• Home

  • Mente

  • Validación emocional: qué es y cómo hacerlo y no hacerlo

Validación emocional: qué es y cómo hacerlo y no hacerlo

Validar las emociones del otro es una de las claves que nos garantiza tejer relaciones más fuertes, profundas y saludables basadas en la empatía, en la escucha activa y en el interés sincero hacia las vivencias de nuestro interlocutor. Nunca niegues las emociones que no puedes sentir en tu propia piel.

Validación emocional qué es y cómo hacerlo y no hacerlo
Validación emocional qué es y cómo hacerlo y no hacerlo
Anna Martínez

Periodista

Validar las emociones de alguien es probablemente una de las mejores expresiones de empatía que existen. Y también, una de las formas más constructivas de acompañar y de ayudar a una persona que está pasando un mal momento. Sin juicios, sin interrupciones y sin lecciones que no se han pedido.

Aunque puede que debas desaprender muchas respuestas instintivas que crees que no puedes evitar, aprender a validar emocionalmente mejorará enormemente tus relaciones personales, haciéndolas mucho más profundas y satisfactorias.

¿Sabes por qué? Porque tu interlocutor, ya sea tu pareja, tu hija o hijo, un familiar, un amigo, un compañero de trabajo o la cajera del supermercado entenderá que le estás prestando atención, que aquello que te está explicando es importante también para ti (puesto que le está haciendo sufrir a él o a ella), tenga o no tenga razón y esté exagerando más o menos su situación.

El problema es que solemos prestar atención a las emociones de los demás solamente cuando estamos de acuerdo con ellas

El problema es que solemos prestar atención a las emociones de los demás solamente cuando estamos de acuerdo con ellas, un grave error que nos aleja del entendimiento y de los vínculos profundos, ya que solo hará que la persona se cierre más en si misma, aumente su frustración al no sentirse reconocida o nos pierda la confianza porque entiende que no vale la pena explicarnos aquello que está sintiendo.

De hecho, se trata de un error muy común que los padres cometen con sus hijos y que algunas corrientes más cercanas a la crianza consciente recomiendan intentar corregir desde la más tierna infancia.

Qué debes hacer para practicar la validación emocional

  • Prestar tu escucha de forma explícita. Di “si quieres hablar de ello, te escucho y estoy aquí
  • Escuchar activamente, sin interrumpir, prestando total atención a tu interlocutor
  • Aceptar con la mente abierta las emociones del otro. Di “entiendo que te sientas así
  • Ofrecer compañía permaneciendo a su lado, cogiéndole la mano u ofreciéndole un abrazo
  • Dar tu opinión solo si te la piden y hacerlo con respeto y con mucha amabilidad
  • Mostrar interés por profundizar en las causas del sufrimiento o en la resolución del mismo. “¿Por qué crees que te sientes tan mal?”, “¿qué crees que podría aliviarte?”, “¿cómo podría ayudarte?”, etc.
  • Si se trata de una discusión y recibes un ataque, responder con empatía: “siento que te hayas sentido así, pero mi intención no era la que me atribuyes sino X…
  • Cuida tu lenguaje no verbal: mírale a los ojos, no hagas nada más que escucharle y, por supuesto, no atiendas al teléfono móvil o a otro tipo de interrupciones que no sean urgentes

Qué debes evitar para practicar la validación emocional

  • Utilizar expresiones como “no exageres”, “no hay para tanto”, “no te preocupes”, “en seguida pasará”, “no llores”, “eso no es nada”, etc.
  • Negar las emociones del otro con expresiones como “esto no es verdad”, “no tienes razón”, “nunca ha pasado esto”, etc.
  • Responder con consejos que no se te han pedido o expresiones como “lo que tienes que hacer es…”, “a ti lo que te pasa es que…”, “esto lo soluciono yo en un momento”, etc.
  • Situarte como una víctima que está sufriendo o ha sufrido más que tu interlocutor y convirtiendo la conversación en algún tipo de competición. Por ejemplo, diciéndole “esto no es nada, yo sí que sufrí cuando me pasó X…” o bien “no sé qué harías tú si estuvieras en mi lugar”, etc.

No olvides:

  • Que las emociones no las podemos escoger y, por eso mismo, no debemos juzgarlas. Ni las nuestras ni las de otros. Si se sienten, existen
  • Que validar las emociones de otro no implica estar de acuerdo con ellas. Solo aceptar que las está sintiendo y que, sean más o menos justificadas, existen y deben ser escuchadas y reconocidas
Sobre el autor
Anna Martínez

Periodista especializada en salud y en autocuidado. Ahora escribo para Objetivo Bienestar. 

Nos vamos de shopping

  1. 10 suplementos veganos para mejorar tu salud portada
    shopping icon salud
    10 suplementos veganos para mejorar tu salud
    Comprar​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​  
  2. 8 utensilios top de cocina ligera de verano
    shopping icon nature
    8 utensilios top de cocina ligera
    Comprar​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​
  3. Con cafeína
    shopping icon food
    Qué cafetera se adapta más a ti
    Comprar​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​

Lo más leído