. Aprovechemos entonces esta tesitura para crear lazos, sin olvidar que somos responsables de proteger nuestra salud y también la de los demás.

Convivir con una persona con ansiedad requiere comunicación, paciencia y escucha. Te dejamos con una serie de cuidados para ayudarle a sobrellevar sus síntomas o factores de riesgo. Una dieta equilibrada y ejercicio físico de manera continuada pueden contribuir también a mejorar la calidad de vida de aquellos que ya padecen la que se conoce como uno de las enfermedades más comunes del siglo XXI. Ahora sí, llamémosla por su nombre: ansiedad.

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