Poco a poco vamos avanzando hacia un horizonte que permita una total conciliación entre el trabajo y la vida familiar, pero el camino es largo y lleno de obstáculos. Una flexibilidad real en el trabajo, la igualdad entre hombres y mujeres y unas ayudas públicas universales, son los ingredientes imprescindibles para conseguirlo. Suena simple, ¿verdad?

- La igualdad entre sexos es clave. Islandia fue el primer país del mundo en aprobar una ley que no hacía distinción de sexo a la hora de conceder la maternidad o la paternidad. Los hombres también pueden cuidar de los pequeños y es importante que se les dé el máximo de oportunidades para que así sea. El reparto por igual en las tareas y las obligaciones además hace un poco más pequeña la brecha de la desigualdad entre hombres y mujeres.

- Ayuda y soporte de la administración. Las ayudas públicas universales son imprescindibles para garantizar a los padres que tendrán todo el soporte que necesiten para criar a sus hijos. En Noruega, el gobierno garantiza una plaza de guardería gratuita a todos los niños de entre 0 y 3 años. Si por lo contrario, la familia quiere cuidarlos en casa esos primeros años, el gobierno les garantiza una prestación de un máximo de 5.000 euros por niño y año para facilitar esa crianza. Y legalmente los padres tienen derecho a coger hasta tres años de permiso sin sueldo para cuidar a los hijos al igual de hasta 20 días al año de permiso para quedarse en casa si sus hijos están enfermos.

- Flexibilidad y comprensión de las empresas. En ambos países las empresas dan grandes opciones para que los trabajadores puedan tener un horario flexible. En casos de maternidad/paternidad las empresas islandesas incluso llegan a ofrecer la posibilidad de trabajar en casa para padres o madres con bebés.

Todas estas medidas generan satisfacción en el lugar de trabajo, seguridad personal y económica, y además aumentan el rendimiento de los trabajadores y reducen las bajas. Es decir, dar unas buenas oportunidades y flexibilidad a la hora de tener hijos ¡es rentable! Un sistema de protección en el ámbito laboral, público y legal es clave para que la mujer (y el hombre) de hoy no tenga que elegir entre su vida laboral o su vida familiar.