Un misterio oculto recorre la ilusión de los niños y las niñas. Es Navidad. Oficialmente. Y con ella se sobrevienen, además de las reuniones familiares, los miles de regalos que coparán los árboles, las mesas, las sillas y la casa entera, repleta, por una vez, de paquetes para que los más pequeños desenvuelvan aquello con lo que llevan tiempo soñando. Pero, ¿con qué sueñan? ¿cuántos regalos esperan? ¿Realmente necesitan tantos juguetes?

La respuesta a este consumo desmedido la tiene el síndrome del "niño hiperregalado", que aunque no se trata de ninguna patología, sí que hace alusión a una conducta que se repite cada año. Se repite en los niños, pero también en las madres y los padres, imbuidos en la corriente de ese "comprar por comprar". ¿Las consecuencias? Niños hiperregalados, consentidos, que como indica el sociólogo Francesc Núñez, provoca entre otras cosas que los más jóvenes «no aprecien los regalos, pierdan la ilusión y se vuelvan caprichosos, egoístas y consumistas».

De hecho, en esta fecha se repiten las mismas preguntas entre familiares y amigos. ¿Qué regalamos?, ¿Qué necesita?, ¿Le gustará? Y otras muchas cuestiones que acaban en ese tradicional "ya lo tiene todo". El exceso de regalos «hace que no valoren lo que reciben y que pidan un juguete sólo por la satisfacción de tenerlo», por lo que muchos de los regalos que piden son sólo «anhelos momentáneos en vez de necesidades objetivas» y su satisfacción será «de corta duración y más relacionada a tener aquel objeto que a disfrutar», según el sociólogo.

Según la psicóloga Sara Tarrés, existen una serie de atributos que se pueden observar en niños hiperregalados. Si solo fomentamos en ellos el tener por tener, sin ninguna utilidad, más allá de desenvolver para luego olvidar y al año siguiente otro y otro hasta que devenga en basura, esto les puede convertir en individuos exigentes y egocéntricos, que adoptan relaciones egoístas con los objetos de consumo. Además, con este exceso de regalos, se activa en los más pequeños una baja tolerancia a la frustración, menosprecian lo que tienen y su imaginación se empobrece. A pesar de que, como advierte la escritora alemana Cornelia Funke «son los más pequeños los que todavía se atreven a imaginar y cuestionar las formas en que el hombre ha modelado el mundo». Pero, ¿hasta cuándo ocurrirá esto si seguimos llenando sus expectativas sin poner límites? ¿Sin hacerles reflexionar?

 

La mejor forma de evitar que los niños y las niñas acaben padeciendo este síndrome es reducir el número de regalos que reciben por Navidad

 

Cómo frenar el síndrome del niño hiperregalado

Y es que, una de las soluciones para frenar el síndrome del niño hiperregalado, es que primero los padres tomen conciencia. Racionalizar el consumo. Porque, es «normal que los niños deseen cosas, porque es la dinámica de las sociedades consumistas» y por lo tanto «ellos piden sin medida», pero, en realidad, «es de los padres», explica Núñez. Es importante también hacerles ver que no pueden tenerlo todo y sentarse con ellos a hacer la carta para que aprendan a valorar y delimitar cuáles son realmente sus necesidades. Pero, sobre todo, la mejor forma de evitar que los niños y las niñas acaben padeciendo este síndrome, común en una sociedad consumista, es reducir el número de regalos que reciben por Navidad

Aunque no será tarea fácil, ya que, según el último informe publicado por Deloitte, la estimación de gasto de los españoles para estas Navidades ha aumentado un 2,4% con respecto al gasto real del año pasado. De hecho, España está por encima de la media de los países europeos encuestados en intención de gasto. Los consumidores europeos gastarán de media unos 461€, un 3% más que el año pasado. Y de estos, 238€ de media irán destinados a regalos.

 

La regla de los 4 regalos

Para evitar el síndrome del niño hiperregalado, es importante cumplir la regla de los cuatro regalos, que consiste en:

  • Un objeto para vestir. Algo de ropa, ya sean zapatillas, camisetas o abrigo que realmente le pueda ser útil como vestimenta.
  • Un libro. Con esto fomentaremos la cultura, además de la imaginación de los más pequeños. Existen diferentes libros infantiles que se pueden adaptar a los gustos de cada niño o niña. Encuentra aquel con el que pueda iniciarse con la lectura, además de aprender y disfrutar de la lectura.
  • Un artículo que desee mucho, para satisfacer sus necesidades emocionales.
  • Un objeto de cualquier índole que realmente necesite. La idea es que ellos y ellas sean conscientes de que un regalo también puede ser útil y no solo satisfacer nuestros deseos impulsivos. Puedes regalarle desde colores para el colegio hasta una mochila para las actividades extraescolares.
Sorpréndele con una experiencia
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Sorpréndele con una experiencia

Regala tiempo. Regala una experiencia en la que los niños y las niñas puedan disfrutar del tiempo en familia. Prepara un plan que les pueda interesar: ir al cine, al teatro, entradas para un parque de atracciones o incluso ideas más económicas: una merienda en un parque, un paseo por la playa con juegos de balón. Los juguetes los olvidarán, pero estas experiencias se quedarán en su recuerdo.

 

 

Regala un libro, regala cultura
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Regala un libro, regala cultura

Como ya hemos explicado un libro es la mejor manera de activar su imaginación. Regala el que mejor se adapte a sus intereses e inquietudes y disfruta de la lectura junto a ellos.

Regala cosas pequeñas y cuidadas
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Regala cosas pequeñas y cuidadas

La Navidad está marcada por los excesos. Y los regalos son un ejemplo de ello. Para evitar el síndrome del niño hiperregalado, puedes probar a regalarle pequeños detalles, únicos, manuales para que aprenda el valor de las pequeñas cosas. Quizá una caja de música, un collar hecho de madera, productos naturales y todo aquello que escapa de la lógica del mercado y que, sobretodo, no se esperarán.

Promueve un regalo solidario
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Promueve un regalo solidario

Otra manera de aprender a valorar los regalos es hacerles ver que no todos los niños y niñas pueden tener todo lo que desean. Puede participar en las numerosas campañas de recogida de juguetes que se organizan en parroquias o asociaciones. Además, también existen los regalos simbólicos. Que elija dónde quiere destinar el dinero, desde alimentación, salud o educación.

 

Desafía sus expectativas
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Desafía sus expectativas

Dale la vuelta al género y que lo entienda. Prueba a regalarle aquello que no espera, rompiendo las reglas de los juguetes que siempre han estado divididos entre chicas o a chicos. Una cocina para él, coches para ella. Solo si educas en la diversidad podrán ver más allá de las normas establecidas sobre la identidad de género.