Para muchas personas, la idea de salir a la calle no es una oportunidad para sentirse más relajados y contentos sino algo que les produce angustia y miedo intenso. Aunque durante semanas hayan deseado volver a la vida normal, de pronto, y sin saber muy bien por qué, sienten ansiedad y estrés con solo pensar en coger un autobús o con la idea de visitar a algún familiar o amigo cercano. Estos son precisamente algunos de los síntomas del síndrome de la cabaña, una sensación de ahogo y nerviosismo, no tipificada como enfermedad, que acostumbran a sentir aquellas personas que han estado confinadas durante largo tiempo, normalmente contra su voluntad. El primer paso para afrontarlo es aceptar que tenemos miedo a salir a la calle y, a partir de ahí, ver cómo podemos superarlo.

 

Orígenes de este estado mental

Este síndrome (en inglés conocido como cabin fever) coge su nombre de los colonizadores del siglo XX en Estados Unidos y Canadá, muchos de ellos buscadores de oro y de nuevas tierras, aunque también se refiere a las personas que, a causa de los largos inviernos, no podían salir de sus cabañas durante meses. Aunque en un primer momento se utilizó para definir la ansiedad que produce estar encerrado y sin escapatoria, los psicólogos están empezando a usar este término para expresar lo que puede pasar después de un encierro, es decir, al miedo y la ansiedad que produce la idea de salir del hogar.

De hecho, este es un síndrome habitual en pacientes que han estado ingresados durante mucho tiempo en el hospital, en astronautas que pasan largos meses confinados o en presos que han cumplido condenas largas. Y, ante la situación actual, no es difícil imaginar que muchas personas puedan sentirlo a medida que se anuncian las fases de la descalada. Acostumbrados a vivir en espacios limitados, que podemos controlar y que nos hacen sentir seguros, ahora nos vemos abocados a salir al mundo para recuperar cierta normalidad.

 

Los síntomas de este síndrome

“Entre los sentimientos más comunes aparecen la incertidumbre y el temor al contagio”, explica la psicóloga Mónica Dosil, que apunta: “La ansiedad es una reacción que puede ser perfectamente normal y adecuada ya que permite estar alerta frente a una situación preocupante y peligrosa como es la actual”. Asociado a otras fobias como la claustrofobia o el trastorno afectivo estacional, el síndrome de la cabaña también se define por una sensación de falta de ánimo y miedo a perder el control. También es habitual la falta de concentración y la sensación de desgana, que hacen que salir a la calle parezca una tarea con demasiado desgaste, tanto físico como mental. Por otro lado, las personas que sufren este síndrome acostumbran a padecer trastornos significativos de sueño, tanto por dormir poco como por dormir demasiado.

“La ansiedad es una reacción que puede ser perfectamente normal y adecuada ya que permite estar alerta frente a una situación preocupante y peligrosa como es la actual”

Entre los más propensos a sufrirlo encontramos a las personas que han pasado la cuarentena solas, especialmente si no han tenido comunicación con amigos y familiares durante la misma, y también los que han tenido un contacto directo con trabajadores en primera línea de la pandemia, ya que perciben el riesgo de manera más agudizada. Además, Dosil señala que “este síndrome puede presentarse en los más pequeños de forma mucho mas evidente. También los ancianos y los hipocondríacos son dos sectores muy expuestos. Ellos prefieren la seguridad a cualquier posible riesgo que los haga sentir vulnerables”.

 

Maneras de salir de la cabaña con seguridad

Para tomar las riendas de este síndrome, lo primero es aceptar que tenemos miedo. Preguntarnos de dónde viene y, si nos apetece, hacer una lista con los motivos. Después, podemos empezar a salir de manera progresiva, “de manera que cada uno pueda ir exponiéndose conforme se vaya sintiendo mas o menos preparado”, señala Dosil. No hay que forzarse a nada, simplemente ir descifrando dónde está el límite en cada momento. La especialista también recomienda “gestionar las emociones, siendo flexible, crítico, teniendo capacidad de adaptación, creyendo que todo mejorará, afrontando ciertas situaciones nuevas con naturalidad y viviendo las dificultades con un buen manejo emocional”.

Por otro lado, un factor que muchos expertos relacionan con el síndrome de la cabaña es la sobreexposición a las noticias. Escuchar constantemente que va a pasar algo malo, o que todavía no hay un control sobre la pandemia, nos puede generar mucha ansiedad. Por ese motivo, es recomendable limitar el acceso a las noticias, por ejemplo, una vez al día y por la mañana. Y también es importante confiar en las pautas establecidas por los expertos sanitarios, que incluyen el uso de mascarillas, el cumplimento de los horarios o el uso opcional de guantes. Gestos que nos harán sentir seguros para salir a la calle.